El 30 de agosto de 1954 moría en el seminario de Venegono Inferiore el Beato cardenal Alfredo Ildefonso Schuster, uno de los Arzobispos más ilustres de la Iglesia Ambrosiana, que supo guiar de manera admirable a la Diócesis en periodos particularmente difíciles para Milán y para el País. Fue proclamado Beato por el Papa Juan Pablo II el 12 de mayo de 1996.

El Beato Alfredo Ildefonso Schuster, fue arzobispo de Milán durante veinticinco años. Nacido en Roma el 18 de enero de 1880, sufrió muy joven la pérdida de su padre. Entró en el estudiantado de san Pablo extramuros, donde tuvo como maestros al beato Placido Riccardi y a don Bonifacio Oslander, que le educaron en la oración. Consiguió su doctorado en filosofía en el Colegio Pontificio de san Anselmo en Roma, profesando como religioso benedictino el 19 de marzo de 1904, y siendo ordenado sacerdote en la patriarcal basílica de san Juan de Letrán.
Con solo 28 años ya enseñaba a los novicios: fue grande su pasión por la arqueología, el arte sacro, la historia monástica y la litúrgica. Fue nombrado procurador general de la Congregación Cassinese, prior claustral y, por último, en 1918, abad ordinario de san Pablo extramuros. El 26 de junio de 1929 el Papa Pío XI le nombró arzobispo de Milán.
Durante sus veinticinco años de pontificado fueron numerosas las cartas dirigidas al clero y al pueblo ambrosiano, las minuciosas y detalladas prescripciones, especialmente en lo que se refiere al decoro del culto divino; fueron muy frecuentes los sínodos diocesanos y convocó dos congresos eucarísticos. Su presencia en medio del pueblo fue continua y constante. Además, reestructuró, por encargo de Pío XI, los seminarios milaneses mediante la construcción del Seminario Teológico de Vengono, inaugurado en 1935.

Fuente: Radio Vaticana