Palabras de nuestro Obispo Monseñor Sarlinga al respecto del tiempo de cuaresma que se inicia con el miércoles de Ceniza.
La cuaresma como ÉXODO. A partir del MIÉRCOLES de CENIZA.
“El don de aprender a escuchar, recibir agradecer y dar, en el Éxodo de la Cuaresma”.
Queridos hermanos y hermanas. Pido al Señor para todos nosotros la gracia cuaresmal de recibir de Dios el don de un corazón agradecido, que reconozca, precisamente, “haber recibido”, y no “haber conseguido todo yo solo”. Para descubrir esto, o profundizarlo, pedimos también a Dios el don de saber “escuchar”, y tener la humildad de “recibir” y “agradecer”. El perfeccionarnos, desde la oración y la acción de gracias, y la penitencia, mediante la sabiduría constituirá para nosotros durante este tiempo litúrgico cuaresmal todo un programa de vida, si lo es en tanto apertura al Don divino. Muchas veces no alcanzamos siquiera a ver el sentido del “don”, de “lo donado”, dado, regalado, por Dios a nosotros. Y no porque Él tenga obligación, o porque lo hayamos merecido según un concepto de justicia reivindicativa, en absoluto.
La Iglesia católica realiza un gesto austero y simbólico: la imposición de las cenizas, y este rito es acompañado por dos fórmulas llenas de significado: la primera fórmula (la cual, es una pena, en la práctica casi ya no se dice, al menos en nuestro país: «Acuérdate de que eres polvo y al polvo volverás» (Cf. Génesis 3, 19), y la segunda, maravillosa y llena de fuerza evocadora, “Conviértete y cree en el Evangelio”, proveniente de las palabras pronunciadas por Jesús al inicio de su ministerio: «Conviértanse y crean en el Evangelio» (Marcos 1, 15).
Así, con el tiempo que transcurre tan velozmente, emprendemos hoy ese camino de reflexión y oración, con todos los cristianos del mundo para ponernos en camino hacia el Calvario, y desde Él hacia la Resurrección.
Es un camino en que pediremos a Dios mayores luces sobre nuestra vocación y elección, que es lo que Él quiere de nosotros en este mundo nuestro “maravilloso” y a la vez “dramático”, como tantas veces hemos evocado (inspirados en el «Testamento espiritual» del beato Pablo VI), mundo que busca perfecciones, a menudo vanas. La perfección viene del don y de la virtud de la sabiduría, que nos hace buscar a Dios, y gozarnos de encontrarlo, con todos sus dones, con la donación de su Vida en nosotros.
El hecho de la Cuaresma como tiempo litúrgico no “suspende” en nada, como es obvio, los efectos de Pentecostés. Nuestra vida cristiana prosigue en un Pentecostés renovado.
Cuaresma, más aún, puede en nuestra vida un renovado Pentecostés, en sentido de que dejemos que el Espíritu haga en nosotros un corazón nuevo.
La Virgen Madre, que acompañó a Jesucristo en todos los momentos de su vida, nos ayude en el “Éxodo” de la Cuaresma, a tener liberación interior, y desde allí, a ponernos en obra para aquello a lo que el Señor nos llame. Estemos abiertos a su Llamada, con fidelidad ( el “emét” de la Biblia).
Con afecto y bendición.
+Oscar.
Aniversario de Monseñor Sarlinga
Hoy 18 de febrero del 2015, se cumple un nuevo aniversario de la toma de posesión de la sede episcopal de la diócesis de Zárate- Campana de nuestro Obispo Oscar. Los invitamos a rezar muy especialmente por el y su ministerio:
“Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amen.”
El 3 de febrero de 2006 el Papa Benedicto XVI lo nombra obispo diocesano de Zárate-Campana (jurisdicción con más de 950.000 habitantes, la cual, además de los partidos homónimos, abarca también los partidos de Pilar, Escobar, Exaltación de la Cruz, San Antonio de Areco y Baradero). Tomó posesión de su nueva sede en la tarde del sábado de 18 de febrero de 2006.

Foto: Rostro de Cristo coronado de espinas. Vitral de la Cocatedral de la Natividad del Señor en Escobar