El domingo 29 de junio al mediodía tuvo lugar la Santa Misa por las patronales del Seminario Diocesano San Pedro y San Pablo – situado en el partido de Campana-.
La misa fue presidida por el Obispo. Participaron de esta celebración litúrgica los padres : Hugo Nelson Lovatto (actual Rector del Seminario) , Fernando Fusari , Nestor Daniel Villa Calvo y Fernando Crevatín .
Fue muy numerosa la participación de miembros de la comunidad del seminario, familiares y amigos.
Finalizada la liturgia, todos compartieron el almuerzo a la canasta. Cabe mencionar que mas sacerdotes se acercaron al seminario, luego de la misa.
Homilía del Obispo
El Obispo recordó al respecto de los Santos Patronos del Seminario, el discurso de Pedro en Pentecostés, y la conversión de Saulo –Pablo- (presentes en el libro de Hechos de los Apóstoles). Continuó haciendo alusión a que el libro de los Hechos de los Apóstoles es el mayor tratado de eclesiología .
Si queremos profundizar en la obra del Espíritu Santo en la Iglesia, invitó Monseñor Oscar a que profundizáramos en la obra de estos dos apóstoles, fundamentos de nuestra fe –junto con la misión que el Señor les encomendó, tienen un simbolismo real- : Pedro la cabeza del colegio apostólico para custodiar la fe y transmitirla, y Pablo convertido e iluminado por el Señor que vio también, gracias al Espíritu , la realidad de la Iglesia. Luego Pablo sería el propagador, evangelizador de los pueblos paganos – y a todos nosotros, que no somos de la cepa originaria del pueblo judío-.
Explicó que cuando Jesús se le aparece a Saulo – Pablo – resucitado y lo indaga “Saulo, ¿Por qué me persigues?” es la primera referencia entre la identidad entre Jesus mismo y la Iglesia (Pablo perseguía no a Jesus en persona, sino a quienes tenían fe en El).
Recordó que San Juan Pablo II difundió la idea que el seminario en es “Corazón de la diócesis”. Esto puede verse en nuestra iglesia local, dado que la gente quiere al seminario, formándose comunidad.
Al respecto del envío del Espíritu Santo posterior a la Asunción de Jesús, destaco que hace que esa presencia del Espíritu en nosotros implique que nuestra oración sea diálogo con Dios, y no una mera recitación. La misión la comprendemos y vivimos entonces, no como algo nuestro, sino del Señor (sea cual fuere el estado de vida y vocación); y la salvación se da efectivamente de manera concreta en nuestra vida (no es algo abstracto).
Concluyó pidiendo oración: por el proyecto que el Señor tuvo tanto tiempo atrás cuando se creo el seminario diocesano, por los seminaristas y sus familias, por la comunidad del seminario y muy especialmente por el Papa Francisco.




