Como ya es tradición, nuestro Obispo celebro la misa del domingo de Resurrección en el Hogar de la Paz y la Alegría (en Zárate) de las Hnas. Misioneras de la Caridad de la Beata Madre Teresa de Calcuta. Estuvieron presentes ademas: el Pbro. Lucas Martinez (cura párroco de Ntra. Sra. de Fátima, que se encuentra a tan solo unos metros del hogar), el seminarista Juan Pablo Roses Aubone y el Hno. Bautista (perteneciente a la comunidad de San Juan). Participaron numerosos vecinos de Zárate, ademas de los miembros de la comunidad de la Pquia. de Fátima y del Hogar.
En esta ocasión, el Obispo bautizó a una niña llamada Jazmin – de 3 años de edad- quien pidio recibir este sacramento en el hogar donde viven las hermanas.
Finalizada la celebración litúrgica, Monseñor Sarlinga , el padre Lucas y el seminarista Juan, compartieron el almuerzo junto a los abuelos y las niñas y jóvenes que viven en el hogar – quienes estan al cuidado de las Hermanas-.
Homilía de Monseñor Sarlinga
“Hermanos y hermanas, hoy es un día muy grande porque verdaderamente se reactualiza en nosotros la gracia de la Pascua. Ha resucitado Jesús – de un modo renovado- en nuestros corazones”.
Siguió haciendo referencia a las tres celebraciones previas a la Eucarística de la Vigilia Pascual :
“ Primero tenemos la del fuego nuevo o lucernario (que se enciende y bendice el fuego nuevo): símbolo de la luz y ardor que da vida. El pueblo de Israel tenia una llama viviente y la Iglesia también tiene una llama viviente que es la de la Pascua de Resurrección (con el fuego como signo). La segunda celebración, es la de la Palabra: toda la historia de la Salvación hasta llegar a la Resurrección de Cristo. Por ultimo, la tercera es la del agua lustral, el agua del bautismo, de luz: nos introduce en la luz de Dios (San Juan nos dice que Dios es luz)”
Al respecto de la pequeña Jazmín, que fue bautizada durante la celebración, dijo que por este sacramento formaría parte del pueblo mesiánico siendo hija del Señor; el pueblo de la luz de Cristo que ha de brillar hasta los confines de la tierra.
Concluyo con esta petición: “Pidamos entonces que esa renovación en nuestro interior, que es un resurgir, lo vivamos de la mano de María y con su protección; ella que es madre de Dios y madre de la Iglesia. Que así sea”.