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Diócesis de Zárate – Campana

Queridos hermanos:

Los saludo fraternamente a la vez que les dirijo unas líneas, con el carácter directo y respetuoso que procuro cultivar, también puesto que nunca he estado provisto de vocero o de intermediación en este tipo de comunicaciones.

Hace ya cierto tiempo que algunas versiones procuran descalificar o directamente injuriar la persona y acción de Pastores de la Iglesia, no menos de quien habla. Procuraré referirme de modo sucinto sólo a dos aspectos sobre los que considero, ahora sí, mi obligación de presentar la información real. En otras oportunidades, puesto que esta continuidad ha descripto un arco de tiempo nada menor, he preferido ofrecer, callar, orar y perdonar. Cuando se trata de lo institucional de la Iglesia, de la pastoral, o del “principio de comunión eclesial” es diferente.

-Lo primero a lo que aludo se trata acerca de cierta insistencia en rumores, o publicaciones, acerca de una eventual visita canónica o visita fraterna, o como se la llame, con carácter revisoría, a la diócesis. No pocos se han preguntado, realizado comentarios, o incluso repetido, estas versiones, para cuyo discernimiento, en cambio, ahora se hace moralmente necesaria una palabra autorizada de las autoridades de la Iglesia.

En este sentido, en el día de hoy, 6 de febrero, en una fraterna y profundizadora reunión con el Sr. Nuncio Apostólico, representante del Santo Padre, se me ha alentado a continuar con ánimo y coraje la pastoral de la diócesis, junto con todos ustedes, a profundizar las reformas necesarias, y en especial a proseguir las acciones que se están realizando con el consejo de asuntos económicos y el consejo educativo. Me ha exhortado también a profundizar las instancias de diálogo fraterno, en lo cual, por lo demás, estamos empeñados como acción común en nuestra comunidad diocesana.

-En ese orden, me ha afirmado que no hay ninguna visita canónica, ni visita fraterna, ni de esa naturaleza alguna, prevista ni vista para la diócesis ni para su obispo.

De mi parte puedo mencionar, sin que esto haya sido objeto de la conversación referida, que en el caso de que alguna vez fuera dispuesta, sería acogida con buen espíritu, pues en este momento está en curso una nueva auditoría general, de carácter independiente, que ya es la tercera que se hace en distintos ámbitos de gestión.

-La segunda cuestión a la que me referiré es la acción de la Fundación para la difusión y práctica de la Doctrina social de la Iglesia, la cual es un ente “privado” y no eclesiástico, pero que, no obstante, ha puesto sus dos únicas propiedades a disposición de todos, y notablemente la de Buenos Aires ha sido sede de reuniones de consejos, educacionales, y de caridad social. Propiedades de personas individuales no hay. Dicho espacio, en el cual numerosos condiocesanos han podido reunirse, realizar encuentros y sesiones, en especial en lo que concierne a lo educativo, desde febrero de 2013 está dedicada a una finalidad de caridad social no de la fundación, y el directorio está realizando la última etapa en vistas a su donación a una benemérita institución de caridad social.

Me permito recordar que, pese a ser una entidad privada, por sus fines, y sobre todo por “amor a la Iglesia” que dicha Fundación aportó la inmensa mayoría de los fondos para la entera construcción de la iglesia de Jesús Misericordioso, de Garín, subvino a todos los sueldos de la Escuela de Islas durante todo el período en que estaba vencido el contrato con el Estado Provincial, durante un año y medio, y luego prosiguió con el comedor, hasta que lo retomó el propio Obispado, hasta ahora, así como adquirió terrenos para capillas barriales, reformó y restauró casas parroquiales, construyó casas para los más pobres, aportó a Hogares de ancianos y de niños, contribuyó a la compra de automóviles para sacerdotes de parroquias más necesitadas o de delegaciones pastorales, o de representantes legales de colegios pobres que no tenían movilidad, así como otorgó los fondos para el amoblamiento del Seminario diocesano, su calefacción y refrigeración, así como subvino a los colegios más pobres donde faltaron becas, concedió incrementos para la obra social de quienes no podía pagarla, subvencionó viajes de estudio a numerosos, así como actuó otras diversas otras obras que, como he dicho, están en Corazón de Dios, y también en las actas, los libros fundacionales, y toda registración legal que corresponde a una institución seria. Todo esto en el ámbito de la diócesis de Zárate-Campana, porque aludir a obras en otros lugares o becas a alumnos pobres en otros lugares, no tiene sentido aquí. Lamento, esto de verdad, tener que “exponer” esto aquí, pero sé que a quienes deseaban una información, les hará bien. Omnia bona bonis.

Volviendo a lo que que concierne a la diócesis, luego de la auditoría general de gestión los profesionales a cargo preparará un informe que estará a disposición de las instancias que corresponda.

A otras cosas no me referiré, ni a injurias, ni a tómbolas, ni a predicciones ni a apuestas acerca del “cuándo” se da tal cosa predicha, o tal otra. Recordemos la importancia del amor a la Iglesia, también en cuanto al nombre de los Pastores, el Papa, el obispo, todos, todos y cada uno, teniendo en cuenta unas palabra que les dejo, de Jn. 8, 47: “El que es de Dios, escucha las palabras de Dios….” (sigue el versículo). Y también, en la “eclesiología del Concilio Vaticano II con terminología jurídica” como llamó el beato Juan Pablo II al derecho canónico, el canon 220, entre otros. Y, diría, Lumen Gentium 23 respecto de la comunión afectiva y efectiva en la Iglesia.

Los saludo con sincero afecto y mi oración, pidiéndoles también su oración y ayuda fraterna para nuestra misión diocesana.

+Oscar Sarlinga

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