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Diócesis de Zárate – Campana

El Obispo – Monseñor Oscar Sarlinga – ha invitado muy especialmente a todas las comunidades y parroquias a celebrar y participar de la festividad de la Presentación del Señor o “La Candelaria”; considerando su valor catequético -mistagógico y sentido eclesial. Al respecto de esto último, debemos tener presente a “Cristo, Luz de los pueblos, aquí y ahora, el Emmanuel, en su cuerpo y pueblo, que es la Iglesia, en nuestra humanidad e historia concretas, camino a la eternidad”
Luego de las sucesivas celebraciones presididas por nuestro querido Pastor, desde el año 2008 en la iglesia Cocatedral de la Natividad del Señor (en Belén de Escobar) o en la iglesia Catedral de Santa Florentina (del partido de Campana), este año concurrirá a la parroquia de Santa Rosa de Lima, en Villa Rosa, Pilar, para la Santa Misa del domingo 2 de febrero, a las 10:00 hs. Como es tradición, serán bendecidas las velas o candelas de los fieles, como signo del Salvador ” Luz del Mundo ” que nos invita ademas a ser “Candelarias vivientes” que irradian el amor de Cristo.

Unidos en oración

“Oremos por toda la comunidad diocesana, para que Cristo, Luz de los pueblos, nos ilumine, y que aceptemos con amor que Él sea nuestro Pastor y Guía, en todos los acontecimientos de nuestra vida, personal y comunitaria. ” Amen.

¿Que es lo que celebramos?

El 2 de febrero, la iglesia estará celebrando la fiesta de Candelaria, donde se conmemora la presentación del Señor Jesús en el templo y la purificación de María Santísima.

Estos hechos se fundamentan en que según la Ley de Moisés cuando una mujer daba a luz a un niño varón había que considerarla impura durante siete días debiendo ir al Templo para ser purificada. Esto podía hacerlo pasados treinta y tres días después de aquel septenario. Si se trataba del nacimiento de una niña la madre disponía del doble de tiempo para presentarse en el Templo.

Cuando la madre visitaba el Templo llevaba una ofrenda . Si la mujer era pobre podía presentar “un par de tórtolas o dos pichones” (en lugar de un cordero) como menciona San Lucas.

Antiguamente se la conocía también como la “Fiesta de las Luces”: La Santísima Virgen María dio a luz, a la Luz del Mundo – Jesucristo- ; y se manifestó al anciano Simeón y a la profetisa Ana.

Es importante recordar que en este día – desde el año 1997 –  la Iglesia Universal celebra también la ” Jornada Mundial de la Vida Consagrada”.

Evangelio de San Lucas 2, 22-40 :” Cuando llegó el tiempo de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén, para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: «Todo primogénito varón será consagrado al Señor», y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: «un par de tórtolas o dos pichones.» Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo moraba en él. Había recibido un oráculo del Espíritu Santo: que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo.
Cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo previsto por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: «Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.»
Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño.
Simeón los bendijo, diciendo a María, su madre: «Mira, éste está puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; será como una bandera discutida: así quedará clara la actitud de muchos corazones. Y a ti, una espada te traspasará el alma.»
Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era una mujer muy anciana; de jovencita había vivido siete años casada, y luego viuda hasta los ochenta y cuatro; no se apartaba del templo día y noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones. Acercándose en aquel momento, daba gracias a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén. Y, cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazareth. El niño iba creciendo y robusteciéndose, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios lo acompañaba. “

Para reflexionar….

Los invitamos a leer esta publicación de nuestra página web, del año 2013 para profundizar un poco mas acerca del significado de esta celebración:  http://obispadodezaratecampana.org/?p=100

 

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