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Diócesis de Zárate – Campana

Queridos Hermanos,
                                        Los invito en este año de la Misericordia que finaliza, a renovar sus corazones en el Amor de Dios.

 “Mirándoles las caras cuando entraban por la puerta Santa de la Misericordia, veía que en sus ojos y caras, había alegría”. Esto expresé durante la misa de cierre de la Peregrinación Anual a Luján, porque me sentí realmente conmovido por la gran alegría que irradiaban, a pesar del dolor físico luego de caminar kilómetros hasta la Basílica. Esta alegría que brota del alma deseo puedan redescubrirla todos en el peregrinar de la vida cotidiana. El Señor quiere darnos esta felicidad que tanto necesitamos cuando estamos tristes y desalentados.

 Dejemos que María nos tome de la mano, y como “Madre de Misericordia, nos lleve a Jesus”. Tenemos que animarnos a entregarle a ella lo que agobia nuestro corazón, para que pueda renovarse en el Amor de Dios.

 Solo si confiamos nuestra vida al Señor, podremos redescubrir la dicha de ser sus hijos, y como familia ser capaces de amarnos como el lo hace, siendo “Misericordiosos como el Padre”.

 Los saludo y llevo en el corazón,

                                                                 + Pedro

                                                    Obispo de Zárate – Campana

liturgico

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