{"id":6797,"date":"2014-08-16T22:24:21","date_gmt":"2014-08-17T01:24:21","guid":{"rendered":"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/?p=6797"},"modified":"2014-08-16T22:24:21","modified_gmt":"2014-08-17T01:24:21","slug":"los-martires-testimonian-que-la-victoria-de-cristo-es-la-nuestra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/?p=6797","title":{"rendered":"&#8220;Los m\u00e1rtires testimonian que la victoria de Cristo es la nuestra&#8221;"},"content":{"rendered":"<p>\u00bfQui\u00e9n nos separar\u00e1 del amor de Cristo? (Rm 8,35). En un mundo que a menudo cuestiona nuestra fe, los m\u00e1rtires son testimonio del poder del amor de Dios, para construir una sociedad justa, libre y reconciliada, inspirando a todos los hombres de buena voluntad para impulsar la paz, en Corea, en Asia y para toda la familia humana. Con una multitudinaria participaci\u00f3n de fieles &#8211; entre ochocientos mil y un mill\u00f3n &#8211; en un d\u00eda de gran regocijo para todos los coreanos, el Papa Francisco beatific\u00f3 a los m\u00e1rtires Pablo Yun Ji-chung y sus 123 compa\u00f1eros que \u00abvivieron y murieron por Cristo y ahora reinan con \u00c9l en la alegr\u00eda y en la gloria\u00bb. Su ejemplo nos interpela a todos en sociedades que no escuchan el clamor de los pobres, donde Cristo nos sigue llamando. Destacando el legado de todos ellos y su testimonio de caridad y solidaridad para con todos &#8211; parte de la rica historia del pueblo coreano &#8211; el Santo Padre record\u00f3 que \u00aben la misteriosa providencia de Dios, la fe cristiana no lleg\u00f3 a las costas de Corea a trav\u00e9s de los misioneros; sino que entr\u00f3 por el coraz\u00f3n y la mente de los propios coreanos\u00bb. \u00abTras un encuentro inicial con el Evangelio\u00bb, \u00abel conocimiento de Jes\u00fas pronto dio lugar a un encuentro con el Se\u00f1or mismo\u00bb. Abrazando en esta beatificaci\u00f3n tambi\u00e9n a todos los m\u00e1rtires an\u00f3nimos que en Corea y en todo el mundo, han dado su vida por Cristo o han sufrido lacerantes persecuciones por su nombre, el Papa Bergoglio culmin\u00f3 su homil\u00eda rogando \u00abque la intercesi\u00f3n de los m\u00e1rtires coreanos, en uni\u00f3n con Nuestra Se\u00f1ora, Madre de la Iglesia, nos alcance la gracia de la perseverancia en la fe y en toda obra buena en la santidad y la pureza de coraz\u00f3n, y en el celo apost\u00f3lico de dar testimonio de Jes\u00fas en este querido pa\u00eds, en toda Asia y hasta los confines de la tierra\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Texto completo de la Homil\u00eda del Papa<\/strong><\/p>\n<p>Santa Misa de Beatificaci\u00f3n de los M\u00e1rtires Coreanos &#8211; Puerta de Gwanghwamun, Se\u00fal<br \/>\n16 de agosto de 2014<br \/>\n\u00ab\u00bfQui\u00e9n nos separar\u00e1 del amor de Cristo?\u00bb (Rm 8,35). Con estas palabras, san Pablo nos habla de la gloria de nuestra fe en Jes\u00fas: no s\u00f3lo resucit\u00f3 de entre los muertos y ascendi\u00f3 al cielo, sino que nos ha unido a \u00e9l y nos ha hecho part\u00edcipes de su vida eterna. Cristo ha vencido y su victoria es la nuestra.<br \/>\nHoy celebramos esta victoria en Pablo Yun Ji-chung y sus 123 compa\u00f1eros. Sus nombres quedan unidos ahora a los de los santos m\u00e1rtires Andr\u00e9s Kim Teagon, Pablo Chong Hasang y compa\u00f1eros, a los que he venerado hace unos momentos. Vivieron y murieron por Cristo, y ahora reinan con \u00e9l en la alegr\u00eda y en la gloria. Con san Pablo, nos dicen que, en la muerte y resurrecci\u00f3n de su Hijo, Dios nos ha concedido la victoria m\u00e1s grande de todas. En efecto, \u00abni muerte, ni vida, ni \u00e1ngeles, ni principados, ni presente, ni futuro, ni potencias, ni altura, ni profundidad, ni ninguna otra criatura podr\u00e1 separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jes\u00fas, nuestro Se\u00f1or\u00bb (Rm 8,38-39).<br \/>\nLa victoria de los m\u00e1rtires, su testimonio del poder del amor de Dios, sigue dando frutos hoy en Corea, en la Iglesia que sigue creciendo gracias a su sacrificio. La celebraci\u00f3n del beato Pablo y compa\u00f1eros nos ofrece la oportunidad de volver a los primeros momentos, a la infancia \u2013por decirlo as\u00ed\u2013 de la Iglesia en Corea. Los invita a ustedes, cat\u00f3licos de Corea, a recordar las grandezas que Dios ha hecho en esta tierra, y a custodiar como un tesoro el legado de fe y caridad confiado a ustedes por sus antepasados.<br \/>\nEn la misteriosa providencia de Dios, la fe cristiana no lleg\u00f3 a las costas de Corea a trav\u00e9s de los misioneros; sino que entr\u00f3 por el coraz\u00f3n y la mente de los propios coreanos. En efecto, fue suscitada por la curiosidad intelectual, por la b\u00fasqueda de la verdad religiosa. Tras un encuentro inicial con el Evangelio, los primeros cristianos coreanos abrieron su mente a Jes\u00fas. Quer\u00edan saber m\u00e1s acerca de este Cristo que sufri\u00f3, muri\u00f3 y resucit\u00f3 de entre los muertos. El conocimiento de Jes\u00fas pronto dio lugar a un encuentro con el Se\u00f1or mismo, a los primeros bautismos, al deseo de una vida sacramental y eclesial plena y al comienzo de un compromiso misionero. Tambi\u00e9n dio como fruto comunidades que se inspiraban en la Iglesia primitiva, en la que los creyentes eran verdaderamente un solo coraz\u00f3n y una sola mente, sin dejarse llevar por las diferencias sociales tradicionales, y teniendo todo en com\u00fan (cf. Hch 4,32).<br \/>\nEsta historia nos habla de la importancia, la dignidad y la belleza de la vocaci\u00f3n de los laicos. Saludo a los numerosos fieles laicos aqu\u00ed presentes, y en particular a las familias cristianas, que d\u00eda a d\u00eda, con su ejemplo, educan a los j\u00f3venes en la fe y en el amor reconciliador de Cristo. Tambi\u00e9n saludo de manera especial a los numerosos sacerdotes que hoy est\u00e1n con nosotros; con su generoso ministerio transmiten el rico patrimonio de fe cultivado por las pasadas generaciones de cat\u00f3licos coreanos.<br \/>\nEl Evangelio de hoy contiene un mensaje importante para todos nosotros. Jes\u00fas pide al Padre que nos consagre en la verdad y nos proteja del mundo.<br \/>\nEs significativo, ante todo, que Jes\u00fas pida al Padre que nos consagre y proteja, pero no que nos aparte del mundo. Sabemos que \u00e9l env\u00eda a sus disc\u00edpulos para que sean fermento de santidad y verdad en el mundo: la sal de la tierra, la luz del mundo. En esto, los m\u00e1rtires nos muestran el camino.<br \/>\nPoco despu\u00e9s de que las primeras semillas de la fe fueran plantadas en esta tierra, los m\u00e1rtires y la comunidad cristiana tuvieron que elegir entre seguir a Jes\u00fas o al mundo. Hab\u00edan escuchado la advertencia del Se\u00f1or de que el mundo los odiar\u00eda por su causa (cf. Jn 17,14); sab\u00edan el precio de ser disc\u00edpulos. Para muchos, esto signific\u00f3 persecuci\u00f3n y, m\u00e1s tarde, la fuga a las monta\u00f1as, donde formaron aldeas cat\u00f3licas. Estaban dispuestos a grandes sacrificios y a despojarse de todo lo que pudiera apartarles de Cristo \u2013pertenencias y tierras, prestigio y honor\u2013, porque sab\u00edan que s\u00f3lo Cristo era su verdadero tesoro.<br \/>\nEn nuestros d\u00edas, muchas veces vemos c\u00f3mo el mundo cuestiona nuestra fe, y de m\u00faltiples maneras se nos pide entrar en componendas con la fe, diluir las exigencias radicales del Evangelio y acomodarnos al esp\u00edritu de nuestro tiempo. Sin embargo, los m\u00e1rtires nos invitan a poner a Cristo por encima de todo y a ver todo lo dem\u00e1s en relaci\u00f3n con \u00e9l y con su Reino eterno. Nos hacen preguntarnos si hay algo por lo que estar\u00edamos dispuestos a morir.<br \/>\nAdem\u00e1s, el ejemplo de los m\u00e1rtires nos ense\u00f1a tambi\u00e9n la importancia de la caridad en la vida de fe. La autenticidad de su testimonio de Cristo, expresada en la aceptaci\u00f3n de la igual dignidad de todos los bautizados, fue lo que les llev\u00f3 a una forma de vida fraterna que cuestionaba las r\u00edgidas estructuras sociales de su \u00e9poca. Fue su negativa a separar el doble mandamiento del amor a Dios y amor al pr\u00f3jimo lo que les llev\u00f3 a una solicitud tan fuerte por las necesidades de los hermanos. Su ejemplo tiene mucho que decirnos a nosotros, que vivimos en sociedades en las que, junto a inmensas riquezas, prospera silenciosamente la m\u00e1s denigrante pobreza; donde rara vez se escucha el grito de los pobres; y donde Cristo nos sigue llamando, pidi\u00e9ndonos que le amemos y sirvamos tendiendo la mano a nuestros hermanos necesitados.<br \/>\nSi seguimos el ejemplo de los m\u00e1rtires y creemos en la palabra del Se\u00f1or, entonces comprenderemos la libertad sublime y la alegr\u00eda con la que afrontaron su muerte. Veremos, adem\u00e1s, c\u00f3mo la celebraci\u00f3n de hoy incluye tambi\u00e9n a los innumerables m\u00e1rtires an\u00f3nimos, en este pa\u00eds y en todo el mundo, que, especialmente en el siglo pasado, han dado su vida por Cristo o han sufrido lacerantes persecuciones por su nombre.<br \/>\nHoy es un d\u00eda de gran regocijo para todos los coreanos. El legado del beato Pablo Yun Ji-chung y compa\u00f1eros \u2013su rectitud en la b\u00fasqueda de la verdad, su fidelidad a los m\u00e1s altos principios de la religi\u00f3n que abrazaron, as\u00ed como su testimonio de caridad y solidaridad para con todos\u2013 es parte de la rica historia del pueblo coreano. La herencia de los m\u00e1rtires puede inspirar a todos los hombres y mujeres de buena voluntad a trabajar en armon\u00eda por una sociedad m\u00e1s justa, libre y reconciliada, contribuyendo as\u00ed a la paz y a la defensa de los valores aut\u00e9nticamente humanos en este pa\u00eds y en el mundo entero.<br \/>\nQue la intercesi\u00f3n de los m\u00e1rtires coreanos, en uni\u00f3n con la de Nuestra Se\u00f1ora, Madre de la Iglesia, nos alcance la gracia de la perseverancia en la fe y en toda obra buena, en la santidad y la pureza de coraz\u00f3n, y en el celo apost\u00f3lico de dar testimonio de Jes\u00fas en este querido pa\u00eds, en toda Asia, y hasta los confines de la tierra. Am\u00e9n.<\/p>\n<p>Fuente: www.news.va<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfQui\u00e9n nos separar\u00e1 del amor de Cristo? (Rm 8,35). 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