{"id":2726,"date":"2013-09-07T21:28:58","date_gmt":"2013-09-08T00:28:58","guid":{"rendered":"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/?p=2726"},"modified":"2013-09-07T21:42:55","modified_gmt":"2013-09-08T00:42:55","slug":"discurso-del-papa-durante-vigilia-por-la-paz-la-guerra-es-una-derrota-para-la-humanidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/?p=2726","title":{"rendered":"Discurso del Papa durante vigilia por la paz: La guerra es una derrota para la humanidad"},"content":{"rendered":"<p><strong>TEXTO COMPLETO\u00a0DEL DISCURSO DEL PAPA<\/strong><\/p>\n<div><\/div>\n<div>\u00abY vio Dios que era bueno\u00bb (Gn 1,12.18.21.25). El relato b\u00edblico de los or\u00edgenes\u00a0del\u00a0mundo\u00a0y de la humanidad nos dice que Dios mira la creaci\u00f3n, casi como contempl\u00e1ndola, y dice una y otra vez: Es buena. Nos introduce as\u00ed en el coraz\u00f3n de Dios y, de su interior, recibimos este\u00a0mensaje.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Podemos preguntarnos: \u00bfQu\u00e9 significado tienen estas palabras? \u00bfQu\u00e9 nos dicen a ti, a m\u00ed, a todos nosotros?<\/div>\n<div><\/div>\n<div>1. Nos dicen simplemente que nuestro mundo, en el coraz\u00f3n y en la mente de Dios, es &#8220;casa de armon\u00eda y de paz&#8221; y un lugar en el que todos pueden encontrar su puesto y sentirse &#8220;en casa&#8221;, porque &#8220;es bueno&#8221;. Toda la creaci\u00f3n forma un conjunto armonioso, bueno, pero sobre todo los\u00a0seres humanos, hechos a imagen y semejanza de Dios, forman una sola familia, en la que las relaciones est\u00e1n marcadas por una fraternidad real y no s\u00f3lo de palabra: el otro y la otra son el hermano y la hermana que hemos de amar, y la relaci\u00f3n con Dios, que es amor, fidelidad, bondad, se refleja en\u00a0todas las\u00a0relaciones humanas y confiere armon\u00eda a toda la creaci\u00f3n. El mundo de Dios es un mundo en el que todos se sienten responsables de todos, del\u00a0bien\u00a0de todos. Esta noche, en la reflexi\u00f3n, con el ayuno, en la oraci\u00f3n, cada uno de nosotros, todos, pensemos en lo m\u00e1s profundo de nosotros mismos: \u00bfNo es \u00e9se el mundo que yo deseo? \u00bfNo es \u00e9se el mundo que todos llevamos dentro del coraz\u00f3n? El mundo que queremos \u00bfno es un mundo de armon\u00eda y de paz, dentro de nosotros mismos, en la relaci\u00f3n con los dem\u00e1s, en las familias, en\u00a0las ciudades, en y entre las naciones? Y la verdadera libertad para elegir el camino a\u00a0seguir\u00a0en este mundo \u00bfno es precisamente aquella que est\u00e1 orientada al bien de todos y guiada por el amor?<\/div>\n<div><\/div>\n<div>2. Pero pregunt\u00e9monos ahora: \u00bfEs \u00e9se el mundo en el que vivimos? La creaci\u00f3n conserva su belleza que nos llena de estupor, sigue siendo una obra buena. Pero tambi\u00e9n hay &#8220;violencia, divisi\u00f3n, rivalidad, guerra&#8221;. Esto se produce cuando el hombre, v\u00e9rtice de la creaci\u00f3n, pierde de vista el horizonte de belleza y de bondad, y se cierra en su propio ego\u00edsmo.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Cuando el hombre piensa s\u00f3lo en s\u00ed mismo, en sus propios intereses y se pone en el centro, cuando se deja fascinar por los \u00eddolos del dominio y del poder, cuando se pone en el lugar de Dios, entonces altera todas las relaciones, arruina todo; y abre la puerta a la violencia, a la indiferencia, al enfrentamiento. Eso es exactamente lo que quiere hacernos comprender el pasaje del G\u00e9nesis en el que se narra el pecado del ser humano: El hombre entra en conflicto consigo mismo, se da cuenta de que est\u00e1 desnudo y se esconde porque tiene miedo (Gn 3,10), tiene miedo de la mirada de Dios; acusa a la mujer, que es carne de su carne (v. 12); rompe la armon\u00eda con la creaci\u00f3n, llega incluso a levantar la mano contra el hermano para matarlo. \u00bfPodemos decir que de la &#8220;armon\u00eda&#8221; se pasa a la &#8220;desarmon\u00eda&#8221;? No, no existe la &#8220;desarmon\u00eda&#8221;: o hay armon\u00eda o se cae en el caos, donde hay violencia, rivalidad, enfrentamiento, miedo\u2026<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Precisamente en medio de este caos, Dios pregunta a la conciencia del hombre: \u00ab\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 Abel, tu hermano?\u00bb. Y Ca\u00edn responde: \u00abNo s\u00e9, \u00bfsoy yo el guardi\u00e1n de mi hermano?\u00bb (Gn 4,9). Esta pregunta se dirige tambi\u00e9n a nosotros, y tambi\u00e9n a nosotros nos har\u00e1 bien preguntarnos: \u00bfSoy yo el guardi\u00e1n de mi hermano? S\u00ed, t\u00fa eres el guardi\u00e1n de tu hermano. Ser persona humana significa ser guardianes los unos de los otros. Sin embargo, cuando se pierde la armon\u00eda, se produce una metamorfosis: el hermano que deber\u00edamos proteger y amar se convierte en el adversario a combatir, suprimir. \u00a1Cu\u00e1nta violencia se genera en ese momento, cu\u00e1ntos conflictos, cu\u00e1ntas guerras han jalonado nuestra historia! Basta ver el sufrimiento de tantos hermanos y hermanas. No se trata de algo coyuntural, sino que es verdad: en cada agresi\u00f3n y en cada guerra hacemos renacer a Ca\u00edn. \u00a1Todos nosotros! Y tambi\u00e9n hoy prolongamos esta historia de enfrentamiento entre hermanos, tambi\u00e9n hoy levantamos la mano contra quien es nuestro hermano. Tambi\u00e9n hoy nos dejamos llevar por los \u00eddolos, por el ego\u00edsmo, por nuestros intereses; y esta actitud va a m\u00e1s: hemos perfeccionado nuestras armas, nuestra conciencia se ha adormecido, hemos hecho m\u00e1s sutiles nuestras razones para justificarnos. Como si fuese algo normal, seguimos sembrando destrucci\u00f3n, dolor, muerte. La violencia, la guerra traen s\u00f3lo muerte, hablan de muerte. La violencia y la guerra utilizan el lenguaje de la muerte.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>3. En estas circunstancias, me pregunto: \u00bfEs posible seguir otro camino? \u00bfPodemos salir de esta espiral de dolor y de muerte? \u00bfPodemos aprender de nuevo a caminar por las sendas de la paz? Invocando la ayuda de Dios, bajo la mirada materna de la Salus populi romani, Reina de la paz, quiero responder: S\u00ed, es posible para todos.\u00a0Esta noche\u00a0me gustar\u00eda que desde todas las partes de la tierra grit\u00e1semos: S\u00ed, es posible para todos. M\u00e1s a\u00fan, quisiera que cada uno de nosotros, desde el m\u00e1s peque\u00f1o hasta el m\u00e1s grande, incluidos aquellos que est\u00e1n llamados a gobernar las naciones, dijese: S\u00ed, queremos. Mi fe cristiana me lleva a mirar a la Cruz. \u00a1C\u00f3mo quisiera que por un momento todos los hombres y las mujeres de buena voluntad mirasen la Cruz! All\u00ed se puede leer la respuesta de Dios: all\u00ed, a la violencia no se ha respondido con violencia, a la muerte no se ha respondido con el lenguaje de la muerte. En el silencio de la Cruz calla el fragor de las armas y habla el lenguaje de la reconciliaci\u00f3n, del perd\u00f3n, del di\u00e1logo, de la paz. Quisiera pedir al Se\u00f1or, esta noche, que nosotros cristianos, los hermanos de las otras religiones, todos los hombres y mujeres de buena voluntad gritasen con fuerza: \u00a1La violencia y la guerra nunca son camino para la paz! Que cada uno mire dentro de su propia conciencia y escuche la palabra que dice: Sal de tus intereses que atrofian tu coraz\u00f3n, supera la indiferencia hacia el otro que hace insensible tu coraz\u00f3n, vence tus razones de muerte y \u00e1brete al di\u00e1logo, a la reconciliaci\u00f3n; mira el dolor de tu hermano y no a\u00f1adas m\u00e1s dolor, det\u00e9n tu mano, reconstruye la armon\u00eda que se ha perdido; y esto no con la confrontaci\u00f3n, sino con el encuentro. \u00a1Que se acabe el sonido de las armas! La guerra significa siempre el fracaso de la paz, es siempre una derrota para la humanidad. Resuenen una vez m\u00e1s las palabras de Pablo VI: \u00abNunca m\u00e1s los unos contra los otros; jam\u00e1s, nunca m\u00e1s\u2026 \u00a1Nunca m\u00e1s la guerra! \u00a1Nunca m\u00e1s la guerra!\u00bb (Discurso a las Naciones Unidas, 4 octubre 1965: AAS 57 [1965], 881). \u00abLa Paz se afianza solamente con la paz; la paz no separada de los deberes de la justicia, sino alimentada por el propio sacrificio, por la clemencia, por la misericordia, por la caridad\u00bb (Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 1976: AAS 67 [1975], 671). Perd\u00f3n, di\u00e1logo, reconciliaci\u00f3n son las palabras de la paz: en la amada naci\u00f3n siria, en Oriente Medio, en todo el mundo. Recemos por la reconciliaci\u00f3n y por la paz, contribuyamos a la reconciliaci\u00f3n y a la paz, y convirt\u00e1monos todos, en cualquier lugar donde nos encontremos, en hombres y mujeres de reconciliaci\u00f3n y de paz. Am\u00e9n.<\/div>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>TEXTO COMPLETO\u00a0DEL DISCURSO DEL PAPA \u00abY vio Dios que era bueno\u00bb (Gn 1,12.18.21.25). 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