{"id":211,"date":"2013-02-24T17:18:12","date_gmt":"2013-02-24T20:18:12","guid":{"rendered":"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/?p=211"},"modified":"2013-03-27T07:16:24","modified_gmt":"2013-03-27T10:16:24","slug":"la-catedra-de-san-pedro-y-eucaristia-de-accion-de-gracias-por-el-ministerio-petrino-de-benedicto-xvi-en-santa-florentina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/?p=211","title":{"rendered":"La c\u00e1tedra de San Pedro y Eucarist\u00eda de acci\u00f3n de gracias por el ministerio petrino de Benedicto XVI en Santa Florentina"},"content":{"rendered":"<p>Hermanos y hermanas tan queridos:<\/p>\n<p>Luego de haber celebrado la festividad de la C\u00e1tedra de San Pedro, en esta v\u00edspera del domingo II de Cuaresma en el que el Evangelio de Lucas nos presenta la Transfiguraci\u00f3n del Se\u00f1or, los invito a contemplar la mirada de Jes\u00fas transfigurado, a dejar que \u00c9l pose su mano en nuestro coraz\u00f3n, y a reencontrar en nuestras vidas el perd\u00f3n y la consolante renovaci\u00f3n de nuestra vocaci\u00f3n y misi\u00f3n.<\/p>\n<p>Porque es la mirada de Jes\u00fas, que dulcemente penetra en nuestro ser, la que nos renueva. Como renov\u00f3, en cada momento fundamental de su vida, al hoy Obispo de Roma y Sucesor de Pedro, el Papa Benedicto XVI, que lo ser\u00e1 hasta el pr\u00f3ximo 28 de este mes.<\/p>\n<p>Retrotrayendo nuestra mirada, a la vez, hacia atr\u00e1s en la historia, vemos que fue el beato Papa Juan Pablo II quien providencialmente llam\u00f3 a Roma, a la Congregaci\u00f3n de la Fe, al entonces arzobispo de Munich, el cardenal Joseph Ratzinger. \u00c9l ya era cardenal, habiendo sido creado por S.S. Paulo VI, luego de haber sido nombrado por el mismo Papa como arzobispo de la ciudad b\u00e1vara. Una conjunci\u00f3n, podemos decir, en quienes sirvieron en el ministerio petrino en las \u00faltimas d\u00e9cadas.<\/p>\n<p>La Providencia Divina quiso que, con el decurso de los a\u00f1os, luego del venturoso pontificado de Juan Pablo II, Joseph Ratzinger fuera elegido Obispo de Roma y Sucesor del Ap\u00f3stol Pedro, para lo cual tom\u00f3 el nombre de Benedicto XVI, el \u201cnombre nuevo\u201d que el Se\u00f1or da a quienes conf\u00eda la misi\u00f3n de \u201capacentar a los corderos\u201d<em>\u00a0(cf. Jn 21, 15-17)<\/em>.<\/p>\n<p>Todas las personas de buena voluntad pueden testimoniar como, a lo largo de estos a\u00f1os de generosa entrega el Papa habl\u00f3 y obr\u00f3, presidiendo en la caridad, en<em>\u00a0la comuni\u00f3n (koinon\u00eda) de la Iglesia,\u00a0<\/em>con\u00a0<em>\u201cla voz de Cristo (que) re\u00fane todas las aguas del mundo, lleva en s\u00ed todas las aguas vivas que dan vida al mundo\u201d,\u00a0<\/em>tal una imagen b\u00edblica<em>\u00a0(cf. Ap 1, 15)\u00a0<\/em>que muy recientemente emple\u00f3, refiri\u00e9ndose a la voz de Cristo de la que hizo eco San Pedro.<\/p>\n<p>En estos momentos, ante la decisi\u00f3n de Benedicto XVI, ponderada, libre, y tomada con rectitud por su amor inquebrantable a Cristo y a la Iglesia, hemos querido celebrar esta eucarist\u00eda, teniendo en el coraz\u00f3n a todo el presbiterio, vida consagrada y laicado, unidos espiritualmente como di\u00f3cesis, en la festividad de la C\u00e1tedra de San Pedro (ayer, en esta misma iglesia catedral) y hoy, v\u00edspera del Domingo II de Cuaresma, 23 de febrero, en acci\u00f3n de gracias por todo lo que el mismo Se\u00f1or Jes\u00fas, Rey de los Pastores, nos ha brindado a trav\u00e9s del ministerio de Benedicto,\u00a0<em>Benedictus, bendecido, misteriosamente, bendito en su vocaci\u00f3n y misi\u00f3n<\/em>.<\/p>\n<p>En absoluto pretendo siquiera esbozar su inmenso legado y mucho menos hacerme int\u00e9rprete de signos, para lo que no tengo la capacidad. Ser\u00eda sencillamente imposible resumir su legado viviente, y por otra parte no es el caso de hacerlo en una homil\u00eda, y ante esta asamblea.<\/p>\n<p>En cambio, procurar\u00e9 espigar tan s\u00f3lo algunos recientes \u201cdones\u201d de fe, esperanza y caridad que nos ha dejado, cuales signos humildes, amorosos e iluminados por el Esp\u00edritu.<\/p>\n<p>En primer lugar, los insto a atender (y dirigir la mirada de ustedes) a la reciente\u00a0<em>lectio divina<\/em>\u00a0del Santo Padre, del 8 de febrero de 2013 (tres d\u00edas antes del anuncio de su renuncia), durante una visita al Pontificio Seminario Romano Mayor. Un Obispo siempre se dirige \u00a0con coraz\u00f3n especialmente paterno a los seminaristas. Estas palabras forman parte de un excelente comentario espont\u00e1neo del Papa a un texto de la Primera Carta de San Pedro (1,3-5), ante \u201csus seminaristas\u201d de la Di\u00f3cesis de Roma, y se refieren a una esperanza,\u00a0<em>al continuo \u201crenacer\u201d, \u201crenovarse\u201d de la Iglesia:<\/em><\/p>\n<p>\u201c<em>Herencia es algo del futuro, y as\u00ed esta palabra dice sobre todo que los cristianos tenemos el futuro: el futuro es nuestro, el futuro es de Dios. Y as\u00ed, siendo cristianos, sabemos que el futuro es nuestro y que el \u00e1rbol de la Iglesia no es un \u00e1rbol moribundo, sino un \u00e1rbol que crece siempre de nuevo. (\u2026)\u00a0 La Iglesia se renueva siempre, renace siempre (\u2026)\u201dLa Iglesia se renueva siempre, renace siempre\u201d<\/em><\/p>\n<p>Tambi\u00e9n con ocasi\u00f3n de esta visita al Pontificio Seminario Mayor, en la festividad de la\u00a0<em>Madonna della Fiducia<\/em>\u00a0(Virgen de la Confianza), el Papa Benedicto se refiri\u00f3, como \u201centrando en el ser\u201d de San Pedro, a su vocaci\u00f3n de \u201ctestigo\u201d, y, por ello,\u00a0<em>vocaci\u00f3n \u201cmartirial\u201d<\/em>, a partir de la carta del Ap\u00f3stol (Cf I Pe. 1,3-5). Podr\u00edamos decir que extrajo all\u00ed, como \u201ccondensado\u201d el sentido del ministerio petrino, cuando describe a Pedro, \u201cque habla\u201d en su carta:<\/p>\n<p><em>\u201cHabla entonces aqu\u00e9l que encontr\u00f3 en Cristo Jes\u00fas al Mes\u00edas de Dios, que habl\u00f3 el primero en nombre de la Iglesia futura: \u00abT\u00fa eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo\u00bb (cf. Mt 16, 16). Habla aqu\u00e9l que nos ha introducido en esta fe. Habla aqu\u00e9l a quien dijo el Se\u00f1or: \u00abTe entrego las llaves del reino de los cielos\u00bb (cf. Jn 16, 19), a quien confi\u00f3 su reba\u00f1o despu\u00e9s de la Resurrecci\u00f3n, dici\u00e9ndole tres veces: \u00abApacienta mi reba\u00f1o, mis ovejas\u00bb (cf. Jn 21, 15-17). Habla tambi\u00e9n el hombre que cay\u00f3, que neg\u00f3 a Jes\u00fas y que tuvo la gracia de contemplar la mirada de Jes\u00fas, de ser tocado en su coraz\u00f3n y de haber encontrado el perd\u00f3n y una renovaci\u00f3n de su misi\u00f3n\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Sigue en su explicaci\u00f3n el sentido martirial de la vida cristiana, en su \u201caspecto martiriol\u00f3gico\u201d, como \u00e9l lo llama, que otra cosa no es sino el supremo testimonio, cada uno seg\u00fan su vocaci\u00f3n y misi\u00f3n, hasta dar la vida (la sangre significa, en sentido propio y figurado, la vida, en el sentido b\u00edblico profundo). Para el ap\u00f3stol Pedro y sus sucesores, el testimonio es dar la vida, en el Primado, \u201cla presidencia del servir\u201d como \u201cSiervos de los siervos de Dios\u201d:<\/p>\n<p>\u201c<em>Por lo tanto, el primado tiene este contenido de la universalidad, pero tambi\u00e9n un contenido martiriol\u00f3gico (\u2026). Pedro, al venir a Roma, acepta de nuevo esta palabra del Se\u00f1or: va hacia la Cruz; y nos invita a que tambi\u00e9n nosotros aceptemos el aspecto martiriol\u00f3gico del cristianismo, que puede tener formas muy distintas (\u2026) Nadie ser cristiano sin seguir al Crucificado, sin aceptar incluso el momento martiriol\u00f3gico<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>Otro significativo y reciente \u201cdon\u201d, me parece, que nos ha dejado el Papa Benedicto, podr\u00eda resumirse en las palabras finales de\u00a0<em>su discurso del 14 de febrero de 2013<\/em>\u00a0(tres d\u00edas despu\u00e9s del anuncio de su renuncia), durante un encuentro con los p\u00e1rrocos y el clero de Roma. Con estas palabras concluy\u00f3 una magn\u00edfica pl\u00e1tica improvisada sobre\u00a0<em>el Concilio Vaticano II<\/em><em>, ese gran acontecimiento del Esp\u00edritu<\/em>, ante los sacerdotes de la Di\u00f3cesis de Roma, y con ello pienso que nos indic\u00f3 la fuerza impulsora para este A\u00f1o de la Fe, y en adelante:<\/p>\n<p>\u201c<em>Me parece que, 50 a\u00f1os despu\u00e9s del Concilio, vemos c\u00f3mo (\u2026) aparece el verdadero Concilio con toda su fuerza espiritual. Y es nuestra misi\u00f3n, precisamente en este\u00a0<strong>A\u00f1o de la fe<\/strong>, comenzando en este\u00a0<strong>A\u00f1o de la fe<\/strong>, trabajar para que el verdadero Concilio, con su fuerza del Esp\u00edritu Santo, se realice, y sea realmente renovada la Iglesia. Esperamos que el Se\u00f1or nos ayude<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>Con ello, pareciera el Papa habernos lanzado \u201cmar adentro\u201d a penetrar \u201cverdaderamente\u201d, con verdad, en el Concilio Vaticano II, para que, con la fuerza del Esp\u00edritu Santo, sea renovada la Iglesia en la verdad y la caridad.<\/p>\n<p>Lo ser\u00e1 en el Coraz\u00f3n de Jes\u00fas, con la intercesi\u00f3n de la Virgen Mar\u00eda, a quien hoy, en esta iglesia, le rogamos, como sinti\u00e9ndonos los disc\u00edpulos a Ella confiados, como ingresando espiritualmente en el Evangelio de Juan, el \u00fanico que nos ha dejado las palabras de Jes\u00fas en el momento en que confi\u00f3 el disc\u00edpulo a la Virgen Madre (Cf Jn 9, 26-27).<em><\/em><\/p>\n<p>En esta eucarist\u00eda, a Jes\u00fas Presente, con nuestra oraci\u00f3n y uni\u00f3n a \u00c9l, el Cristo, Hijo de Dios vivo, confiamos al Papa Benedicto a la protecci\u00f3n materna de la Virgen, y tambi\u00e9n oramos por aqu\u00e9l a quien Jes\u00fas nos dar\u00e1 como Sucesor de Pedro.<\/p>\n<p>Esta \u00faltima intenci\u00f3n el mismo Benedicto XVI la augur\u00f3 en distintas oportunidades en estos d\u00edas, y lo hizo se\u00f1aladamente al dar las gracias a los miembros de la Curia tras sus \u00faltimos ejercicios espirituales: \u201c<em>El nuevo Papa tenga la gracia de contemplar la mirada de Jes\u00fas, de ser tocado en su coraz\u00f3n y de haber encontrado el perd\u00f3n y una renovaci\u00f3n de su misi\u00f3n\u201d.<\/em><em><\/em><\/p>\n<p>Nosotros tambi\u00e9n, renovados en la esperanza, confiamos en el Se\u00f1or, el cual, a trav\u00e9s de la mediaci\u00f3n de quienes compete, nos dar\u00e1 el nuevo Papa, tal como la Iglesia, su Cuerpo y su Pueblo, en estos tiempos lo necesita. Si se quiere, desde la confianza en Dios, en su promesa, hoy nos conforta m\u00e1s a\u00fan la certeza de saber que \u00e9l, el pr\u00f3ximo Papa, est\u00e1 en el Coraz\u00f3n de Jes\u00fas, quien lo prepara para apacentar a los corderos de la Iglesia. La Virgen, ella s\u00ed, lo tiene en su coraz\u00f3n, sencillamente porque en su ternura materna, desde el inicio de la vida de Jes\u00fas, conservaba \u201c<em>todo<\/em>\u201d en su coraz\u00f3n (Cf Lc 2,51).<\/p>\n<p>Un \u00faltimo aporte, desde este templo, en la ciudad de Campana junto a los brazos del gran r\u00edo Paran\u00e1, en nuestra di\u00f3cesis de Z\u00e1rate-Campana que tiene como catedral a Santa Florentina y como concatedral a la Natividad de Se\u00f1or. En esta iglesia de Santa Florentina, templo de acotadas dimensiones, con sus formas rectil\u00edneas o triangulares propias de la d\u00e9cada de los a\u00f1os sesenta, destaca, bello y austero, un gran mural del renombrado artista Ra\u00fal Soldi, con sus caracter\u00edsticos \u201cazules\u201d, donde despunta la blancura de una simb\u00f3lica flor.<\/p>\n<p>En dicho mural el art\u00edfice represent\u00f3 bellamente a Santa Florentina, virgen, portando un lirio blanco. Ella fue una piadosa y docta virgen y fundadora del siglo VI, hermana de los obispos San Leandro, San Isidoro de Sevilla y San Fulgencio, los Padres de la Iglesia hispana, tan buenos pastores, doctos, significativos, proactivos, tan unidos en comuni\u00f3n afectiva y efectiva a la c\u00e1tedra de Pedro, en los dif\u00edciles tiempos del arrianismo o semiarrianismo que asolaba por entonces parte no menor de Europa.<\/p>\n<p>Debajo, en el mural, casi como escondido, est\u00e1 escrito bajo el albo lirio o\u00a0<em>lys<\/em>que ella porta: \u201c<em>floreces como un lirio<\/em>\u201d. Muchas veces, en estos siete a\u00f1os de mi servicio aqu\u00ed, desde que vine desde Mercedes-Luj\u00e1n, he mirado y meditado en la inscripci\u00f3n, y he pensado que para \u201cflorecer\u201d, hay que dejarse purificar por Dios. Es un pensamiento m\u00edo, pero se lo dejo a ustedes para que hagamos tambi\u00e9n nosotros una purificaci\u00f3n de nuestros corazones. Tom\u00e9moslo como una imagen que nos mueva a orar y a confiar, sin reservas.<\/p>\n<p>As\u00ed, ofrezcamos tambi\u00e9n nosotros hoy, desde nuestra humildad, desde nuestro\u00a0<em>no incidir para nada<\/em>\u00a0en los humanos acontecimientos que mueven a este mundo, nuestra oraci\u00f3n, que se eleve como el incienso.<\/p>\n<p>En este templo de Santa Florentina, ponemos, impulsados por el Esp\u00edritu de Amor y conscientes de la primac\u00eda de la Gracia, esta intenci\u00f3n. Que reflorezca tambi\u00e9n la Iglesia con renovada juventud, con renovadas fuerzas, dispuesta al \u201ctestimonio\u201d de Cristo. Que, con humildad y fortaleza, florezca el Pastor como un blanco lirio, para alegr\u00eda y belleza del jard\u00edn de Dios, para servir a la Iglesia\u201d.<\/p>\n<p>Gracias, Santo Padre, bueno y fiel. En el Se\u00f1or confiamos, y en \u201cNuestra Se\u00f1ora de la Confianza\u201d.<\/p>\n<p>+Oscar Sarlinga<\/p>\n<p>Obispo de Z\u00e1rate-Campana<\/p>\n<p>S\u00e1bado 23 febrero<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hermanos y hermanas tan queridos: Luego de haber celebrado la festividad de la C\u00e1tedra de San Pedro, en esta v\u00edspera del domingo II de Cuaresma [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":212,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-211","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-noticiasdiocesanas"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/211","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=211"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/211\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":345,"href":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/211\/revisions\/345"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/212"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=211"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=211"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=211"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}