{"id":18479,"date":"2024-01-26T04:27:00","date_gmt":"2024-01-26T07:27:00","guid":{"rendered":"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/?p=18479"},"modified":"2024-02-02T17:08:49","modified_gmt":"2024-02-02T20:08:49","slug":"fiesta-de-la-presentacion-del-senor-viernes-2-de-febrero-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/?p=18479","title":{"rendered":"Jubileo del a\u00f1o 2025: Carta del Papa Francisco"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"18479\" class=\"elementor elementor-18479\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-25d8b96c elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"25d8b96c\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-480b283c\" data-id=\"480b283c\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-32b12cda elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"32b12cda\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p><em>Estamos transitando el &#8220;A\u00f1o de la oraci\u00f3n&#8221; durante el 2024, en el marco de la preparaci\u00f3n para el gran Jubileo que la Iglesia Universal a lo largo del 2025 celebrar\u00e1.\u00a0<\/em><\/p><p><em>Para interiorizarse y comprender el esp\u00edritu de estos acontecimientos, es bueno leer (o releer) la carta que oportunamente escribiera en Papa Francisco al respecto de estas cuestiones en febrero del 2022 que se comparte a continuaci\u00f3n.<\/em><\/p><p><em><strong>P\u00e1gina oficial del Jubileo 2025: <a href=\"https:\/\/www.iubilaeum2025.va\/it.html\">https:\/\/www.iubilaeum2025.va\/it.html<\/a><\/strong><\/em><\/p><p><strong>CARTA DEL SANTO PADRE FRANCISCO <\/strong><strong>A S.E. MONS. RINO FISICHELLA PARA EL JUBILEO 2025<\/strong><\/p><p>Al querido hermano<br \/>Monse\u00f1or Rino Fisichella<br \/>Presidente del Pontificio Consejo<br \/>para la Promoci\u00f3n de la Nueva Evangelizaci\u00f3n<\/p><p>El Jubileo ha sido siempre un acontecimiento de gran importancia espiritual, eclesial y social en la vida de la Iglesia. Desde que Bonifacio VIII instituy\u00f3 el primer A\u00f1o Santo en 1300 \u2014con cadencia de cien a\u00f1os, que despu\u00e9s pas\u00f3 a ser seg\u00fan el modelo b\u00edblico, de cincuenta a\u00f1os y ulteriormente fijado en veinticinco\u2014, el pueblo fiel de Dios ha vivido esta celebraci\u00f3n como un don especial de gracia, caracterizado por el perd\u00f3n de los pecados y, en particular, por la indulgencia, expresi\u00f3n plena de la misericordia de Dios. Los fieles, generalmente al final de una larga peregrinaci\u00f3n, acceden al tesoro espiritual de la Iglesia atravesando la Puerta Santa y venerando las reliquias de los Ap\u00f3stoles Pedro y Pablo conservadas en las bas\u00edlicas romanas. Millones y millones de peregrinos han acudido a estos lugares santos a lo largo de los siglos, dando testimonio vivo de su fe perdurable.<br \/>El Gran Jubileo del a\u00f1o 2000 introdujo la Iglesia en el tercer milenio de su historia. San Juan Pablo II lo hab\u00eda esperado y deseado tanto, con la esperanza de que todos los cristianos, superadas sus divisiones hist\u00f3ricas, pudieran celebrar juntos los dos mil a\u00f1os del nacimiento de Jesucristo, Salvador de la humanidad. Ahora que nos acercamos a los primeros veinticinco a\u00f1os del siglo XXI, estamos llamados a poner en marcha una preparaci\u00f3n que permita al pueblo cristiano vivir el A\u00f1o Santo en todo su significado pastoral. En este sentido una etapa importante ha sido el Jubileo Extraordinario de la Misericordia, que nos ha permitido redescubrir toda la fuerza y la ternura del amor misericordioso del Padre, para que a su vez podamos ser sus testigos.<br \/>Sin embargo, en los dos \u00faltimos a\u00f1os no ha habido pa\u00eds que no haya sido afectado por la inesperada epidemia que, adem\u00e1s de hacernos ver el drama de morir en soledad, la incertidumbre y la fugacidad de la existencia, ha cambiado tambi\u00e9n nuestro estilo de vida. Como cristianos, hemos pasado juntos con nuestros hermanos y hermanas los mismos sufrimientos y limitaciones. Nuestras iglesias han sido cerradas, as\u00ed como las escuelas, f\u00e1bricas, oficinas, tiendas y espacios recreativos. Todos hemos visto limitadas algunas libertades y la pandemia, adem\u00e1s del dolor, ha despertado a veces la duda, el miedo y el desconcierto en nuestras almas. Los hombres y mujeres de ciencia, con gran rapidez, han encontrado un primer remedio que permite poco a poco volver a la vida cotidiana. Confiamos plenamente en que la epidemia pueda ser superada y el mundo recupere sus ritmos de relaciones personales y de vida social. Esto ser\u00e1 m\u00e1s f\u00e1cil de alcanzar en la medida en que se act\u00fae de forma solidaria, para que las poblaciones m\u00e1s desfavorecidas no queden desatendidas, sino que se pueda compartir con todos los descubrimientos de la ciencia y los medicamentos necesarios.<br \/>Debemos mantener encendida la llama de la esperanza que nos ha sido dada, y hacer todo lo posible para que cada uno recupere la fuerza y la certeza de mirar al futuro con mente abierta, coraz\u00f3n confiado y amplitud de miras. El pr\u00f3ximo Jubileo puede ayudar mucho a restablecer un clima de esperanza y confianza, como signo de un nuevo renacimiento que todos percibimos como urgente. Por esa raz\u00f3n eleg\u00ed el lema Peregrinos de la Esperanza. Todo esto ser\u00e1 posible si somos capaces de recuperar el sentido de la fraternidad universal, si no cerramos los ojos ante la tragedia de la pobreza galopante que impide a millones de hombres, mujeres, j\u00f3venes y ni\u00f1os vivir de manera humanamente digna. Pienso especialmente en los numerosos refugiados que se ven obligados a abandonar sus tierras. Ojal\u00e1 que las voces de los pobres sean escuchadas en este tiempo de preparaci\u00f3n al Jubileo que, seg\u00fan el mandato b\u00edblico, devuelve a cada uno el acceso a los frutos de la tierra: \u00abpodr\u00e1n comer todo lo que la tierra produzca durante su descanso, t\u00fa, tu esclavo, tu esclava y tu jornalero, as\u00ed como el hu\u00e9sped que resida contigo; y tambi\u00e9n el ganado y los animales que est\u00e9n en la tierra, podr\u00e1n comer todos sus productos\u00bb (Lv 25,6-7).<br \/>Por lo tanto, la dimensi\u00f3n espiritual del Jubileo, que nos invita a la conversi\u00f3n, debe unirse a estos aspectos fundamentales de la vida social, para formar un conjunto coherente. Sinti\u00e9ndonos todos peregrinos en la tierra en la que el Se\u00f1or nos ha puesto para que la cultivemos y la cuidemos (cf. Gn 2,15), no descuidemos, a lo largo del camino, la contemplaci\u00f3n de la belleza de la creaci\u00f3n y el cuidado de nuestra casa com\u00fan. Espero que el pr\u00f3ximo A\u00f1o Jubilar se celebre y se viva tambi\u00e9n con esta intenci\u00f3n. De hecho, un n\u00famero cada vez mayor de personas, incluidos muchos j\u00f3venes y adolescentes, reconocen que el cuidado de la creaci\u00f3n es expresi\u00f3n esencial de la fe en Dios y de la obediencia a su voluntad.<br \/>Le conf\u00edo a Usted, querido hermano, la responsabilidad de encontrar las maneras apropiadas para que el A\u00f1o Santo se prepare y se celebre con fe intensa, esperanza viva y caridad operante. El Dicasterio que promueve la nueva evangelizaci\u00f3n sabr\u00e1 hacer de este momento de gracia una etapa significativa para la pastoral de las Iglesias particulares, tanto latinas como orientales, que en estos a\u00f1os est\u00e1n llamadas a intensificar su compromiso sinodal. En esta perspectiva, la peregrinaci\u00f3n hacia el Jubileo podr\u00e1 fortificar y manifestar el camino com\u00fan que la Iglesia est\u00e1 llamada a recorrer para ser cada vez m\u00e1s claramente signo e instrumento de unidad en la armon\u00eda de la diversidad. Ser\u00e1 importante ayudar a redescubrir las exigencias de la llamada universal a la participaci\u00f3n responsable, con la valorizaci\u00f3n de los carismas y ministerios que el Esp\u00edritu Santo no cesa de conceder para la edificaci\u00f3n de la \u00fanica Iglesia. Las cuatro Constituciones del Concilio Ecum\u00e9nico Vaticano II, junto con el Magisterio de estos decenios, seguir\u00e1n orientando y guiando al santo pueblo de Dios, para que progrese en la misi\u00f3n de llevar el gozoso anuncio del Evangelio a todos.<br \/>Seg\u00fan la costumbre, la Bula de convocaci\u00f3n, que ser\u00e1 publicada en su momento, contendr\u00e1 las indicaciones necesarias para la celebraci\u00f3n del Jubileo de 2025. En este tiempo de preparaci\u00f3n, me alegra pensar que el a\u00f1o 2024, que precede al acontecimiento del Jubileo, pueda dedicarse a una gran \u201csinfon\u00eda\u201d de oraci\u00f3n; ante todo, para recuperar el deseo de estar en la presencia del Se\u00f1or, de escucharlo y adorarlo. Oraci\u00f3n, para agradecer a Dios los m\u00faltiples dones de su amor por nosotros y alabar su obra en la creaci\u00f3n, que nos compromete a respetarla y a actuar de forma concreta y responsable para salvaguardarla. Oraci\u00f3n como voz \u201cde un solo coraz\u00f3n y una sola alma\u201d (cf. Hch 4,32) que se traduce en ser solidarios y en compartir el pan de cada d\u00eda. Oraci\u00f3n que permite a cada hombre y mujer de este mundo dirigirse al \u00fanico Dios, para expresarle lo que tienen en el secreto del coraz\u00f3n. Oraci\u00f3n como v\u00eda maestra hacia la santidad, que nos lleva a vivir la contemplaci\u00f3n en la acci\u00f3n. En definitiva, un a\u00f1o intenso de oraci\u00f3n, en el que los corazones se puedan abrir para recibir la abundancia de la gracia, haciendo del \u201cPadre Nuestro\u201d, la oraci\u00f3n que Jes\u00fas nos ense\u00f1\u00f3, el programa de vida de cada uno de sus disc\u00edpulos.<br \/>Pido a la Virgen Mar\u00eda que acompa\u00f1e a la Iglesia en el camino de preparaci\u00f3n al acontecimiento de gracia del Jubileo, y con gratitud le env\u00edo cordialmente, a Usted y a sus colaboradores, mi Bendici\u00f3n.<\/p><p>Roma, Bas\u00edlica de San Juan de Letr\u00e1n, 11 de febrero de 2022, Memoria de la Bienaventurada Virgen Mar\u00eda de Lourdes.<br \/>FRANCISCO<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Estamos transitando el &#8220;A\u00f1o de la oraci\u00f3n&#8221; durante el 2024, en el marco de la preparaci\u00f3n para el gran Jubileo que la Iglesia Universal a [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":18481,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":true,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[161],"tags":[],"class_list":["post-18479","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-el-papa-leonxiv"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/18479","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=18479"}],"version-history":[{"count":18,"href":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/18479\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":18501,"href":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/18479\/revisions\/18501"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/18481"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=18479"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=18479"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=18479"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}