{"id":14049,"date":"2017-09-09T10:54:25","date_gmt":"2017-09-09T13:54:25","guid":{"rendered":"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/?p=14049"},"modified":"2017-09-09T10:54:25","modified_gmt":"2017-09-09T13:54:25","slug":"el-papa-colombia-abre-tu-corazon-y-dejate-reconciliar-no-temas-a-la-verdad-ni-a-la-justicia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/?p=14049","title":{"rendered":"El Papa: \u201cColombia, abre tu coraz\u00f3n y d\u00e9jate reconciliar. No temas a la verdad ni a la justicia\u201d"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #008080;\">Viaje Apost\u00f3lico del Papa Francisco a Colombia: Palabras en el encuentro Nacional de Oraci\u00f3n por la reconciliaci\u00f3n Nacional<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #008080;\">Fuente: Radio Vaticana &#8211; 8 de septiembre 2017<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #008080;\">Queridos hermanos y hermanas:<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #008080;\">Desde el primer d\u00eda he deseado que llegara este momento de nuestro encuentro. Ustedes llevan en su coraz\u00f3n y en su carne las huellas de la historia viva y reciente de su pueblo, marcada por eventos tr\u00e1gicos pero tambi\u00e9n llena de gestos heroicos, de gran humanidad y de alto valor espiritual de fe y esperanza. Vengo aqu\u00ed con respeto y con una conciencia clara de estar, como Mois\u00e9s, pisando un terreno sagrado (cf. Ex 3,5). Una tierra regada con la sangre de miles de v\u00edctimas inocentes y el dolor desgarrador de sus familiares y conocidos. Heridas que cuesta cicatrizar y que nos duelen a todos, porque cada violencia cometida contra un ser humano es una herida en la carne de la humanidad; cada muerte violenta nos disminuye como personas.<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #008080;\">Y estoy aqu\u00ed no tanto para hablar yo sino para estar cerca de ustedes y mirarlos a los ojos, para escucharlos y abrir mi coraz\u00f3n a vuestro testimonio de vida y de fe. Y si me lo permiten, desear\u00eda tambi\u00e9n abrazarlos y llorar con ustedes, quisiera que recemos juntos y que nos perdonemos \u2015yo tambi\u00e9n tengo que pedir perd\u00f3n\u2015 y que as\u00ed, todos juntos, podamos mirar y caminar hacia delante con fe y esperanza.<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #008080;\">Nos reunimos a los pies del Crucificado de Bojay\u00e1, que el 2 de mayo de 2002 presenci\u00f3 y sufri\u00f3 la masacre de decenas de personas refugiadas en su iglesia. Esta imagen tiene un fuerte valor simb\u00f3lico y espiritual. Al mirarla contemplamos no s\u00f3lo lo que ocurri\u00f3 aquel d\u00eda, sino tambi\u00e9n tanto dolor, tanta muerte, tantas vidas rotas y tanta sangre derramada en la Colombia de los \u00faltimos decenios. Ver a Cristo as\u00ed, mutilado y herido, nos interpela. Ya no tiene brazos y su cuerpo ya no est\u00e1, pero conserva su rostro y con \u00e9l nos mira y nos ama. Cristo roto y amputado, para nosotros es \u00abm\u00e1s Cristo\u00bb a\u00fan, porque nos muestra una vez m\u00e1s que \u00c9l vino para sufrir por su pueblo y con su pueblo; y para ense\u00f1arnos tambi\u00e9n que el odio no tiene la \u00faltima palabra, que el amor es m\u00e1s fuerte que la muerte y la violencia. Nos ense\u00f1a a transformar el dolor en fuente de vida y resurrecci\u00f3n, para que junto a \u00c9l y con \u00c9l aprendamos la fuerza del perd\u00f3n, la grandeza del amor.<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #008080;\">Agradezco a estos hermanos nuestros que han querido compartir su testimonio, en nombre de tantos otros. \u00a1Cu\u00e1nto bien nos hace escuchar sus historias! Estoy conmovido. Son historias de sufrimiento y amargura, pero tambi\u00e9n y, sobre todo, son historias de amor y perd\u00f3n que nos hablan de vida y esperanza; de no dejar que el odio, la venganza o el dolor se apoderen de nuestro coraz\u00f3n.<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #008080;\">El or\u00e1culo final del Salmo 85: \u00abEl amor y la verdad se encontrar\u00e1n, la justicia y la paz se abrazar\u00e1n\u00bb (v.11), es posterior a la acci\u00f3n de gracias y a la s\u00faplica donde se le pide a Dios: \u00a1Rest\u00e1uranos! Gracias Se\u00f1or por el testimonio de los que han infligido dolor y piden perd\u00f3n; los que han sufrido injustamente y perdonan. Esto s\u00f3lo es posible con tu ayuda y presencia. Eso ya es un signo enorme de que quieres restaurar la paz y la concordia en esta tierra colombiana.<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #008080;\">Pastora Mira, t\u00fa lo has dicho muy bien: Quieres poner todo tu dolor, y el de miles de v\u00edctimas, a los pies de Jes\u00fas Crucificado, para que se una al suyo y as\u00ed sea transformado en bendici\u00f3n y capacidad de perd\u00f3n para romper el ciclo de violencia que ha imperado en Colombia. Tienes raz\u00f3n: la violencia engendra m\u00e1s violencia, el odio m\u00e1s odio, y la muerte m\u00e1s muerte. Tenemos que romper esa cadena que se presenta como ineludible, y eso s\u00f3lo es posible con el perd\u00f3n y la reconciliaci\u00f3n. Y t\u00fa, querida Pastora, y tantos otros como t\u00fa, nos han demostrado que es posible. S\u00ed, con la ayuda de Cristo vivo en medio de la comunidad es posible vencer el odio, es posible vencer la muerte, es posible comenzar de nuevo y alumbrar una Colombia nueva. Gracias, Pastora, qu\u00e9 gran bien nos haces hoy a todos con el testimonio de tu vida. Es el crucificado de Bojay\u00e1 quien te ha dado esa fuerza para perdonar y para amar, y para ayudarte a ver en la camisa que tu hija Sandra Paola regal\u00f3 a tu hijo Jorge An\u00edbal, no s\u00f3lo el recuerdo de sus muertes, sino la esperanza de que la paz triunfe definitivamente en Colombia.<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #008080;\">Nos conmueve tambi\u00e9n lo que ha dicho Luz Dary en su testimonio: que las heridas del coraz\u00f3n son m\u00e1s profundas y dif\u00edciles de curar que las del cuerpo. As\u00ed es. Y lo que es m\u00e1s importante, te has dado cuenta de que no se puede vivir del rencor, de que s\u00f3lo el amor libera y construye. Y de esta manera comenzaste a sanar tambi\u00e9n las heridas de otras v\u00edctimas, a reconstruir su dignidad. Este salir de ti misma te ha enriquecido, te ha ayudado a mirar hacia delante, a encontrar paz y serenidad y un motivo para seguir caminando. Te agradezco la muleta que me ofreces. Aunque a\u00fan te quedan secuelas f\u00edsicas de tus heridas, tu andar espiritual es r\u00e1pido y firme, porque piensas en los dem\u00e1s y quieres ayudarles. Esta muleta tuya es un s\u00edmbolo de esa otra muleta m\u00e1s importante, y que todos necesitamos, que es el amor y el perd\u00f3n. Con tu amor y tu perd\u00f3n est\u00e1s ayudando a tantas personas a caminar en la vida. Gracias.<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #008080;\">Deseo agradecer tambi\u00e9n el testimonio elocuente de Deisy y Juan Carlos. Nos hicieron comprender que todos, al final, de un modo u otro, tambi\u00e9n somos v\u00edctimas, inocentes o culpables, pero todos v\u00edctimas. Todos unidos en esa p\u00e9rdida de humanidad que supone la violencia y la muerte. Deisy lo ha dicho claro: comprendiste que t\u00fa misma hab\u00edas sido una v\u00edctima y ten\u00edas necesidad de que se te concediera una oportunidad. Y comenzaste a estudiar, y ahora trabajas para ayudar a las v\u00edctimas y para que los j\u00f3venes no caigan en las redes de la violencia y de la droga. Tambi\u00e9n hay esperanza para quien hizo el mal; no todo est\u00e1 perdido. Es cierto que en esa regeneraci\u00f3n moral y espiritual del victimario la justicia tiene que cumplirse. Como ha dicho Deisy, se debe contribuir positivamente a sanar esa sociedad que ha sido lacerada por la violencia.<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #008080;\">Resulta dif\u00edcil aceptar el cambio de quienes apelaron a la violencia cruel para promover sus fines, para proteger negocios il\u00edcitos y enriquecerse o para, enga\u00f1osamente, creer estar defendiendo la vida de sus hermanos. Ciertamente es un reto para cada uno de nosotros confiar en que se pueda dar un paso adelante por parte de aquellos que infligieron sufrimiento a comunidades y a un pa\u00eds entero. Es cierto que en este enorme campo que es Colombia todav\u00eda hay espacio para la ciza\u00f1a. Ustedes est\u00e9n atentos a los frutos, cuiden el trigo y no pierdan la paz por la ciza\u00f1a. El sembrador, cuando ve despuntar la ciza\u00f1a en medio del trigo, no tiene reacciones alarmistas. Encuentra la manera de que la Palabra se encarne en una situaci\u00f3n concreta y d\u00e9 frutos de vida nueva, aunque en apariencia sean imperfectos o inacabados (cf. Exhort. ap. Evangelii gaudium, 24). Aun cuando perduren conflictos, violencia o sentimientos de venganza, no impidamos que la justicia y la misericordia se encuentren en un abrazo que asuma la historia de dolor de Colombia. Sanemos aquel dolor y acojamos a todo ser humano que cometi\u00f3 delitos, los reconoce, se arrepiente y se compromete a reparar, contribuyendo a la construcci\u00f3n del orden nuevo donde brille la justicia y la paz.<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #008080;\">Como ha dejado entrever en su testimonio Juan Carlos, en todo este proceso, largo, dif\u00edcil, pero esperanzador de la reconciliaci\u00f3n, resulta indispensable tambi\u00e9n asumir la verdad. Es un desaf\u00edo grande pero necesario. La verdad es una compa\u00f1era inseparable de la justicia y de la misericordia. Juntas son esenciales para construir la paz y, por otra parte, cada una de ellas impide que las otras sean alteradas y se transformen en instrumentos de venganza sobre quien es m\u00e1s d\u00e9bil. La verdad no debe, de hecho, conducir a la venganza, sino m\u00e1s bien a la reconciliaci\u00f3n y al perd\u00f3n. Verdad es contar a las familias desgarradas por el dolor lo que ha ocurrido con sus parientes desaparecidos. Verdad es confesar qu\u00e9 pas\u00f3 con los menores de edad reclutados por los actores violentos. Verdad es reconocer el dolor de las mujeres v\u00edctimas de violencia y de abusos.<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #008080;\">Quisiera, finalmente, como hermano y como padre, decir: Colombia, abre tu coraz\u00f3n de pueblo de Dios y d\u00e9jate reconciliar. No temas a la verdad ni a la justicia. Queridos colombianos: No tengan temor a pedir y a ofrecer el perd\u00f3n. No se resistan a la reconciliaci\u00f3n para acercarse, reencontrarse como hermanos y superar las enemistades. Es hora de sanar heridas, de tender puentes, de limar diferencias. Es la hora para desactivar los odios, renunciar a las venganzas y abrirse a la convivencia basada en la justicia, en la verdad y en la creaci\u00f3n de una verdadera cultura del encuentro fraterno. Que podamos habitar en armon\u00eda y fraternidad, como desea el Se\u00f1or. Pidamos ser constructores de paz, que all\u00e1 donde haya odio y resentimiento, pongamos amor y misericordia (cf. Oraci\u00f3n atribuida a san Francisco de As\u00eds).<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #008080;\">Deseo poner todas estas intenciones ante la imagen del crucificado, el Cristo negro de Bojay\u00e1:<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #008080;\">* * *<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #008080;\">Oh Cristo negro de Bojay\u00e1,<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #008080;\">que nos recuerdas tu pasi\u00f3n y muerte;<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #008080;\">junto con tus brazos y pies<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #008080;\">te han arrancado a tus hijos<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #008080;\">que buscaron refugio en ti.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008080;\">Oh Cristo negro de Bojay\u00e1,<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #008080;\">que nos miras con ternura<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #008080;\">y en tu rostro hay serenidad;<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #008080;\">palpita tambi\u00e9n tu coraz\u00f3n<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #008080;\">para acogernos en tu amor.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008080;\">Oh Cristo negro de Bojay\u00e1,<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #008080;\">haz que nos comprometamos<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #008080;\">a restaurar tu cuerpo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008080;\">Que seamos tus pies para salir al encuentro<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #008080;\">del hermano necesitado;<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #008080;\">tus brazos para abrazar<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #008080;\">al que ha perdido su dignidad;<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #008080;\">tus manos para bendecir y consolar<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #008080;\">al que llora en soledad.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008080;\">Haz que seamos testigos<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #008080;\">de tu amor y de tu infinita misericordia.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Viaje Apost\u00f3lico del Papa Francisco a Colombia: Palabras en el encuentro Nacional de Oraci\u00f3n por la reconciliaci\u00f3n Nacional Fuente: Radio Vaticana &#8211; 8 de septiembre [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":14050,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[161,1],"tags":[],"class_list":["post-14049","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-el-papa-leonxiv","category-noticiasdiocesanas"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/14049","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=14049"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/14049\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":14051,"href":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/14049\/revisions\/14051"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/14050"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=14049"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=14049"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=14049"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}