{"id":13549,"date":"2017-01-25T12:37:41","date_gmt":"2017-01-25T15:37:41","guid":{"rendered":"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/?p=13549"},"modified":"2017-01-27T12:00:38","modified_gmt":"2017-01-27T15:00:38","slug":"modelo-de-mujer-valiente-judith","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/?p=13549","title":{"rendered":"Modelo de mujer valiente: Judith"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #008080;\"><strong>Catequesis del papa Francisco en la audiencia general (Plaza San Pedro, 25 de enero de 2017)<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #008080;\">Queridos hermanos y hermanas, \u00a1buenos d\u00edas!<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #008080;\">Entre las figuras de las mujeres que el Antiguo Testamento nos presenta, resalta aquella de una gran hero\u00edna del pueblo: Judit. El Libro b\u00edblico que lleva su nombre narra la grandiosa campa\u00f1a militar del rey Nabucodonosor, el cual, reinando en N\u00ednive, expande los l\u00edmites del imperio derrotando y conquistando a todos los pueblos de su alrededor. El lector entiende que se encuentra ante un gran e invencible enemigo que est\u00e1 sembrando muerte y destrucci\u00f3n y que llega hasta la Tierra Prometida, poniendo en peligro la vida de los hijos de Israel.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #008080;\">El ej\u00e9rcito de Nabucodonosor, de hecho, bajo la gu\u00eda del general Holofernes, siti\u00f3 una ciudad de Judea, Betulia, cortando las reservas de agua y debilitando as\u00ed la resistencia de la poblaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #008080;\">La situaci\u00f3n se vuelve dram\u00e1tica, al punto que los habitantes de la ciudad se dirigen a los ancianos pidiendo rendirse ante los enemigos. Sus palabras son desesperadas: \u00abYa no hay nadie que pueda auxiliarnos, porque Dios nos ha puesto en manos de esa gente para que desfallezcamos de sed ante sus ojos y seamos totalmente destruidos. Han llegado a decir esto: \u201cDios nos ha abandonado\u201d; la desesperaci\u00f3n era grande en esa gente. Ll\u00e1menlos ahora mismo y entreguen la ciudad como bot\u00edn a Holofernes y a todo su ej\u00e9rcito\u00bb (Jdt 7,25-26). El fin parece inevitable, la capacidad de confiar en Dios se ha terminado. Y cuantas veces nosotros llegamos a situaciones extremas donde no sentimos ni siquiera la capacidad de tener confianza en el Se\u00f1or. Es una fea tentaci\u00f3n. Y, parad\u00f3jicamente, parece que, para huir de la muerte, no queda m\u00e1s que entregarse en manos de quien asesina. Ellos saben que estos soldados entraran a saquear la ciudad, tomar a las mujeres como esclavas y luego matar a todos los dem\u00e1s. Esto es justamente \u201clo extremo\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #008080;\">Y ante tanta desesperaci\u00f3n, el jefe del pueblo intenta proponer un motivo de esperanza: resistir todav\u00eda cinco d\u00edas, esperando la intervenci\u00f3n salv\u00edfica de Dios. Pero es una esperanza d\u00e9bil, que les hace concluir: \u00abSi transcurridos estos d\u00edas, no nos llega ning\u00fan auxilio, entonces obrar\u00e9 como ustedes dicen\u00bb (7,31). Pobre hombre: no ten\u00eda salida. Cinco d\u00edas les son concedidos a Dios \u2013y est\u00e1 aqu\u00ed el pecado\u2013 cinco d\u00edas les son concedidos a Dios para intervenir; cinco d\u00edas de espera, pero ya con la perspectiva del final. Conceden cinco d\u00edas a Dios para salvarlos, pero saben que no tienen confianza, esperan lo peor. En realidad, ninguno m\u00e1s, entre el pueblo, es todav\u00eda capaz de esperar. Estaban desesperados.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #008080;\">Es en esta situaci\u00f3n aparece en escena Judit. Viuda, mujer de gran belleza y sabidur\u00eda, ella habla al pueblo con el lenguaje de la fe. Valiente, reprocha en la cara al pueblo diciendo: \u00abUstedes ponen a prueba al Se\u00f1or todopoderoso, [\u2026]. No, hermanos; cu\u00eddense de provocar la ira del Se\u00f1or, nuestro Dios. Porque si \u00e9l no quiere venir a ayudarnos en el t\u00e9rmino de cinco d\u00edas, tiene poder para protegernos cuando \u00e9l quiera o para destruirnos ante nuestros enemigos. [\u2026]. Por lo tanto, invoquemos su ayuda, esperando pacientemente su salvaci\u00f3n, y \u00e9l nos escuchar\u00e1 si esa es su voluntad\u00bb (8,13.14-15.17). Es el lenguaje de la esperanza. Toquemos la puerta del coraz\u00f3n de Dios, \u00c9l es Padre, \u00c9l puede salvarnos. Esta mujer, viuda, arriesga de quedar mal ante los dem\u00e1s. \u00a1Pero es valiente! \u00a1Va adelante! Esta es mi opini\u00f3n: las mujeres son m\u00e1s valientes que los hombres.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #008080;\">Y con la fuerza de un profeta, Judit convoca a los hombres de su pueblo para conducirlos a la confianza en Dios; con la mirada de un profeta, ella ve m\u00e1s all\u00e1 del estrecho horizonte propuesto por los jefes y del miedo que lo hace a\u00fan m\u00e1s limitado. Dios actuar\u00e1 ciertamente \u2013ella lo afirma\u2013 mientras la propuesta de los cinco d\u00edas de espera es un modo para tentarlo y para someterse a su voluntad. El Se\u00f1or es Dios de salvaci\u00f3n \u2013y ella lo cree\u2013, cualquier forma esa tome. Es salvaci\u00f3n librar de los enemigos y hacer vivir, pero, en sus planes impenetrables, puede ser salvaci\u00f3n tambi\u00e9n entregar a la muerte. Mujer de fe, ella lo sabe. Luego conocemos el final, como termin\u00f3 la historia: Dios salva.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #008080;\">Queridos hermanos y hermanas, no pongamos jam\u00e1s condiciones a Dios y dejemos en cambio que la esperanza venza nuestros temores. Confiar en Dios quiere decir entrar en sus designios sin ninguna pretensi\u00f3n, tambi\u00e9n aceptando que su salvaci\u00f3n y su ayuda lleguen a nosotros de modos distintos a nuestras expectativas. Nosotros pedimos al Se\u00f1or vida, salud, afectos, felicidad; y es justo hacerlo, pero con la conciencia que Dios sabe traer vida tambi\u00e9n de la muerte, que se puede experimentar la paz tambi\u00e9n en la enfermedad, y que puede haber serenidad tambi\u00e9n en la soledad y alegr\u00eda tambi\u00e9n en el llanto. No somos nosotros los que podemos ense\u00f1ar a Dios aquello que debe hacer, de lo que nosotros tenemos necesidad. \u00c9l lo sabe mejor que nosotros, y debemos confiar, porque sus v\u00edas y sus pensamientos son distintos a los nuestros.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #008080;\">El camino que Judit nos indica es aquel de la confianza, de la espera en la paz, de la oraci\u00f3n y de la obediencia. Es el camino de la esperanza. Sin f\u00e1ciles resignaciones, haciendo todo lo que est\u00e1 en nuestras posibilidades, pero siempre permaneciendo en el surco de la voluntad del Se\u00f1or, porque \u2013lo sabemos\u2013 ha orado mucho, ha hablado al pueblo y despu\u00e9s, valerosa, se ha ido, ha buscado el modo para acercarse al jefe del ej\u00e9rcito y ha logrado cortarle la cabeza, decapitarlo. Es valiente en la fe y en las obras. Y busca siempre al Se\u00f1or. Judit, de hecho, tiene un plan, lo act\u00faa con suceso y lleva al pueblo a la victoria, pero siempre en la actitud de fe de quien todo acepta de la mano de Dios, segura de su bondad.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #008080;\">As\u00ed, una mujer llena de fe y de valent\u00eda devuelve la fuerza a su pueblo en peligro mortal y lo conduce sobre la v\u00eda de la esperanza, indic\u00e1ndolo tambi\u00e9n a nosotros. Y nosotros, si hacemos un poco de memoria, cu\u00e1ntas veces hemos escuchado palabras sabias, valientes, de personas humildes, de mujeres humildes que uno piensa que \u2013sin despreciarlas\u2013 fueran ignorantes. Pero son palabras de la sabidur\u00eda de Dios. Las palabras de las abuelas. Cuantas veces las abuelas saben decir la palabra justa, la palabra de esperanza, porque tienen la experiencia de la vida, han sufrido mucho, se han encomendado a Dios y el Se\u00f1or les da este don de darnos consejos de esperanza. Y, recorriendo esas v\u00edas, ser\u00e1 alegr\u00eda y luz pascual encomendarse al Se\u00f1or con las palabras de Jes\u00fas: \u00abPadre, si quieres, aleja de m\u00ed este c\u00e1liz. Pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya\u00bb (Lc 22,42). Y esta es la oraci\u00f3n de la sabidur\u00eda, de la confianza y de la esperanza.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #008080;\">Francisco<\/span><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Catequesis del papa Francisco en la audiencia general (Plaza San Pedro, 25 de enero de 2017) Queridos hermanos y hermanas, \u00a1buenos d\u00edas! 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