{"id":11480,"date":"2016-03-16T06:24:45","date_gmt":"2016-03-16T09:24:45","guid":{"rendered":"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/?p=11480"},"modified":"2016-03-16T06:24:45","modified_gmt":"2016-03-16T09:24:45","slug":"estuve-preso-y-me-viniste-a-visitar-mensaje-de-la-conferencia-episcopal-argentina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/?p=11480","title":{"rendered":"&#8220;Estuve preso y me viniste a visitar&#8221; &#8211; Mensaje de la Conferencia Episcopal Argentina"},"content":{"rendered":"<p><strong>Estuve\u00a0 preso y me viniste a visitar (cf. Mt. 25,36)<\/strong><\/p>\n<p><strong>Invitaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>1. Como pastores del pueblo de Dios nos dirigimos a todos los miembros de la Iglesia y a los hombres y mujeres de buena voluntad, para compartir nuestra preocupaci\u00f3n sobre la realidad carcelaria. La presencia pastoral generosa y comprometida en las c\u00e1rceles, de numerosos hijos e hijas de la Iglesia, nos permite reconocer los problemas detantos hermanos encarcelados, en quienes est\u00e1 el mismo Cristo, y nos urge a no quedarnos pasivos e indiferentes. El anhelo de construir una Argentina en \u201cpaz y justicia\u201d, exige abordar esta realidad, buscar un cambio de mentalidad y generar acciones concretas en favor de la dignidad de las personas privadas de libertad y particularmente de quienes pertenecen a los sectores sociales m\u00e1s vulnerables. As\u00ed tambi\u00e9n de todo el personal comprometido en esta tarea de servicio social.<\/p>\n<p><strong>Motivaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>2. En una sociedad donde lamentablemente se multiplican los hechos delictivos, unidos muchas veces a la violencia y a la muerte, estamos convencidos que la soluci\u00f3n oportuna para resolverlos no se alcanza simplemente con penas m\u00e1s duras y m\u00e1s c\u00e1rceles.Pensamos que el camino es otro: concretar y profundizar m\u00e1s pol\u00edticas de inclusi\u00f3n que, buscando el bien com\u00fan, ofrezcan igualdad de oportunidades a todos los miembros de la sociedad, para su justo y debido desarrollo integral.<\/p>\n<p>3. Son muchas las causas que van generando y potenciando en la Argentina actos de violencia y muerte. Entre ellas se\u00f1alamos el avance de un proyecto de vida sin otro horizonte que \u201ctener\u201d y \u201cconsumir\u201d, que genera d\u00eda a d\u00eda m\u00e1s tensiones, angustias, y desigualdades. Recientemente nos dijo el Papa Francisco: <em>\u201cmientras m\u00e1s vac\u00edo est\u00e1 el coraz\u00f3n de la persona, m\u00e1s necesita objetos para comprar, poseer y consumir\u2026la obsesi\u00f3n por un estilo de vida consumista, sobre todo cuando s\u00f3lo unos pocos pueden sostenerlo, s\u00f3lo provoca violencia y destrucci\u00f3n rec\u00edproca\u201d<\/em> (Laudato Si\u00b4 204).<\/p>\n<p>4. La realidad es muy compleja. El crimen organizado produce formas de violencia de todo tipo, y busca tambi\u00e9n transformar en victimarios de otros sectores de la sociedad, a quienes padecen exclusi\u00f3n y desigualdad. En este contexto crece, entre otras cosas, la amenaza de hacer justicia por mano propia. A su vez esta realidad delictiva nos va dividiendo en \u201cv\u00edctimas\u201d y \u201cvictimarios\u201d y alimenta la sed de venganza y de m\u00e1s violencia.<\/p>\n<p>La paz social que tanto anhelamos se ve fuertemente afectada. Urge recorrer caminos de reconciliaci\u00f3n y de amistad social. <em>\u201cLa justicia <\/em><em>es el primer paso, necesario e indispensable, pero necesitamos ir m\u00e1s lejos para alcanzar una meta m\u00e1s alta y m\u00e1s significativa. Cuando la justicia se orienta a la reconciliaci\u00f3n, se abre el camino hacia la concordia, la fraternidad y la amistad social, tan necesarias en la vida y el futuro de toda comunidad\u201d<\/em> (Mons. Arancedo, homil\u00eda 109\u00ba Asamblea Plenaria, 20\/IV\/2015)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Situaciones que reclaman atenci\u00f3n y compromiso.<\/strong><\/p>\n<p>5. Reafirmamos que, cualquiera sea su situaci\u00f3n,\u00a0 nadie por haber delinquido, pierde su condici\u00f3n de persona, de Hijo de Dios y de miembro de la familia humana. Por lo tanto debe ser tratado como tal. El respeto a la dignidad humana no solo debe actuar como l\u00edmite de arbitrariedades y excesos, sino como criterio de ordenaci\u00f3n de todas las acciones y estructuras. Nunca se debe subordinar el respeto de la dignidad de la persona a ninguna otra finalidad como, por ejemplo, la correctiva o la restauradora del da\u00f1o producido.<\/p>\n<p>Guiados por esta concepci\u00f3n y sostenidos en la Constituci\u00f3n Nacional y los Tratados de Derechos Humanos ratificados por nuestro Pa\u00eds, debe afirmarse el valor de la justicia custodiando en toda circunstancia las garant\u00edas del debido proceso y la defensa en juicio, en la conciencia que la efectiva respuesta judicial a las personas, grupos sociales y a la sociedad toda libera de la discriminaci\u00f3n y el esp\u00edritu de venganza.<\/p>\n<p>6. Los bienes esenciales a toda persona: la alimentaci\u00f3n, la vivienda digna, la atenci\u00f3n de la salud, la educaci\u00f3n, el trabajo, la religiosidad, los v\u00ednculos familiares, la recreaci\u00f3n y el arte, en\u00a0 muchas ocasiones no son garantizados a todos los que est\u00e1n privados de libertad. Ning\u00fan preso debe carecer de estos bienes y de los derechos y garant\u00edas constitucionales de todo ciudadano, cualquiera sea su condici\u00f3n social, o la raz\u00f3n de su detenci\u00f3n. Cabe se\u00f1alar que, lamentablemente, parte de los recursos econ\u00f3micos presupuestados por el Estado para satisfacer esas necesidades b\u00e1sicas, se desv\u00edan con actos corruptos y no llegan a los presos.<\/p>\n<p>Un camino para la concreci\u00f3n de estos bienes esenciales es una apertura institucional que genere convenios y acciones articuladas con otras organizaciones estatales y privadas que aporten\u00a0 su saber y esfuerzo: universidades y casas de estudios terciarios, c\u00e1maras empresariales, de comercio, organismos diversos, ONG, fundaciones con fines culturales o recreativos, e Iglesias. Urge un cambio, ya que <em>la \u201creclusi\u00f3n no es lo mismo que exclusi\u00f3n \u2013que quede claro\u2013, porque la reclusi\u00f3n forma parte de un proceso de reinserci\u00f3n en la sociedad\u201d, <\/em>dijo el Papa Francisco (c\u00e1rcel de Palmasola, Bolivia, 10\/VII\/15).<\/p>\n<p>7. Es necesario prevenir y erradicar toda forma de violencia institucional. Desde la perspectiva de la dignidad de toda persona la completa imposibilidad de comunicarse y la falta de contacto con otros seres humanos, provocan sufrimientos f\u00edsicos y ps\u00edquicos muy graves que aumentan la tendencia al suicidio. De all\u00ed que es inadmisible la existencia de celdas de \u201caislamiento total\u201d dentro de las prisiones. Sin embargo siguen existiendo. Tambi\u00e9n se ha de favorecer \u00a0todo encuentro del preso con su familia. Pero en muchas c\u00e1rceles, por su ubicaci\u00f3n y la falta de transportes p\u00fablicos, se\u00a0 dificulta grandemente ese encuentro. A\u00a0 eso se suma que las familias de los privados de libertad, sufren frecuentemente tratos inhumanos y\u00a0 humillaciones para poder visitar a sus familiares.<\/p>\n<p>8. Otro desaf\u00edo es la sobrepoblaci\u00f3n existente hoy en la mayor\u00eda de las c\u00e1rceles, que\u00a0\u00a0\u00a0 dificulta e impide proporcionar los medios, las posibilidades y las propuestas formativas que debe tener todo detenido para su recuperaci\u00f3n y futura inserci\u00f3n positiva en la sociedad. En la sobrepoblaci\u00f3n carcelaria se ponen de manifiesto realidades que urgen pronto\u00a0 tratamiento:<\/p>\n<p>&#8211; Presos sin condenas. El principio de \u201cpresunci\u00f3n de inocencia\u201d (Constituci\u00f3n Nacional art. 18, Declaraci\u00f3n Universal de Derechos Humanos art. 11, Convenci\u00f3n Americana de Derechos Humanos art. 8), no siempre es suficientemente tenido en cuenta. Muchas personas son encarceladas por la sospecha m\u00e1s o menos fundada de un delito cometido, y luego por la lentitud de la justicia u otros intereses, como el encubrimiento de los responsables de graves hechos de corrupci\u00f3n, o simplemente porque son pobres, pasan largo tiempo detenidos sin condena. Esta situaci\u00f3n que muchas veces se da bajo un matiz de legalidad, sin embargo es \u201cil\u00edcita\u201d.<\/p>\n<p>&#8211; Ausencia de proyectos y programas que reduzcan al m\u00ednimo\u00a0 el\u00a0 per\u00edodo de detenci\u00f3n.<\/p>\n<p>&#8211; Personas a las que se le deber\u00eda dar un tratamiento penal alternativo fuera de la c\u00e1rcel, dado que padecen enfermedades graves o terminales, o son mujeres embarazadas, o personas con capacidades diferentes, o de adultos de edad avanzada previstos en la ley.<\/p>\n<p>&#8211; Personas con problema de droga, en su gran mayor\u00eda j\u00f3venes, que necesitan un ambiente distinto a lo que le ofrece la c\u00e1rcel.<\/p>\n<p><strong>Pol\u00edticas de recursos humanos.<\/strong><\/p>\n<p>9. Solo una persona consciente y reconocida por el valor y la dignidad de su trabajo\u00a0 puede transmitir a otro esa condici\u00f3n y respetarla. Por ello consideramos fundamental establecer una pol\u00edtica coherente de recursos humanos, pues las personas que trabajan en las c\u00e1rceles son protagonistas centrales del tratamiento penitenciario.<\/p>\n<p>10. En su tarea, que no est\u00e1 exenta de situaciones de mucha tensi\u00f3n, se deben\u00a0 cuidar algunos aspectos que hacen a la calidad de vida del personal penitenciario: salario digno, vivienda, formaci\u00f3n inicial y permanente, formaci\u00f3n \u00e9tica, cobertura social, consideraci\u00f3n de su familia, apoyo psicol\u00f3gico y espiritual.<\/p>\n<p><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>11. Anhelando una sociedad en la que podamos vivir como hermanos, alentamos a construir lazos de comuni\u00f3n y de pertenencia social donde, frente al delito, la respuesta no sea s\u00f3lo el encierro y el olvido en las c\u00e1rceles. Hag\u00e1monos cargo del hermano que se equivoca. Frente a tantas v\u00edctimas y victimarios recorramos caminos de justicia y reconciliaci\u00f3n para sanar heridas. Necesitamos, como sociedad, reconocer nuestros errores y, en un clima de verdad y misericordia, reparar el mal hecho y cambiar de conducta.<\/p>\n<p>12. Agradecemos y valoramos a todos los que, con responsabilidad y profesionalidad, brindan en un contexto nada f\u00e1cil, su servicio en las c\u00e1rceles, buscando el bien com\u00fan.\u00a0 Nos alegramos de encontrar en muchos funcionarios de la justicia,\u00a0 sentido de equidad y celeridad en su trabajo.<\/p>\n<p>13. Como cristianos, nos compromete siempre la palabra de Jesucristo: \u201cEstuve\u00a0 preso y me viniste a visitar\u201d (cf. Mt. 25,36). Que toda comunidad cristiana est\u00e9 cerca de las familias de los detenidos, saliendo al encuentro de sus necesidades y\u00a0 \u201ccontagi\u00e1ndoles\u201d\u00a0 la alegr\u00eda de la Fe. A quienes puedan ofrecer fuentes laborales, los invitamos a abrir esa posibilidad para los que vuelven a la libertad. Como Iglesia, concretemos nuestra presencia en los centros de detenci\u00f3n con propuestas de asistencia, promoci\u00f3n humana y anuncio misionero, que hagan presente la praxis liberadora de Cristo. Mar\u00eda nuestra Madre al pie de la Cruz nos regale\u00a0 permanecer\u00a0 junto al que sufre, sirviendo en \u00e9l al mismo Jes\u00fas.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>110\u00ba Asamblea Plenaria<br \/>\n<\/strong>Pilar, noviembre de 2015<br \/>\nPara ser publicado por la 173\u00ba<br \/>\nreuni\u00f3n de la Comisi\u00f3n Permanente<br \/>\nen ocasi\u00f3n de la Cuaresma 2016<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Estuve\u00a0 preso y me viniste a visitar (cf. Mt. 25,36) Invitaci\u00f3n 1. 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