{"id":11310,"date":"2016-03-05T00:43:31","date_gmt":"2016-03-05T03:43:31","guid":{"rendered":"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/?p=11310"},"modified":"2016-03-05T00:43:31","modified_gmt":"2016-03-05T03:43:31","slug":"que-yo-pueda-ver-mc-1051-celebracion-penitenciaria-papa-francisco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/?p=11310","title":{"rendered":"\u00abQue yo pueda ver\u00bb (Mc 10,51) &#8211; Celebraci\u00f3n Penitenciaria &#8211; Papa Francisco"},"content":{"rendered":"<p>(RV).- El Santo Padre Francisco presidi\u00f3 la celebraci\u00f3n de la Penitencia el primer viernes de marzo, y durante su homil\u00eda record\u00f3 el pasaje del Evangelio que habla del ciego Bartimeo quien le pidi\u00f3 a Jes\u00fas volver a ver. As\u00ed Francisco nos invita a compararnos con el ciego vagabundo, hijo de Timeo, para que como \u00e9l nos dejemos ayudar por el Se\u00f1or y podamos ver despu\u00e9s que nuestros pecados nos han hecho perder la vista, \u201chaci\u00e9ndonos vagar lejos de la meta\u201d.<\/p>\n<p>\u201cEl pecado empobrece y a\u00edsla\u2026 impide ver lo esencial, el amor que da la vida\u201d, lo asegur\u00f3 Francisco haciendo ver que mir\u00e1ndonos s\u00f3lo a nosotros mismos y creyendo que la vida depende s\u00f3lo de lo que se posee, nos hacemos \u201cciegos y apagados\u201d.<\/p>\n<p>El Obispo de Roma record\u00f3 que todos nosotros, y sobre todo los Pastores estamos llamados a \u201cescuchar el grito de cuantos desean encontrar al Se\u00f1or\u201d. \u201cEstamos llamados a infundir \u00e1nimo, a sostener y conducir a Jes\u00fas. Nuestro ministerio es el del acompa\u00f1ar, porque el encuentro con el Se\u00f1or es personal, \u00edntimo, y el coraz\u00f3n se pueda abrir sinceramente y sin temor al Salvador. No lo olvidemos: s\u00f3lo Dios es quien obra en cada persona. Nosotros hemos sido elegidos para suscitar el deseo de la conversi\u00f3n, para ser instrumentos que facilitan el encuentro, para extender la mano y absolver, haciendo visible y operante su misericordia\u201d.<\/p>\n<p>(MZ-RV)<\/p>\n<p><strong>Homil\u00eda completa del Santo Padre:<\/strong><\/p>\n<p>\u00abQue yo pueda ver\u00bb (Mc 10,51). \u00c9sta es la petici\u00f3n que hoy queremos dirigir al Se\u00f1or. Ver de nuevo despu\u00e9s de que nuestros pecados nos han hecho perder de vista el bien y alejado de la belleza de nuestra llamada, haci\u00e9ndonos vagar lejos de la meta.<\/p>\n<p>Este pasaje del Evangelio tiene un gran valor simb\u00f3lico, porque cada uno de nosotros se encuentra en la situaci\u00f3n de Bartimeo. Su ceguera lo hab\u00eda llevado a la pobreza y a vivir en las afueras de la ciudad, dependiendo en todo de los dem\u00e1s. El pecado tambi\u00e9n tiene este efecto: nos empobrece y a\u00edsla. Es una ceguera del esp\u00edritu, que impide ver lo esencial, fijar la mirada en el amor que da la vida; y lleva poco a poco a detenerse en lo superficial, hasta hacernos insensibles ante los dem\u00e1s y ante el bien. Cu\u00e1ntas tentaciones tienen la fuerza de oscurecer la vista del coraz\u00f3n y volverlo miope. Qu\u00e9 f\u00e1cil y equivocado es creer que la vida depende de lo que se posee, del \u00e9xito o la admiraci\u00f3n que se recibe; que la econom\u00eda consiste s\u00f3lo en el beneficio y el consumo; que los propios deseos individuales deben prevalecer por encima de la responsabilidad social. Mirando s\u00f3lo a nuestro yo, nos hacemos ciegos, apagados y replegados en nosotros mismos, vac\u00edos de alegr\u00eda y pobres de libertad. Una cosa fea\u2026<\/p>\n<p>Pero Jes\u00fas pasa; y no pasa de largo: \u00abse detuvo\u00bb, dice el Evangelio (v. 49). Entonces, un temblor se apodera del coraz\u00f3n, porque se da cuenta de que es mirado por la Luz, de esa luz afable que nos invita a no permanecer encerrados en nuestra oscura ceguera. La presencia cercana de Jes\u00fas permite sentir que, lejos de \u00e9l, nos falta algo importante. Nos hace sentir necesitados de salvaci\u00f3n, y esto es el inicio de la curaci\u00f3n del coraz\u00f3n. Luego, cuando el deseo de ser curados se hace audaz, lleva a la oraci\u00f3n, a gritar ayuda con fuerza e insistencia, como hizo Bartimeo: \u00abHijo de David, ten compasi\u00f3n de m\u00ed\u00bb (v. 47).<\/p>\n<p>Desafortunadamente, como aquellos \u00abmuchos\u00bb del Evangelio, siempre hay alguien que no quiere detenerse, que no quiere ser molestado por el que grita su propio dolor, prefiriendo hacer callar y rega\u00f1ar al pobre que molesta (cf. v. 48). Es la tentaci\u00f3n de seguir adelante como si nada, pero as\u00ed se queda lejos del Se\u00f1or y se mantienen distantes de Jes\u00fas y de los dem\u00e1s. Reconozcamos todos ser mendigos del amor de Dios, y no dejemos que el Se\u00f1or pase de largo. \u201cTengo miedo del Se\u00f1or que pasa\u201d, dec\u00eda San Agust\u00edn. Miedo de que pase y yo lo deje pasar. Demos voz a nuestro deseo m\u00e1s profundo: \u00abMaestro, que pueda ver\u00bb (v. 51). Este Jubileo de la Misericordia es un tiempo favorable para acoger la presencia de Dios, para experimentar su amor y regresar a \u00c9l con todo el coraz\u00f3n. Como Bartimeo, dejemos el manto y pong\u00e1monos en pie (cf. v. 50): abandonemos lo que nos impide ser \u00e1giles en el camino hacia \u00c9l, sin miedo a dejar lo que nos da seguridad y a lo que estamos apegados; no permanezcamos sentados, levant\u00e9monos, reencontremos nuestra dimensi\u00f3n espiritual, la dignidad de hijos amados que est\u00e1n ante el Se\u00f1or para ser mirados por \u00c9l a los ojos, perdonados y recreados. Y la palabra que a lo mejor llega a nuestro coraz\u00f3n, es la misma de la creaci\u00f3n del hombre: \u201c\u00a1Alzaos! Dios nos ha creado en pie: \u00a1Alzaos!<\/p>\n<p>Hoy m\u00e1s que nunca, sobre todo nosotros los Pastores, estamos llamados a escuchar el grito, quiz\u00e1s escondido, de cuantos desean encontrar al Se\u00f1or. Estamos obligados a revisar esos comportamientos que a veces no ayudan a los dem\u00e1s a acercarse a Jes\u00fas; los horarios y los programas que no salen al encuentro de las necesidades reales de los que podr\u00edan acercarse al confesionario; las reglas humanas, si valen m\u00e1s que el deseo de perd\u00f3n; nuestra rigidez, que puede alejar la ternura de Dios. No debemos ciertamente disminuir las exigencias del Evangelio, pero no podemos correr el riesgo de malograr el deseo del pecador de reconciliarse con el Padre, porque lo que el Padre espera antes que nada es el regreso a la casa del hijo (cf. Lc 15,20-32).<\/p>\n<p>Que nuestras palabras sean la de los disc\u00edpulos que, repitiendo las mismas expresiones de Jes\u00fas, dicen a Bartimeo: \u00ab\u00c1nimo, lev\u00e1ntate, que te llama\u00bb (v. 49). Estamos llamados a infundir \u00e1nimo, a sostener y conducir a Jes\u00fas. Nuestro ministerio es el del acompa\u00f1ar, porque el encuentro con el Se\u00f1or es personal, \u00edntimo, y el coraz\u00f3n se pueda abrir sinceramente y sin temor al Salvador. No lo olvidemos: s\u00f3lo Dios es quien obra en cada persona. En el Evangelio es \u00c9l quien se detiene y pregunta por el ciego; es \u00c9l quien ordena que se lo traigan; es \u00c9l quien lo escucha y lo sana. Nosotros hemos sido elegidos para suscitar el deseo de la conversi\u00f3n, para ser instrumentos que facilitan el encuentro, para extender la mano y absolver, haciendo visible y operante su misericordia. Que cada hombre y mujer que vaya al confesionario encuentre un padre, encuentre un padre que lo espera. Que encuentre \u201cel Padre que perdona\u201d.<\/p>\n<p>La conclusi\u00f3n del relato evang\u00e9lico est\u00e1 cargado de significado: Bartimeo \u00abal momento recobr\u00f3 la vista y lo segu\u00eda por el camino\u00bb (v. 52). Tambi\u00e9n nosotros, cuando nos acercamos a Jes\u00fas, vemos de nuevo la luz para mirar el futuro con confianza, reencontramos la fuerza y el valor para ponernos en camino. En efecto \u00abquien cree ve\u00bb (Carta enc. Lumen fidei, 1) y va adelante con esperanza, porque sabe que el Se\u00f1or est\u00e1 presente, sostiene y gu\u00eda. Sig\u00e1moslo, como disc\u00edpulos fieles, para hacer part\u00edcipes a cuantos encontramos en nuestro camino de la alegr\u00eda de su amor. Y despu\u00e9s el abrazo del padre, el perd\u00f3n del Padre, pero festejemos en nuestro coraz\u00f3n: \u00a1porque \u00c9l festeja!<\/p>\n<p>(from Vatican Radio)<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(RV).- El Santo Padre Francisco presidi\u00f3 la celebraci\u00f3n de la Penitencia el primer viernes de marzo, y durante su homil\u00eda record\u00f3 el pasaje del Evangelio [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":11311,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[161],"tags":[],"class_list":["post-11310","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-el-papa-leonxiv"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11310","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=11310"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11310\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":11312,"href":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11310\/revisions\/11312"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/11311"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=11310"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=11310"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=11310"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}