{"id":10972,"date":"2015-12-23T09:57:58","date_gmt":"2015-12-23T12:57:58","guid":{"rendered":"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/?p=10972"},"modified":"2015-12-23T10:05:46","modified_gmt":"2015-12-23T13:05:46","slug":"23-de-diciembre-san-juan-de-kety","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/?p=10972","title":{"rendered":"23 de diciembre : San Juan de Kety"},"content":{"rendered":"<p><strong>Juan Cancio de Kety, Santo\u00a0Sacerdote, profesor de la universidad, 23 de diciembre<\/strong><\/p>\n<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-10975 aligncenter\" src=\"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/Juan-de-Kety2-184x300.jpg\" alt=\"Juan de Kety\" width=\"184\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/Juan-de-Kety2-184x300.jpg 184w, https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/Juan-de-Kety2.jpg 535w\" sizes=\"(max-width: 184px) 100vw, 184px\" \/><\/p>\n<p>Sacerdote y Maestro<\/p>\n<p>Martirologio Romano: San Juan de Kety, presb\u00edtero, el cual, siendo sacerdote, se dedic\u00f3 a la ense\u00f1anza durante muchos a\u00f1os en la Academia de Cracovia, despu\u00e9s recibi\u00f3 el encargo pastoral de la parroquia de Olkusia, en donde, a\u00f1adiendo a la recta fe un c\u00famulo de virtudes, se convirti\u00f3 para los cooperadores y disc\u00edpulos en ejemplo de piedad y caridad hacia el pr\u00f3jimo, y despu\u00e9s emigr\u00f3 a los gozos celestiales en Cracovia, ciudad de Polonia. (\u2020 1473)<\/p>\n<p>Etimol\u00f3gicamente: Juan = Dios es misericordia. Viene de la lengua hebrea.<\/p>\n<p>Observaci\u00f3n: En el antiguo santoral se lo recordaba el 20 de octubre.<\/p>\n<p>Breve Biograf\u00eda<br \/>\nHagamos un esfuerzo por imaginarnos el ambiente en que se encuadra la figura de este Santo y que es, en verdad, muy diverso del que hemos encontrado al hablar de otros muchos. Porque Polonia, en plena Edad Media, presentaba caracter\u00edsticas profundamente similares. No era s\u00f3lo su clima, extremado y duro, ni la vecindad, siempre amenazadora de los turcos, ni de la singularidad de su r\u00e9gimen pol\u00edtico, fuertemente dominado por una aristocracia que, en su ceguera, habr\u00e1 de conducir reiteradamente a lo largo de la historia al pa\u00eds hacia su ruina. Es, sobre todo, el car\u00e1cter abigarrado del elemento humano.<\/p>\n<p>Polonia, sin fronteras naturales, f\u00e1cilmente accesible a sus vecinos, presentaba entonces, como contin\u00faa presentando hoy mismo, una extremada mezcla de razas. Cuando en 1390 nace el que habia de ser San Juan Cancio, su pueblo, Kanty, situado cerca de Auschwitz, al oeste de Cracovia, no pertenec\u00eda propiamente a Polonia, sino a Silesia y s\u00f3lo muchos a\u00f1os despu\u00e9s, hacia el fin de la vida del Santo, vol]ver\u00eda a ser polaco. Pero no demos demasiada importancia a esto, porque todo era mezcla. En las mismas poblaciones inequ\u00edvocamente polacas, continuaba rigiendo el Derecho germ\u00e1nico, juntamente con el polaco, y no era raro oir hablar alem\u00e1n. Las mismas costumbres estaban fuertemente impregnadas de orientaci\u00f3n teut\u00f3nica, Lo mismo se diga, y mucho m\u00e1s, de Cracovia, donde habr\u00eda de transcurrir casi toda la vida del Santo. Ciudad cosmopolita, constitu\u00eda el m\u00e1s importante mercado del este de Europa. A\u00fan no se hab\u00eda descubierto Am\u00e9rica, ni la ruta del Cabo de Buena Esperanza permit\u00eda traer los productos ex\u00f3ticos desde el Lejano Oriente. Por eso Cracovia era el gran mercado en que se abastec\u00edan espa\u00f1oles, italianos, franceses&#8230;, y al que concurr\u00edan tambi\u00e9n h\u00fangaros, checos, eslovacos e incluso, en los tiempos de paz, los mismos turcos.<\/p>\n<p>En este ambiente va a actuar nuestro Santo. Y lo va a hacer en tiempos de intensa fermentaci\u00f3n intelectual. Durante toda su vida ha de sentir frente a si el peso del atractivo que sobre la multitud estudiantil ejerc\u00edan las nuevas ideas. La Universidad pasaba por un buen momento. Fundada por Casimiro el Grande en 1364, hab\u00eda conseguido en 1397 la Facultad de Teolog\u00eda, y se encontraba al mediar el siglo xv en una etapa de extraordinario florecimiento. Los reyes la hab\u00edan mimado, y los estudiantes acud\u00edan a ella en gran cantidad. Pero&#8230; Ios errores de los husitas y taboritas no dejaban de ejercer atractivo y se imponia un trabajo duro para defender la ortodoxia.<\/p>\n<p>Al llegar a la Universidad, Juan ponia fin a una educaci\u00f3n que pudi\u00e9ramos llamar casi campesina. Habia nacido en el seno de una familia patriarcal, y se habia educado cristian\u00edsimamente, con una orientaci\u00f3n ortodoxa, s\u00f3lida y segura. Incorporado a la Universidad, despu\u00e9s de algunas duras pruebas que \u00e9l supo sobrellevar con firmeza, se dedic\u00f3 con tal entusiasmo a los estudios que su figura pronto destac\u00f3. En 1417 obtuvo el doctorado en Filosof\u00eda, y poco despu\u00e9s en Teolog\u00eda. Ordenado de sacerdote, nombrado can\u00f3nigo de Cracovia, obtuvo una c\u00e1tedra de teologia en la Universidad, y continu\u00f3 residiendo en el mismo Colegio Mayor en que hab\u00eda residido mientras fue estudiante. Fuera de su estancia en una parroquia y de sus viajes, no conocer\u00e1 Juan ninguna otra residencia.<\/p>\n<p>La estampa que nos ha llegado de \u00e9l a trav\u00e9s de los siglos es la de un profesor universitario verdaderamente ejemplar; sin faltar jam\u00e1s a clase, enteramente al servicio de los estudiantes, consagrando largas horas al estudio, explicando con claridad y humildad, viviendo intensamente la vida universitaria. Sus m\u00e9ritos le llevar\u00e1n hasta el mismo rectorado y durante muchos siglos la toga morada que \u00e9l hab\u00eda ostentado mientras fue rector servir\u00e1 tambi\u00e9n a quienes le sucedan en el cargo como una consigna de superaci\u00f3n y de fidelidad.<\/p>\n<p>No escap\u00f3, sin embargo, a las intrigas, no infrecuentes por desgracia en ambientes universitarios. Cuando el claustro hubo de designar algunos de sus miembros para tareas muy delicadas, pudo observarse que prescind\u00edan de \u00e9l. Es posible que su rectitud hiciera de \u00e9l un profesor inc\u00f3modo, de los que no transigen, de los que, con su cumplimiento, constituyen una muda reprensi\u00f3n para los dem\u00e1s. Lo cierto es que un buen d\u00eda la Universidad, correspondiendo a una petici\u00f3n de los feligreses de la parroquia de Olkusz, le design\u00f3 como p\u00e1rroco de la misma.<\/p>\n<p>La prueba debi\u00f3 de resultarle dura, porque no suele ser f\u00e1cil que un intelectual se adapte a las tareas pastorales, en directo contacto con las almas. De hecho nos consta, sin embargo, que fue un p\u00e1rroco admirable, y que en los a\u00f1os, que no fueron muchos, que estuvo al frente de su parroquia, esta cambi\u00f3 profundamente. Hab\u00eda estado hasta entonces muy descuidada, faltando la instrucci\u00f3n religiosa, existiendo en ella facciones y partidos que se odiaban a muerte, y pudi\u00e9ndose encontrar no poca indiferencia en algunos feligreses. Pero el p\u00e1rroco consigui\u00f3 transformar por completo la parroquia: la caridad, la uni\u00f3n fraternal, el destierro de los vicios, proclamaron la fina calidad del buen pastor. Sin embargo, a \u00e9ste se le hac\u00eda dura aquella vida, que parece que le condujo a sentir fuertes escr\u00fapulos, y la Universidad termin\u00f3 por darse cuenta del disparate que hab\u00eda hecho. En 1340 volv\u00eda a triunfar a su c\u00e1tedra de teolog\u00eda. Y poco despu\u00e9s fue designado como profesor de religi\u00f3n de la familia real de Polonia.<\/p>\n<p>Es curioso que el Santo, que jamas se permit\u00eda faltar a clase, hiciera una excepci\u00f3n para emprender por dos veces muy largos viajes. En efecto, primero emprendi\u00f3 una peregrinaci\u00f3n hacia Jerusal\u00e9n, pasando por Roma, ciudad para \u00e9l amadisima como sede del Papa. Y a\u00f1os despu\u00e9s vuelve de nuevo a emprender el camino de Roma, aunque sin condescender con las peticiones de quienes, pasmados por su ciencia, quer\u00edan que se quedase all\u00ed.<\/p>\n<p>En uno de estos viajes le ocurri\u00f3 el conocido episodio de su encuentro con los ladrones, que demuestra su amor a la verdad. Cuando le hubieron despojado de todo su dinero le preguntaron si ten\u00eda m\u00e1s, contest\u00f3 que no, pero habiendo recordado que le quedaban unos escudos cosidos en el forro de su manto, llam\u00f3 a los ladrones para entreg\u00e1rselo.<\/p>\n<p>M\u00e1s hermosa a\u00fan es la an\u00e9cdota ocurrida en el refectorio del Colegio Mayor en que viv\u00eda. Iba a sentarse a la mesa cuando vi\u00f3 a la puerta un pobre pidiendo limosna. Los ojos de todos estaban fijos en \u00e9l. Con toda sencillez se levant\u00f3, entreg\u00f3 su comida \u00edntegra al pobre y al volver a su sitio&#8230; estaba all\u00ed la comida. Desde entonces, durante siglos, en el Colegio Universitario de Cracovia se preparaba siempre una raci\u00f3n para un pobre. &#8220;Pauper venit&#8221;, viene un pobre, exclamaba el rector. &#8220;Iesus Christus venit&#8221;, Jesucristo viene, contestaban todos los reunidos. Y la comida era entregada al pobre.<\/p>\n<p>Notemos que, no s\u00f3lo en su \u00e9poca de p\u00e1rroco, sino tambi\u00e9n en su cargo de profesor de Universidad, San Juan sent\u00eda como exigencia de su sacerdocio el trabajo directo con las almas. Con frecuencia se le ve\u00eda predicando en las iglesias de la ciudad, ordinariamente en lat\u00edn, lengua entonces muy corriente en Polonia, y a veces en polaco, porque, parad\u00f3jicamente, en las iglesias de la ciudad se usaba el lat\u00edn, mientras en la de la Universidad se usaba la lengua nacional.<\/p>\n<p>Inmensamente limosnero, era el pa\u00f1o de l\u00e1grimas de todos los estudiantes necesitados de la ciudad. En cierta ocasi\u00f3n, en medio del crud\u00edsimo invierno polaco, cruzando la plaza a media noche, encontr\u00f3 a un pobre que temblaba, le entreg\u00f3 su manteo y sigui\u00f3 a cuerpo, muerto de fr\u00edo, camino de la iglesia para recitar maitines. Casos como \u00e9stos, en ocasiones florecidos de milagros, se conservan en gran n\u00famero en los documentos de la \u00e9poca.<\/p>\n<p>Muri\u00f3 a los ochenta y tres a\u00f1os, en la vigilia de Navidad del a\u00f1o 1473. Pero antes pronunci\u00f3, ante todo el claustro de la Universidad, reunido en torno a su lecho, una hermosisima alocuci\u00f3n, en la que condens\u00f3 su espiritualidad de sacerdote, de can\u00f3nigo y de profesor de Universidad santo:<\/p>\n<p>&#8220;Confi\u00e1ndoos el cuidado de formar la juventud en la ciencia y en las buenas costumbres, Dios os ha elevado, se\u00f1ores y hermanos mios, lo bastantemente alto para que no dud\u00e9is en pisotear, como indigna de vosotros, la gloria que los hombres reciben unos de otros, y cuya b\u00fasqueda insensata trae frecuentemente la muerte a nuestras almas. Velad cuidadosamente de la doctrina, conservad el dep\u00f3sito sin alteraci\u00f3n y combatid, sin cansaros jam\u00e1s, toda opini\u00f3n contraria a la verdad; pero revest\u00edos en este combate de las armas de la paciencia, de la dulzura y de la caridad recordando que la violencia, aparte del da\u00f1o que hace a nuestras almas, da\u00f1a las mejores causas. Aunque hubiera estado en el error sobre un punto verdaderamente capital, jam\u00e1s un violento hubiera conseguido sacarme de \u00e9l; muchos hombres est\u00e1n sin duda hechos como yo. Tened cuidado de los pobres, de los enfermos, de los hu\u00e9rfanos.&#8221;<\/p>\n<p>Su voz se quebr\u00f3 al llegar aqu\u00ed, sin duda por el esfuerzo que estaba haciendo. Descans\u00f3 un momento, y continu\u00f3 despu\u00e9s:<\/p>\n<p>&#8220;Causa y fin de todo lo que existe, Dios eterno y todopoderoso, que gobiernas y conservas por tu divina providencia todo lo que has creado, rec\u00edbeme en tu inefable misericordia, y consiente que por la pasi\u00f3n y los m\u00e9ritos infinitos de tu Hijo, yo me re\u00fana a Ti por toda la eternidad.&#8221;<\/p>\n<p>Y dicho esto, expir\u00f3 suavemente.<\/p>\n<p>Toda la ciudad se conmovi\u00f3. Sus funerales fueron verdaderamente extraordinarios. Pronto empez\u00f3 el rumor de los milagros obtenidos por su intercesi\u00f3n, que Mat\u00edas de Miechow primero, y despu\u00e9s otros continuadores fueron recogiendo en un curioso diario, en el que se reflejan las costumbres polacas del siglo xv, desde 1475 a 1519. Su cuerpo fue enterrado en la iglesia de Santa Ana de Cracovia, en la que sesenta a\u00f1os despu\u00e9s se le di\u00f3 una sepultura m\u00e1s honrosa. Sin embargo, su causa de beatificaci\u00f3n se fue retrasando durante muchos a\u00f1os. En 1628 el cura de la iglesia de Santa Ana, Ad\u00e1n Opatavius (Opatowczyk) public\u00f3 una vida con un cat\u00e1logo de milagros, en lat\u00edn. En 1632 aparec\u00eda la traducci\u00f3n polaca. Y en 1680 Inocencio XII le beatificaba. Por fin, el 16 de julio de 1767, Clemente XII le canoniz\u00f3, cinco a\u00f1os antes de la primera partici\u00f3n de Polonia. Su fiesta fue fijada el 20 de octubre y elevada por P\u00edo VI en 1782 a rito doble.<\/p>\n<p>&#8220;Insigne Juan, t\u00fa eres la gloria de la naci\u00f3n polaca, el orgullo del clero, el honor de la Universidad, el padre de tu patria&#8221;.<\/p>\n<p>Fuente: CATHOLIC.NET<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Juan Cancio de Kety, Santo\u00a0Sacerdote, profesor de la universidad, 23 de diciembre Sacerdote y Maestro Martirologio Romano: San Juan de Kety, presb\u00edtero, el cual, siendo [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":10977,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[166],"tags":[],"class_list":["post-10972","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-santoral"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/10972","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=10972"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/10972\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":10976,"href":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/10972\/revisions\/10976"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/10977"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=10972"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=10972"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=10972"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}