{"id":10479,"date":"2015-09-23T22:51:14","date_gmt":"2015-09-24T01:51:14","guid":{"rendered":"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/?p=10479"},"modified":"2015-09-23T22:51:14","modified_gmt":"2015-09-24T01:51:14","slug":"pastores-y-nada-mas-que-pastores-el-papa-a-los-obispos-de-ee-uu","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/?p=10479","title":{"rendered":"&#8220;Pastores y nada m\u00e1s que pastores&#8221;, el Papa a los obispos de EE.UU."},"content":{"rendered":"<p>El Papa Francisco agradeci\u00f3 a Dios por \u201cel dinamismo del Evangelio\u201d que ha hecho que la Iglesia de Cristo haya continuado creciendo a lo largo de la historia y hoy. Lo dijo ante m\u00e1s de 400 obispos de EE.UU. en la catedral de San Mateo Ap\u00f3stol en Washington, la ma\u00f1ana de este mi\u00e9rcoles en un encuentro en el que se vivieron muchas emociones y en el que el Santo Padre insisti\u00f3 en el reto que supone el sembrar el Evangelio en el coraz\u00f3n de hombres de mundos tan diferentes.<\/p>\n<p>Con la humildad que le caracteriza, Francisco dijo a los obispos que iba a compartir con ellos unas reflexiones que consideraba oportunas pero subray\u00f3 que su intenci\u00f3n no es trazar un programa ni impartir lecciones. Habl\u00f3 del significado de ser pastores, \u201cy nada m\u00e1s que pastores\u201d, y que la esencia de su identidad se tiene que buscar en la oraci\u00f3n asidua, \u201cLa vida del pastor se alimenta de esta intimidad de Cristo\u201d. En este sentido, asegur\u00f3 el Vicario de Cristo que son muchos los desaf\u00edos con lo que se encuentran, pero por eso record\u00f3: \u201csomos art\u00edfices de la cultura del encuentro\u201d, \u201csomos testigos del abajamiento y la condescendencia de Dios\u201d. El Papa invit\u00f3 a los obispos a que siempre utilicen la v\u00eda del di\u00e1logo y que sea con un lenguaje de bondad y de amor.<\/p>\n<p>Finalmente, hablando de la realidad de los inmigrantes en este pa\u00eds, el Papa Francisco agradeci\u00f3 y anim\u00f3 a las di\u00f3cesis de EE.UU. por su actitud, y les pidi\u00f3 que les sigan ofreciendo \u201cel calor del amor de Cristo\u201d.<\/p>\n<p><strong>Palabras del Santo Padre<\/strong><\/p>\n<p>Queridos Hermanos en el Episcopado:<\/p>\n<p>Me alegra tener este encuentro con ustedes en este momento de la misi\u00f3n apost\u00f3lica que me ha tra\u00eddo a su Pa\u00eds. Agradezco de coraz\u00f3n al Cardenal Wuerl y al Arzobispo Kurtz las amables palabras que me han dirigido en nombre de todos. Muchas gracias por su acogida y por la generosa solicitud con que han programado y organizado mi estancia entre ustedes.<\/p>\n<p>Viendo con los ojos y con el coraz\u00f3n sus rostros de Pastores, quisiera saludar tambi\u00e9n a las Iglesias que amorosamente llevan sobre sus hombros; y les ruego encarecidamente que, por medio de ustedes, mi cercan\u00eda humana y espiritual llegue a todo el Pueblo de Dios diseminado en esta vasta tierra.<\/p>\n<p>El coraz\u00f3n del Papa se dilata para incluir a todos. Ensanchar el coraz\u00f3n para dar testimonio de que Dios es grande en su amor es la sustancia de la misi\u00f3n del Sucesor de Pedro, Vicario de Aquel que en la cruz extendi\u00f3 los brazos para acoger a toda la humanidad. Que ning\u00fan miembro del Cuerpo de Cristo y de la naci\u00f3n americana se sienta excluido del abrazo del Papa. Que, donde se pronuncie el nombre de Jes\u00fas, resuene tambi\u00e9n la voz del Papa para confirmar: \u00ab\u00a1Es el Salvador!\u00bb. Desde sus grandes metr\u00f3polis de la costa oriental hasta las llanuras del midwest, desde el profundo sur hasta el ilimitado oeste, en cualquier lugar donde su pueblo se re\u00fana en asamblea eucar\u00edstica, que el Papa no sea un nombre que se repite por fuerza de la costumbre, sino una compa\u00f1\u00eda tangible destinada a sostener la voz que sale del coraz\u00f3n de la Esposa: \u00ab\u00a1Ven, Se\u00f1or!\u00bb.<\/p>\n<p>Cuando echan una mano para realizar el bien o llevar al hermano la caridad de Cristo, para enjugar una l\u00e1grima o acompa\u00f1ar a quien est\u00e1 solo, para indicar el camino a quien se siente perdido o para fortalecer a quien tiene el coraz\u00f3n destrozado, para socorrer a quien ha ca\u00eddo o ense\u00f1ar a quien tiene sed de verdad, para perdonar o llevar a un nuevo encuentro con Dios\u2026 sepan que el Papa los acompa\u00f1a y los ayuda, pone tambi\u00e9n \u00e9l su mano \u2013vieja y arrugada pero, gracias a Dios, capaz todav\u00eda de apoyar y animar\u2013 junto a las suyas.<\/p>\n<p>Mi primera palabra es de agradecimiento a Dios por el dinamismo del Evangelio que ha hecho que la Iglesia de Cristo crezca con fuerza en estas tierras y le ha permitido ofrecer su aportaci\u00f3n generosa, en el pasado y en la actualidad, a la sociedad estadounidense y al mundo. Aprecio vivamente y agradezco conmovido su generosidad y solidaridad con la Sede Apost\u00f3lica y con la evangelizaci\u00f3n en tantas sufridas partes del mundo. Me alegro del firme compromiso de su Iglesia a favor de la vida y de la familia, motivo principal de mi visita. Sigo con atenci\u00f3n el enorme esfuerzo que realizan para acoger e integrar a los inmigrantes que siguen llegando a Estados Unidos con la mirada de los peregrinos que se embarcan en busca de sus prometedores recursos de libertad y prosperidad. Admiro los esfuerzos que dedican a la misi\u00f3n educativa en sus escuelas a todos los niveles y a la caridad en sus numerosas instituciones. Son actividades llevadas a cabo muchas veces sin que se reconozca su valor y sin apoyo y, en todo caso, heroicamente sostenidas con la aportaci\u00f3n de los pobres, porque esas iniciativas brotan de un mandato sobrenatural que no es l\u00edcito desobedecer. Conozco bien la valent\u00eda con que han afrontado momentos oscuros en su itinerario eclesial sin temer a la autocr\u00edtica ni evitar humillaciones y sacrificios, sin ceder al miedo de despojarse de cuanto es secundario con tal de recobrar la credibilidad y la confianza propia de los Ministros de Cristo, como desea el alma de su pueblo. S\u00e9 cu\u00e1nto les ha hecho sufrir la herida de los \u00faltimos a\u00f1os, y he seguido de cerca su generoso esfuerzo por curar a las v\u00edctimas, consciente de que, cuando curamos, tambi\u00e9n somos curados, y por seguir trabajando para que esos cr\u00edmenes no se repitan nunca m\u00e1s.<\/p>\n<p>Les hablo como Obispo de Roma, llamado por Dios \u2013siendo ya mayor\u2013 desde una tierra tambi\u00e9n americana, para custodiar la unidad de la Iglesia universal y para animar en la caridad el camino de todas las Iglesias particulares, para que progresen en el conocimiento, en la fe y en el amor a Cristo. Leyendo sus nombres y apellidos, viendo sus rostros, consciente de su alto sentido de la responsabilidad eclesial y de la devoci\u00f3n que han profesado siempre al Sucesor de Pedro, tengo que decirles que no me siento forastero entre ustedes. Tambi\u00e9n yo vengo de una tierra vasta, inmensa y no pocas veces informe, que como la de ustedes, ha recibido la fe del bagaje de los misioneros. Conozco bien el reto de sembrar el Evangelio en el coraz\u00f3n de hombres procedentes de mundos diversos, a menudo endurecidos por el arduo camino recorrido antes de llegar. No me es ajeno el cansancio de establecer la Iglesia entre llanuras, monta\u00f1as, ciudades y suburbios de un territorio a menudo inh\u00f3spito, en el que las fronteras siempre son provisionales, las respuestas obvias no perduran y la llave de entrada requiere conjugar el esfuerzo \u00e9pico de los pioneros exploradores con la sabidur\u00eda prosaica y la resistencia de los sedentarios que controlan el territorio alcanzado. Como cantaba uno de sus poetas: \u00abAlas fuertes e incansables\u00bb, pero tambi\u00e9n la sabidur\u00eda de quien \u00abconoce las monta\u00f1as\u00bb.*<\/p>\n<p>No les hablo s\u00f3lo yo. Mi voz est\u00e1 en continuidad con la de mis Predecesores. Desde los albores de la \u00abnaci\u00f3n americana\u00bb, cuando apenas acabada la revoluci\u00f3n fue erigida la primera di\u00f3cesis en Baltimore, la Iglesia de Roma los ha acompa\u00f1ado y nunca les ha faltado su contante asistencia y su aliento. En los \u00faltimos decenios, tres de mis venerados Predecesores les han visitado, entreg\u00e1ndoles un notable patrimonio de magisterio todav\u00eda actual, que ustedes han utilizado para orientar programas pastorales con visi\u00f3n de futuro, para guiar a esta querida Iglesia.<\/p>\n<p>No es mi intenci\u00f3n trazar un programa o delinear una estrategia. No he venido para juzgarles o para impartir lecciones. Conf\u00edo plenamente en la voz de Aquel que \u00abense\u00f1a todas las cosas\u00bb (cf. Jn 14,26). Perm\u00edtanme tan s\u00f3lo, con la libertad del amor, que les hable como un hermano entre hermanos. No pretendo decirles lo que hay que hacer, porque todos sabemos lo que el Se\u00f1or nos pide. Prefiero m\u00e1s bien realizar de nuevo ese esfuerzo \u2013antiguo y siempre nuevo\u2013 de preguntarnos por los caminos a seguir, los sentimientos que hemos de conservar mientras trabajamos, el esp\u00edritu con que tenemos que actuar. Sin \u00e1nimo de ser exhaustivo, comparto con ustedes algunas reflexiones que considero oportunas para nuestra misi\u00f3n.<\/p>\n<p>Somos obispos de la Iglesia, pastores constituidos por Dios para apacentar su grey. Nuestra mayor alegr\u00eda es ser pastores, y nada m\u00e1s que pastores, con un coraz\u00f3n indiviso y una entrega personal irreversible. Es preciso custodiar esta alegr\u00eda sin dejar que nos la roben. El maligno ruge como un le\u00f3n tratando de devorarla, arruinando todo lo que estamos llamados a ser, no por nosotros mismos, sino por el don y al servicio del \u00abPastor y guardi\u00e1n de nuestras almas\u00bb (1 P 2,25).<\/p>\n<p>La esencia de nuestra identidad se ha de buscar en la oraci\u00f3n asidua, en la predicaci\u00f3n (cf. Hch 6,4) y el apacentar (cf. Jn 21,15-17; Hch 20,28-31).<\/p>\n<p>No una oraci\u00f3n cualquiera, sino la uni\u00f3n familiar con Cristo, donde poder encontrar cotidianamente su mirada y escuchar la pregunta que nos dirige a todos: \u00ab\u00bfQui\u00e9n es mi madre y qui\u00e9nes son mis hermanos?\u00bb (Mc 3,32). Y poderle responder serenamente: \u00abSe\u00f1or, aqu\u00ed est\u00e1 tu madre, aqu\u00ed est\u00e1n tus hermanos. Te los encomiendo, son aquellos que t\u00fa me has confiado\u00bb. La vida del pastor se alimenta de esa intimidad con Cristo.<\/p>\n<p>No una predicaci\u00f3n de doctrinas complejas, sino el anuncio gozoso de Cristo, muerto y resucitado por nosotros. Que el estilo de nuestra misi\u00f3n suscite en cuantos nos escuchan la experiencia del \u00abpor nosotros\u00bb de este anuncio: que la Palabra d\u00e9 sentido y plenitud a cada fragmento de su vida, que los sacramentos los alimenten con ese sustento que no se pueden proporcionar a s\u00ed mismos, que la cercan\u00eda del Pastor despierte en ellos la nostalgia del abrazo del Padre. Est\u00e9n atentos a que la grey encuentre siempre en el coraz\u00f3n del Pastor esa reserva de eternidad que ansiosamente se busca en vano en las cosas del mundo. Que encuentren siempre en sus labios el reconocimiento de su capacidad de hacer y construir, en la libertad y la justicia, la prosperidad de la que esta tierra es pr\u00f3diga. Pero que no falte sereno valor de confesar que es necesario buscar no \u00abel alimento que perece, sino el que perdura para la vida eterna\u00bb (Jn 6,27).<\/p>\n<p>No apacentarse a s\u00ed mismos, sino saber retroceder, abajarse, descentrarse, para alimentar con Cristo a la familia de Dios. Vigilar sin descanso, elev\u00e1ndose para abarcar con la mirada de Dios a la grey que s\u00f3lo a \u00e9l pertenece. Elevarse hasta la altura de la Cruz de su Hijo, el \u00fanico punto de vista que abre al pastor el coraz\u00f3n de su reba\u00f1o.<\/p>\n<p>No mirar hacia abajo, a la propia autoreferencialidad, sino siempre hacia el horizonte de Dios, que va m\u00e1s all\u00e1 de lo que somos capaces de prever o planificar. Vigilar tambi\u00e9n sobre nosotros mismos, para alejar la tentaci\u00f3n del narcisismo, que ciega los ojos del pastor, hace irreconocible su voz y su gesto est\u00e9ril. En las muchas posibilidades que se abren en su solicitud pastoral, no olviden mantener indeleble el n\u00facleo que unifica todas las cosas: \u00abLo hicieron conmigo\u00bb (Mt 25,31.45).<\/p>\n<p>Ciertamente es \u00fatil al obispo tener la prudencia del l\u00edder y la astucia del administrador, pero nos perdemos inexorablemente cuando confundimos el poder de la fuerza con la fuerza de la impotencia, a trav\u00e9s de la cual Dios nos ha redimido. Es necesario que el obispo perciba l\u00facidamente la batalla entre la luz y la oscuridad que se combate en este mundo. Pero, ay de nosotros si convertimos la cruz en bandera de luchas mundanas, olvidando que la condici\u00f3n de la victoria duradera es dejarse despojarse y vaciarse de s\u00ed mismo (cf. Flp 2,1-11).<\/p>\n<p>No nos resulta ajena la angustia de los primeros Once, encerrados entre cuatro paredes, asediados y consternados, llenos del pavor de las ovejas dispersas porque el pastor ha sido abatido. Pero sabemos que se nos ha dado un esp\u00edritu de valent\u00eda y no de timidez. Por tanto, no es l\u00edcito dejarnos paralizar por el miedo.<\/p>\n<p>S\u00e9 bien que tienen muchos desaf\u00edos, que a menudo es hostil el campo donde siembran y no son pocas las tentaciones de encerrarse en el recinto de los temores, a lamerse las propias heridas, llorando por un tiempo que no volver\u00e1 y preparando respuestas duras a las resistencias ya de por s\u00ed \u00e1speras.<\/p>\n<p>Y, sin embargo, somos art\u00edfices de la cultura del encuentro. Somos sacramento viviente del abrazo entre la riqueza divina y nuestra pobreza. Somos testigos del abajamiento y la condescendencia de Dios, que precede en el amor incluso nuestra primera respuesta.<\/p>\n<p>El di\u00e1logo es nuestro m\u00e9todo, no por astuta estrategia sino por fidelidad a Aquel que nunca se cansa de pasar una y otra vez por las plazas de los hombres hasta la und\u00e9cima hora para proponer su amorosa invitaci\u00f3n (cf. Mt 20,1-16).<\/p>\n<p>Por tanto, la v\u00eda es el di\u00e1logo entre ustedes, di\u00e1logo en sus Presbiterios, di\u00e1logo con los laicos, di\u00e1logo con las familias, di\u00e1logo con la sociedad. No me cansar\u00e9 de animarlos a dialogar sin miedo. Cuanto m\u00e1s rico sea el patrimonio que tienen que compartir con parres\u00eda, tanto m\u00e1s elocuente ha de ser la humildad con que lo tienen que ofrecer. No tengan miedo de emprender el \u00e9xodo necesario en todo di\u00e1logo aut\u00e9ntico. De lo contrario no se puede entender las razones de los dem\u00e1s, ni comprender plenamente que el hermano al que llegar y rescatar, con la fuerza y la cercan\u00eda del amor, cuenta m\u00e1s que las posiciones que consideramos lejanas de nuestras certezas, aunque sean aut\u00e9nticas. El lenguaje duro y belicoso de la divisi\u00f3n no es propio del Pastor, no tiene derecho de ciudadan\u00eda en su coraz\u00f3n y, aunque parezca por un momento asegurar una hegemon\u00eda aparente, s\u00f3lo el atractivo duradero de la bondad y del amor es realmente convincente.<\/p>\n<p>Es preciso dejar que resuene perennemente en nuestro coraz\u00f3n la palabra del Se\u00f1or: \u00abTomen mi yugo sobre ustedes y aprendan de m\u00ed, que soy manso y humilde de coraz\u00f3n, y encontrar\u00e1n descanso para sus almas\u00bb (Mt 11,28-29). El yugo de Jes\u00fas es yugo de amor y, por tanto, garant\u00eda de descanso. A veces nos pesa la soledad de nuestras fatigas, y estamos tan cargados del yugo que ya no nos acordamos de haberlo recibido del Se\u00f1or. Nos parece solamente nuestro y, por tanto, nos arrastramos como bueyes cansados en el campo \u00e1rido, abrumados por la sensaci\u00f3n de haber trabajado en vano, olvidando la plenitud del descanso vinculado indisolublemente a Aquel que hizo la promesa.<\/p>\n<p>Aprender de Jes\u00fas; mejor a\u00fan, aprender a ser como Jes\u00fas, manso y humilde; entrar en su mansedumbre y su humildad mediante la contemplaci\u00f3n de su obrar. Poner nuestras iglesias y nuestros pueblos, a menudo aplastados por la dura pretensi\u00f3n del rendimiento bajo el suave yugo del Se\u00f1or. Recordar que la identidad de la Iglesia de Jes\u00fas no est\u00e1 garantizada por el \u00abfuego del cielo que consume\u00bb (cf. Lc 9,54), sino por el secreto calor del Esp\u00edritu que \u00absana lo que sangra, dobla lo que es r\u00edgido, endereza lo que est\u00e1 torcido\u00bb.<\/p>\n<p>La gran misi\u00f3n que el Se\u00f1or nos conf\u00eda, la llevamos a cabo en comuni\u00f3n, de modo colegial. \u00a1Est\u00e1 ya tan desgarrado y dividido el mundo! La fragmentaci\u00f3n es ya de casa en todas partes. Por eso, la Iglesia, \u00abt\u00fanica incons\u00fatil del Se\u00f1or\u00bb, no puede dejarse dividir, fragmentar o enfrentarse.<\/p>\n<p>Nuestra misi\u00f3n episcopal consiste en primer lugar en cimentar la unidad, cuyo contenido est\u00e1 determinado por la Palabra de Dios y por el \u00fanico Pan del Cielo, con el que cada una de las Iglesias que se nos ha confiado permanece Cat\u00f3lica, porque est\u00e1 abierta y en comuni\u00f3n con todas las Iglesias particulares y con la de Roma, que \u00abpreside en la caridad\u00bb. Es imperativo, por tanto, cuidar dicha unidad, custodiarla, favorecerla, testimoniarla como signo e instrumento que, m\u00e1s all\u00e1 de cualquier barrera, une naciones, razas, clases, generaciones.<\/p>\n<p>Que el inminente A\u00f1o Santo de la Misericordia, al introducirnos en las profundidades inagotables del coraz\u00f3n divino, en el que no hay divisi\u00f3n alguna, sea para todos una ocasi\u00f3n privilegiada para reforzar la comuni\u00f3n, perfeccionar la unidad, reconciliar las diferencias, perdonarnos unos a otros y superar toda divisi\u00f3n, de modo que alumbre su luz como \u00abla ciudad puesta en lo alto de un monte\u00bb (Mt 5,14).<\/p>\n<p>Este servicio a la unidad es particularmente importante para su amada naci\u00f3n, cuyos vast\u00edsimos recursos materiales y espirituales, culturales y pol\u00edticos, hist\u00f3ricos y humanos, cient\u00edficos y tecnol\u00f3gicos requieren responsabilidades morales no indiferentes en un mundo abrumado y que busca con af\u00e1n nuevos equilibrios de paz, prosperidad e integraci\u00f3n. Por tanto, una parte esencial de su misi\u00f3n es ofrecer a los Estados Unidos de Am\u00e9rica la levadura humilde y poderosa de la comuni\u00f3n. Que la humanidad sepa que contar con el \u00absacramento de unidad\u00bb (Lumen gentium, 1) es garant\u00eda de que su destino no es el abandono y la disgregaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Este testimonio es un faro que no se puede apagar. En efecto, en la densa oscuridad de la vida, los hombres necesitan dejarse guiar por su luz, para tener la certidumbre del puerto al que acudir, seguros de que sus barcas no se estrellar\u00e1n en los escollos ni quedar\u00e1n a merced de las olas. As\u00ed que les animo a hacer frente a los desaf\u00edos de nuestro tiempo. En el fondo de cada uno de ellos est\u00e1 siempre la vida como don y responsabilidad. El futuro de la libertad y la dignidad de nuestra sociedad dependen del modo en que sepamos responder a estos desaf\u00edos.<\/p>\n<p>Las v\u00edctimas inocentes del aborto, los ni\u00f1os que mueren de hambre o bajo las bombas, los inmigrantes se ahogan en busca de un ma\u00f1ana, los ancianos o los enfermos, de los que se quiere prescindir, las v\u00edctimas del terrorismo, de las guerras, de la violencia y del tr\u00e1fico de drogas, el medio ambiente devastado por una relaci\u00f3n predatoria del hombre con la naturaleza, en todo esto est\u00e1 siempre en juego el don de Dios, del que somos administradores nobles, pero no amos. No es l\u00edcito por tanto eludir dichas cuestiones o silenciarlas. No menos importante es el anuncio del Evangelio de la familia que, en el pr\u00f3ximo Encuentro Mundial de las Familias en Filadelfia, tendr\u00e9 ocasi\u00f3n de proclamar con fuerza junto a ustedes y a toda la Iglesia.<\/p>\n<p>Estos aspectos irrenunciables de la misi\u00f3n de la Iglesia pertenecen al n\u00facleo de lo que nos ha sido transmitido por el Se\u00f1or. Por eso tenemos el deber de custodiarlos y comunicarlos, aun cuando la mentalidad del tiempo se hace impermeable y hostil a este mensaje (Evangelii gaudium, 34-39). Los animo a ofrecer este testimonio con los medios y la creatividad del amor y la humildad de la verdad. Esto no s\u00f3lo requiere proclamas y anuncios externos, sino tambi\u00e9n conquistar espacio en el coraz\u00f3n de los hombres y en la conciencia de la sociedad.<\/p>\n<p>Para ello, es muy importante que la Iglesia en los Estados Unidos sea tambi\u00e9n un hogar humilde que atraiga a los hombres por el encanto de la luz y el calor del amor. Como pastores, conocemos bien la oscuridad y el fr\u00edo que todav\u00eda hay en este mundo, la soledad y el abandono de muchos \u2013tambi\u00e9n donde abundan los recursos comunicativos y la riqueza material\u2013, el miedo a la vida, la desesperaci\u00f3n y las m\u00faltiples fugas.<\/p>\n<p>Por eso, solamente una Iglesia que sepa reunir en torno al \u00abfuego\u00bb es capaz de atraer. Ciertamente, no un fuego cualquiera, sino aquel que se ha encendido en la ma\u00f1ana de Pascua. El Se\u00f1or resucitado es el que sigue interpelando a los Pastores de la Iglesia a trav\u00e9s de la voz t\u00edmida de tantos hermanos: \u00ab\u00bfTienen algo que comer?\u00bb. Se trata de reconocer su voz, como lo hicieron los Ap\u00f3stoles a orillas del mar de Tiber\u00edades (cf. Jn 21,4-12). Y es todav\u00eda m\u00e1s decisivo conservar la certeza de que las brasas de su presencia, encendidas en el fuego de la pasi\u00f3n, nos preceden y no se apagar\u00e1n nunca. Si falta esta certeza, se corre el riesgo de convertirse en guardianes de cenizas y no custodios y en dispensadores de la verdadera luz y de ese calor que es capaz de hacer arder el coraz\u00f3n (cf. Lc 24,32).<\/p>\n<p>Antes de concluir estas reflexiones, perm\u00edtanme hacerles a\u00fan dos recomendaciones que considero importantes. La primera se refiere a su paternidad episcopal. Sean Pastores cercanos a la gente, Pastores pr\u00f3ximos y servidores. Esta cercan\u00eda ha de expresarse de modo especial con sus sacerdotes. Acomp\u00e1\u00f1enles para que sirvan a Cristo con un coraz\u00f3n indiviso, porque s\u00f3lo la plenitud llena a los ministros de Cristo. Les ruego, por tanto, que no dejen que se contenten de medias tintas. Cuiden sus fuentes espirituales para que no caigan en la tentaci\u00f3n de convertirse en notarios y bur\u00f3cratas, sino que sean expresi\u00f3n de la maternidad de la Iglesia que engendra y hace crecer a sus hijos. Est\u00e9n atentos a que no se cansen de levantarse para responder a quien llama de noche, aun cuando ya crean tener derecho al descanso (cf. Lc 11,5-8). Prep\u00e1renles para que est\u00e9n dispuestos para detenerse, abajarse, rociar b\u00e1lsamo, hacerse cargo y gastarse en favor de quien, \u00abpor casualidad\u00bb, se vio despojado de todo lo que cre\u00eda poseer (cf. Lc 10,29-37).<\/p>\n<p>Mi segunda recomendaci\u00f3n se refiere a los inmigrantes. Pido disculpas si hablo en cierto modo casi in causa propia. La iglesia en Estados Unidos conoce como nadie las esperanzas del coraz\u00f3n de los inmigrantes. Ustedes siempre han aprendido su idioma, apoyado su causa, integrado sus aportaciones, defendido sus derechos, promovido su b\u00fasqueda de prosperidad, mantenido encendida la llama de su fe. Incluso ahora, ninguna instituci\u00f3n estadounidense hace m\u00e1s por los inmigrantes que sus comunidades cristianas. Ahora tienen esta larga ola de inmigraci\u00f3n latina en muchas de sus di\u00f3cesis. No s\u00f3lo como Obispo de Roma, sino tambi\u00e9n como un Pastor venido del sur, siento la necesidad de darles las gracias y de animarles. Tal vez no sea f\u00e1cil para ustedes leer su alma; quiz\u00e1s sean sometidos a la prueba por su diversidad. En todo caso, sepan que tambi\u00e9n tienen recursos que compartir. Por tanto, ac\u00f3janlos sin miedo. Ofr\u00e9zcanles el calor del amor de Cristo y descifrar\u00e1n el misterio de su coraz\u00f3n. Estoy seguro de que, una vez m\u00e1s, esta gente enriquecer\u00e1 a su Pa\u00eds y a su Iglesia.<\/p>\n<p>Que Dios los bendiga y la Virgen los cuide.<\/p>\n<p>Fuente: NEWS.VA 23 de septiembre<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Papa Francisco agradeci\u00f3 a Dios por \u201cel dinamismo del Evangelio\u201d que ha hecho que la Iglesia de Cristo haya continuado creciendo a lo largo [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":10480,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[161],"tags":[],"class_list":["post-10479","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-el-papa-leonxiv"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/10479","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=10479"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/10479\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":10481,"href":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/10479\/revisions\/10481"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/10480"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=10479"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=10479"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=10479"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}