{"id":10282,"date":"2015-09-13T07:12:16","date_gmt":"2015-09-13T10:12:16","guid":{"rendered":"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/?p=10282"},"modified":"2015-09-13T07:12:16","modified_gmt":"2015-09-13T10:12:16","slug":"13-de-septiembre-san-juan-crisostomo-patrono-de-los-predicadores","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/?p=10282","title":{"rendered":"13 de Septiembre &#8211; San Juan Cris\u00f3stomo &#8211; Patrono de los predicadores"},"content":{"rendered":"<p><strong>13 de Septiembre &#8211; San Juan Cris\u00f3stomo &#8211; Patrono de los predicadores<\/strong><\/p>\n<p>A\u00f1o 407<\/p>\n<p>Icono de San Juan Cris\u00f3stomoA este santo arzobispo de Constantinopla, la gente le puso el apodo de &#8220;Cris\u00f3stomo&#8221; que significa: &#8220;boca de oro&#8221;, porque sus predicaciones eran enormemente apreciadas por sus oyentes. Es el m\u00e1s famoso orador que ha tenido la Iglesia. Su oratoria no ha sido superada despu\u00e9s por ninguno de los dem\u00e1s predicadores.<br \/>\nNaci\u00f3 en Antioqu\u00eda (Siria) en el a\u00f1o 347. Era hijo \u00fanico de un gran militar y de una mujer virtuos\u00edsima, Antusa, que ha sido declarada santa tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>A los 20 a\u00f1os Antusa qued\u00f3 viuda y aunque era hermosa renunci\u00f3 a un segundo matrimonio para dedicarse por completo a la educaci\u00f3n de su hijo Juan.<\/p>\n<p>Desde sus primeros a\u00f1os el jovencito demostr\u00f3 tener admirables cualidades de orador, y en la escuela causaba admiraci\u00f3n con sus declamaciones y con las intervenciones en las academias literarias. La mam\u00e1 lo puso a estudiar bajo la direcci\u00f3n de Libanio, el mejor orador de Antioqu\u00eda, y pronto hizo tales progresos, que preguntado un d\u00eda Libanio acerca de qui\u00e9n desear\u00eda que fuera su sucesor en el arte de ense\u00f1ar oratoria, respondi\u00f3: &#8220;Me gustar\u00eda que fuera Juan, pero veo que a \u00e9l le llama m\u00e1s la atenci\u00f3n la vida religiosa, que la oratoria en las plazas&#8221;.<\/p>\n<p>Juan deseaba mucho irse de monje al desierto, pero su madre le rogaba que no la fuera a dejar sola. Entonces para complacerla se qued\u00f3 en su hogar pero convirtiendo su casa en un monasterio, o sea viviendo all\u00ed como si fuera un monje, dedicado al estudio y la oraci\u00f3n y a hacer penitencia.<\/p>\n<p>Cuando su madre muri\u00f3 se fue de monje al desierto y all\u00e1 estuvo seis a\u00f1os rezando, haciendo penitencias y dedic\u00e1ndose a estudiar la S. Biblia. Pero los ayunos tan prolongados, la falta total de toda comodidad, los mosquitos, y la impresionante humedad de esos terrenos le da\u00f1aron la salud, y el superior de los monjes le aconsej\u00f3 que si quer\u00eda seguir viviendo y ser \u00fatil a la sociedad ten\u00eda que volver a la ciudad, porque la vida de monje en el desierto no era para una salud como la suya.<\/p>\n<p>El llegar otra vez a Antioqu\u00eda fue ordenado de sacerdote y el anciano Obispo Flaviano le pidi\u00f3 que lo reemplazara en la predicaci\u00f3n. Y empez\u00f3 pronto a deslumbrar con sus maravillosos sermones. La ciudad de Antioqu\u00eda ten\u00eda unos cien mil cristianos, los cuales no eran demasiado fervorosos. Juan empez\u00f3 a predicar cada domingo. Despu\u00e9s cada tres d\u00edas. M\u00e1s tarde cada d\u00eda y luego varias veces al d\u00eda. Los templos donde predicaba se llenaban de bote en bote. Frecuentemente sus sermones duraban dos horas, pero a los oyentes les parec\u00edan unos pocos minutos, por la magia de su oratoria insuperable. La entonaci\u00f3n de su voz era impresionante. Sus temas, siempre tomados de la S. Biblia, el libro que \u00e9l le\u00eda d\u00eda por d\u00eda, y meditaba por muchas horas. Sus sermones est\u00e1n coleccionados en 13 vol\u00famenes. Son impresionantemente bellos.<\/p>\n<p>Era un verdadero pescador de almas. Empezaba tratando temas elevados y de pronto descend\u00eda r\u00e1pidamente como un \u00e1guila hacia las realidades de la vida diaria. Se enfrentaba enardecido contra los vicios y los abusos. Fustigaba y atacaba implacablemente al pecado. Tronaba terrible su fuerte voz contra los que malgastaban su dinero en lujos e inutilidades, mientras los pobres tiritaban de fr\u00edo y agonizaban de hambre.<\/p>\n<p>El pueblo le escuchaba emocionado y de pronto estallaba en calurosos aplausos, o en estrepitoso llanto el cual se volv\u00eda colectivo e incontenible. Los frutos de conversi\u00f3n eran visibles.<\/p>\n<p>San Juan Cris\u00f3stomoEl emperador Teodosio decret\u00f3 nuevos impuestos. El pueblo de Antioqu\u00eda se disgust\u00f3 y por ello arm\u00f3 una revuelta y en el colmo de la trifulca derribaron las estatuas del emperador y de su esposa y las arrastraron por las calles. La reacci\u00f3n del gobernante fue terrible. Envi\u00f3 su ej\u00e9rcito a dominar la ciudad y con la orden de tomar una venganza espantosa. Entre la gente cundi\u00f3 la alarma y a todos los invadi\u00f3 el terror. El Obispo se fue a Constantinopla, la capital, a implorar el perd\u00f3n del airado emperador y las multitudes llenaron los templos implorando la ayuda de Dios.<\/p>\n<p>Y fue entonces cuando Juan Cris\u00f3stomo aprovech\u00f3 la ocasi\u00f3n para pronunciar ante aquel populacho sus famos\u00edsimos &#8220;Discursos de las estatuas&#8221; que conmovieron enormemente a sus miles de oyentes logrando conversiones. Esos 21 discursos fueron quiz\u00e1s los mejores de toda su vida y lo hicieron famoso en los pa\u00edses de los alrededores. Su fama lleg\u00f3 hasta la capital del imperio. Y el fervor y la conversi\u00f3n a que hizo llegar a sus fieles cristianos, obtuvieron que las oraciones fueran escuchadas por Dios y que el emperador desistiera del castigo a la ciudad.<\/p>\n<p>En el a\u00f1o 398, habiendo muerto el arzobispo de Constantinopla, le pareci\u00f3 al emperador que el mejor candidato para ese puesto era Juan Cris\u00f3stomo, pero el santo se sent\u00eda totalmente indigno y respond\u00eda que hab\u00eda muchos que eran m\u00e1s dignos que \u00e9l para tan alto cargo. Sin embargo el emperador Arcadio envi\u00f3 a uno de sus ministros con la orden terminante de llevar a Juan a Constantinopla aunque fuera a la fuerza. As\u00ed que el enviado oficial invit\u00f3 al santo a que lo acompa\u00f1ara a las afueras de la ciudad de Antioqu\u00eda a visitar las tumbas de los m\u00e1rtires, y entonces dio la orden a los oficiales del ej\u00e9rcito de que lo llevaran a Constantinopla con la mayor rapidez posible, y en el mayor secreto porque si en Antioqu\u00eda sab\u00edan que les iban a quitar a su predicador se iba a formar un tumulto inmenso. Y as\u00ed fue que tuvo que aceptar ser arzobispo.<\/p>\n<p>Apenas posesionado de su alt\u00edsimo cargo lo primero que hizo fue mandar quitar de su palacio todos los lujos. Con las cortinas tan elegantes fabricaron vestidos para cubrir a los pobres que se mor\u00edan de fr\u00edo. Cambi\u00f3 los muebles de lujo por muebles ordinarios, y con la venta de los otros ayud\u00f3 a muchos pobres que pasaban terribles necesidades. El mismo vest\u00eda muy sencillamente y com\u00eda tan pobremente como un monje del desierto. Y lo mismo fue exigiendo a sus sacerdotes y monjes: ser pobres en el vestir, en el comer, y en el mobiliario, y as\u00ed dar buen ejemplo y con lo que se ahorraba en todo esto ayudar a los necesitados.<\/p>\n<p>Pronto, en sus elocuentes sermones empez\u00f3 a atacar fuertemente el lujo de las gentes en el vestir y en sus mobiliarios y fue obteniendo que con lo que muchos gastaban antes en vestidos costos\u00edsimos y en muebles ostentosos, lo empezaran a emplear en ayudar a la gente pobre. El mismo daba ejemplo en esto, y la gente se conmov\u00eda ante sus palabras y su modo tan pobre y mortificado de vivir.<\/p>\n<p>En aquellos tiempos hab\u00eda una ley de la Iglesia que ordenaba que cuando una persona se sent\u00eda injustamente perseguida pod\u00eda refugiarse en el templo principal de la ciudad y que all\u00ed no pod\u00edan ir las autoridades a apresarle. Y sucedi\u00f3 que una pobre viuda se sinti\u00f3 injustamente perseguida por la emperatriz Eudoxia y por su primer ministro y se refugi\u00f3 en el templo del Arzobispo. Las autoridades quisieron ir all\u00ed a apresarla pero San Juan Cris\u00f3stomo se opuso y no lo permiti\u00f3. Esto disgust\u00f3 mucho a la emperatriz. Y unos meses m\u00e1s tarde Eudoxia pele\u00f3 con su primer ministro y se propuso echarlo a la c\u00e1rcel. \u00c9l corri\u00f3 a refugiarse en el templo del arzobispo y aunque la polic\u00eda de la emperatriz quiso llevarlo preso, San Juan Cris\u00f3stomo no lo permiti\u00f3. El ministro que antes hab\u00eda querido llevarse prisionera a una pobre mujer y no pudo, porque el arzobispo la defend\u00eda, ahora se vio \u00e9l mismo defendido por el propio santo. Eudoxia ard\u00eda de rabia por todo esto y juraba vengarse pero el gran predicador gritaba en sus sermones: &#8220;\u00bfC\u00f3mo puede pretender una persona que Dios le perdone sus maldades si ella no quiere perdonar a los que le han ofendido?&#8221;<\/p>\n<p>Eudoxia se uni\u00f3 con un terrible enemigo que ten\u00eda Cris\u00f3stomo, y era Te\u00f3filo de Alejandr\u00eda. Este reuni\u00f3 un grupo de los que odiaban al santo y entre todos lo acusaron de un mont\u00f3n de cosas. Por ej. Que hab\u00eda gastado los bienes de la Iglesia en repartir ayudas a los pobres. Que prefer\u00eda comer solo en vez de ir a los banquetes. Que a los sacerdotes que no se portaban debidamente los amenazaba con el grave peligro que ten\u00edan de condenarse, y que hab\u00eda dicho que la emperatriz, por las maldades que comet\u00eda, se parec\u00eda a la p\u00e9rfida reina Jetzabel que quiso matar al profeta El\u00edas, etc., etc.<\/p>\n<p>Al o\u00edr estas acusaciones, el emperador, atizado por su esposa Eudoxia, decret\u00f3 que Juan quedaba condenado al destierro. Al saber tal noticia, un inmenso gent\u00edo se reuni\u00f3 en la catedral, y Juan Cris\u00f3stomo renunci\u00f3 uno de sus m\u00e1s hermosos sermones. Dec\u00eda: &#8220;\u00bfQu\u00e9 me destierran? \u00bfA qu\u00e9 sitio me podr\u00e1n enviar que no est\u00e9 mi Dios all\u00ed cuidando de m\u00ed? \u00bfQu\u00e9 me quitan mis bienes? \u00bfQu\u00e9 me pueden quitar si ya los he repartido todos? \u00bfQu\u00e9 me matar\u00e1n? As\u00ed me vuelvo m\u00e1s semejante a mi Maestro Jes\u00fas, y como El, dar\u00e9 mi vida por mis ovejas&#8230;&#8221;<\/p>\n<p>Ocultamente fue enviado al destierro, pero sobrevino un terremoto en Constantinopla y llenos de terror los gobernantes le rogaron que volviera otra vez a la ciudad, y un inmenso gent\u00edo sali\u00f3 a recibirlo en medio de grandes aclamaciones.<\/p>\n<p>Eudoxia, Te\u00f3filo y los dem\u00e1s enemigos no se dieron por vencidos. Inventaron nuevas acusaciones contra Juan, y aunque el Papa de Roma y muchos obispos m\u00e1s lo defend\u00edan, le enviaron desterrado al Mar Negro. El anciano arzobispo fue tratado brutalmente por algunos de los militares que lo llevaban prisionero, los cuales le hac\u00edan caminar kil\u00f3metros y kil\u00f3metros cada d\u00eda, con un sol ardiente, lo cual lo debilit\u00f3 much\u00edsimo. El trece de septiembre, despu\u00e9s de caminar diez kil\u00f3metros bajo un sol abrasador, se sinti\u00f3 muy agotado. Se durmi\u00f3 y vio en sue\u00f1os que San Basilisco, un famoso obispo muerto hac\u00eda algunos a\u00f1os, se le aparec\u00eda y le dec\u00eda: &#8220;Animo, Juan, ma\u00f1ana estaremos juntos&#8221;. Se hizo aplicarlos \u00faltimos sacramentos; se revisti\u00f3 de los ornamentos de arzobispo y al d\u00eda siguiente diciendo estas palabras: &#8220;Sea dada gloria a Dios por todo&#8221;, qued\u00f3 muerto. Era el 14 de septiembre del a\u00f1o 404.<\/p>\n<p>Eudoxia muri\u00f3 unos d\u00edas antes que \u00e9l, en medio de terribles dolores.<\/p>\n<p>Al a\u00f1o siguiente el cad\u00e1ver del santo fue llevado solemnemente a Constantinopla y todo el pueblo, precedido por las m\u00e1s altas autoridades, sali\u00f3 a recibirlo cantando y rezando.<\/p>\n<p>El Papa San P\u00edo X nombr\u00f3 a San Juan Cris\u00f3stomo como Patrono de todos los predicadores cat\u00f3licos del mundo.<\/p>\n<p>Que Dios nos siga enviando muchos predicadores como \u00e9l.<\/p>\n<p>\u00bfSi Dios est\u00e1 con nosotros, qui\u00e9n podr\u00e1 contra nosotros? (San Pablo Rom.8).<\/p>\n<p>Fuente: EWTN<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-10284 aligncenter\" src=\"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/vemga-300x142.png\" alt=\"vemga\" width=\"300\" height=\"142\" srcset=\"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/vemga-300x142.png 300w, https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/vemga.png 570w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>13 de Septiembre &#8211; San Juan Cris\u00f3stomo &#8211; Patrono de los predicadores A\u00f1o 407 Icono de San Juan Cris\u00f3stomoA este santo arzobispo de Constantinopla, la [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":10283,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[166],"tags":[],"class_list":["post-10282","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-santoral"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/10282","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=10282"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/10282\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":10285,"href":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/10282\/revisions\/10285"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/10283"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=10282"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=10282"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=10282"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}