{"id":9901,"date":"2015-08-26T18:42:49","date_gmt":"2015-08-26T21:42:49","guid":{"rendered":"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/?p=9901"},"modified":"2015-08-26T18:48:38","modified_gmt":"2015-08-26T21:48:38","slug":"28-de-agosto-san-agustin","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/?p=9901","title":{"rendered":"28 de agosto: San Agustin"},"content":{"rendered":"<p>San Agust\u00edn de Hipona (354-430), es el m\u00e1s grande de los Padres de la Iglesia y uno de los m\u00e1s eminentes doctores de la Iglesia occidental, naci\u00f3 en el a\u00f1o 354 en Tagaste (Argelia actual).<\/p>\n<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-9902 aligncenter\" src=\"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/San-Agustin2-frases-300x233.jpg\" alt=\"San-Agustin2-frases\" width=\"397\" height=\"296\" \/><\/p>\n<p>Sus padre, Patricio, un pagano de cierta estaci\u00f3n social acomodada, que luego de una larga y virulenta resistencia a la fe, hacia el final de su vida se convierte al cristianismo. M\u00f3nica, su madre, natural de \u00c1frica, era una devota cristiana, nacida a padres cristianos. Al enviudar, se consagr\u00f3 totalmente a la conversi\u00f3n de su hijo Agust\u00edn. Lo primero que ense\u00f1\u00f3 a su hijo Agust\u00edn fue a orar, pero luego de verle gozar de esas santas lecciones sufri\u00f3 al ver como iba apart\u00e1ndose de la Verdad hasta que su esp\u00edritu se infect\u00f3 con los errores maniqueos y, su coraz\u00f3n, con las costumbres de la disoluta Roma.&#8221;Noche y d\u00eda oraba y gem\u00eda con m\u00e1s l\u00e1grimas que las que otras madres derramar\u00edan junto al f\u00e9retro de sus hijos&#8221;, escribir\u00eda despu\u00e9s Agust\u00edn en sus admirables Confesiones. Pero Dios no pod\u00eda consentir se perdiese para siempre un hijo de tantas l\u00e1grimas. M\u00f3nica muri\u00f3 en Ostia, puerto de Roma, el a\u00f1o de 387, asistida por su hijo.<\/p>\n<p>Juventud y estudios<\/p>\n<p>Agust\u00edn se educ\u00f3 como ret\u00f3rico en las ciudades norteafricanas de Tagaste, Madaura y Cartago. Entre los 15 y los 30 a\u00f1os vivi\u00f3 con una mujer cartaginesa cuyo nombre se desconoce, con quien tuvo un hijo en el a\u00f1o 372, llamado Adeodatus, que en lat\u00edn significa regalo de Dios.<\/p>\n<p>Contienda intelectual<\/p>\n<p>Inspirado por el tratado Hortensius de Cicer\u00f3n, Agust\u00edn se convirti\u00f3 en un ardiente buscador de la verdad, que le llev\u00f3 a estudiar varias corrientes filos\u00f3ficas. Durante nueve a\u00f1os, del 373 al 382, se adhiri\u00f3 al manique\u00edsmo, filosof\u00eda dualista persa, muy extendida en aquella \u00e9poca por el imperio romano. Su principio fundamental es el conflicto entre el bien y el mal, y a Agust\u00edn el manique\u00edsmo le pareci\u00f3 una doctrina que parec\u00eda explicar la experiencia y daba respuestas adecuadas sobre las cuales construir un sistema filos\u00f3fico y \u00e9tico. Adem\u00e1s, su c\u00f3digo moral no era muy estricto; Agust\u00edn recordar\u00eda posteriormente en sus Confesiones: &#8220;Conc\u00e9deme castidad y continencia, pero no ahora mismo&#8221;. Desilusionado por la imposibilidad de reconciliar ciertos principios manique\u00edstas contradictorios, Agust\u00edn, abandona la doctrina y decide por el escepticismo. En el a\u00f1o 383 se traslada de Cartago a Roma, y un a\u00f1o m\u00e1s tarde se va a Mil\u00e1n como profesor de ret\u00f3rica. All\u00ed se mueve en c\u00edrculos neoplat\u00f3nicos. All\u00ed tambi\u00e9n conoce al obispo de la ciudad, al gran Ambrosio, la figura eclesial de mayor renombre por santidad y conocimiento de aquel momento en Italia. Ambrosio le recibi\u00f3 con bondad y le ilustr\u00f3 en las ciencias divinas. Y as\u00ed, poco a poco, renace en Agust\u00edn un nuevo inter\u00e9s por el cristianismo. Su mente, tan prodigiosa, inquita y curiolsa, va descubriendo la Verdad que hasta ahora le hab\u00eda eludido, sin embargo, vacilaba en su compromiso por debilidades de la carne, tem\u00eda comprometerse porque sab\u00eda que tendr\u00eda que reformar su vida disoluta, y dejar atr\u00e1s muchos gustos y placeres que tanto le atra\u00edan. Rezaba a menudo, &#8220;Se\u00f1or, dame castidad, pero no ahora. &#8220;Pero un d\u00eda, seg\u00fan su propio relato, escuch\u00f3 una voz, como la de un ni\u00f1o, que le dec\u00eda: Tolle et legge (toma y lee). Pero, al darse cuenta que estaba completamente solo, le pareci\u00f3 inspiraci\u00f3n del cielo y una exhortaci\u00f3n divina a leer las Santas Escrituras. Abri\u00f3 y ley\u00f3 el primer pasaje que apareci\u00f3 al azar: &#8220;\u2026no deis vuestros miembros, como armas de iniquidad al pecado, sino ofreceos m\u00e1s bien a Dios como quienes, muertos, han vuelto a la vida, y dad vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia. Porque el pecado no tendr\u00e1 ya dominio sobre vosotros, pues que no esta\u00eds bajo la Ley, sino bajo la gracia&#8221; (Rom 13, 13-14). Es entonces cuando Ag\u00fast\u00edn se decide, y sin reserva, se entrega en alma y cuerpo a Dios, siguiendo su ley y explicandola a otros. A los 33 a\u00f1os de edad recibe el santo bautismo en la Pascua del a\u00f1o 387. Su madre que se hab\u00eda trasladado a Italia para estar cerca de \u00e9l, se llen\u00f3 de gran gozo.<\/p>\n<p>Agust\u00edn, ya convertido, se dispuso volver con su madre a su tierra en \u00c1frica, y juntos se fueron al puerto de Ostia a esperar el barco. Pero M\u00f3nica ya hab\u00eda obtenido de Dios lo que m\u00e1s anhelaba en esta vida y pod\u00eda morir tranquila. Sucedi\u00f3 que estando ah\u00ed en una casa junto al mar, por la noche, mientras ambos platicaban debajo de un cielo estrellado de las alegr\u00edas que esperaban en el cielo, M\u00f3nica exclam\u00f3 entusiasmada : &#8220;\u00bfY a m\u00ed que m\u00e1s me puede amarrar a la tierra ? Ya he obtenido mi gran deseo, el verte cristiano cat\u00f3lico. Todo lo que deseaba lo he conseguido de Dios&#8221;. Poco d\u00edas despu\u00e9s le invadi\u00f3 una fiebre y muri\u00f3. Muri\u00f3 pidiendo a su hijo &#8220;que se acordara de ella en el altar del Se\u00f1or&#8221;. Muri\u00f3 en el a\u00f1o 387, a los 55 a\u00f1os de edad.<\/p>\n<p>Obispo y te\u00f3logo<\/p>\n<p>Agust\u00edn regres\u00f3 al norte de \u00c1frica y fue ordenado sacerdote el a\u00f1o 391, y consagrado obispo de Hipona (ahora Annaba, Argelia) en el 395, a los 41 a\u00f1os, cargo que ocupar\u00eda hasta su muerte. Fue un periodo de gran agitaci\u00f3n pol\u00edtica y teol\u00f3gica; los b\u00e1rbaros amenazaban el imperio romano llegando incluso a saquear a Roma en el 410, y el cisma y la herej\u00eda amenazaban internamente la unidad de la Iglesia. Agust\u00edn emprendi\u00f3 con entusiasmo la batalla teol\u00f3gica y refut\u00f3 brillantemente los argumentos paganos que culpaban al cristianismo por los males que afectaban a Roma. Combati\u00f3 la herej\u00eda manique\u00edsta y particip\u00f3 en dos grandes conflictos religiosos, el uno contra los donatistas, secta que sosten\u00eda que eran inv\u00e1lidos los sacramentos administrados por eclesi\u00e1sticos en pecado. El otro, contra las creencias pelagianos, seguidores de un monje brit\u00e1nico de la \u00e9poca que negaba la doctrina del pecado original. Durante este conflicto, que dur\u00f3 por mucho tiempo, Agust\u00edn desarrolla sus doctrinas sobre el pecado original y la gracia divina, soberan\u00eda divina y predestinaci\u00f3n. Sus argumentos sobre la gracia divina, le ganaron el t\u00edtulo por el cual tambi\u00e9n se le conoce, Doctor de la Gracia. La doctrina agustiniana se situaba entre los extremos del pelagianismo y el manique\u00edsmo. Contra la doctrina de Pelagio manten\u00eda que la desobediencia espiritual del hombre se hab\u00eda producido en un estado de pecado que la naturaleza humana era incapaz de cambiar. En su teolog\u00eda, los hombres y las mujeres son salvos por el Don de la Gracia Divina. Contra el manique\u00edsmo defendi\u00f3 con energ\u00eda el papel del libre albedr\u00edo en uni\u00f3n con la gracia.<\/p>\n<p>Agust\u00edn muri\u00f3 en Hipona el 28 de agosto del a\u00f1o 430.<\/p>\n<p>Obras<br \/>\nLa importancia de San Agust\u00edn entre los Padres y Doctores de la Iglesia es comparable a la de San Pablo entre los Ap\u00f3stoles. Como prol\u00edfico escritor, apologista y brillante estilista. Su obra m\u00e1s conocida es su autobiograf\u00eda Confesiones (400), donde narra sus primeros a\u00f1os y su conversi\u00f3n. En su gran obra apolog\u00e9tica La Ciudad de Dios (413-426), formula una filosof\u00eda teol\u00f3gica de la historia, y compara en ella la ciudad de Dios con la ciudad del hombre. De los veintid\u00f3s libros de esta obra diez est\u00e1n dedicados a polemizar sobre el pante\u00edsmo. Los doce libros restantes se ocupan del origen, destino y progreso de la Iglesia, a la que considera como oportuna sucesora del paganismo. Sus otros escritos incluyen las Ep\u00edstolas, de las que 270 se encuentran en la edici\u00f3n benedictina, fechadas entre el a\u00f1o 386 y el 429; sus tratados De libero arbitrio (389-395), De doctrina Christiana (397-428), De Baptismo, Contra Donatistas (400-401), De Trinitate (400-416), De natura et gratia (415), Retracciones (428) y homil\u00edas sobre diversos libros de la Biblia.<\/p>\n<p>San Agust\u00edn y el ni\u00f1o<\/p>\n<p>La historia de San Agust\u00edn con el ni\u00f1o es por muchos conocida. La misma surge del mucho tiempo que dedic\u00f3 este gran santo y te\u00f3logo a reflexionar sobre el misterio de la Sant\u00edsima Trinidad, de c\u00f3mo tres personas diferentes pod\u00edan constituir un \u00fanico Dios.<br \/>\nCuenta la historia que mientras Agust\u00edn paseaba un d\u00eda por la playa, pensando en el misterio de la Trinidad, se encontr\u00f3 a un ni\u00f1o que hab\u00eda hecho un hoyo en la arena y con una concha llenaba el agujero con agua de mar. El ni\u00f1o corr\u00eda hasta la orilla, llenaba la concha con agua de mar y depositaba el agua en el hoyo que hab\u00eda hecho en la arena. Viendo esto, San Agust\u00edn se detuvo y pregunt\u00f3 al ni\u00f1o por qu\u00e9 lo hac\u00eda, a lo que el peque\u00f1o le dijo que intentaba vaciar toda el agua del mar en el agujero en la arena. Al escucharlo, San Agust\u00edn le dijo al ni\u00f1o que eso era imposible, a lo que el ni\u00f1o respondi\u00f3 que si aquello era imposible hacer, m\u00e1s imposible a\u00fan era el tratar de decifrar el misterio de la Sant\u00edsima Trinidad.<\/p>\n<p>Fuente: \u00a0EWTN<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>San Agust\u00edn de Hipona (354-430), es el m\u00e1s grande de los Padres de la Iglesia y uno de los m\u00e1s eminentes doctores de la Iglesia [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":9893,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[166],"tags":[],"class_list":["post-9901","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-santoral"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9901","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=9901"}],"version-history":[{"count":2,"href":"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9901\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":9904,"href":"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9901\/revisions\/9904"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/9893"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=9901"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=9901"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=9901"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}