{"id":9886,"date":"2015-08-26T18:13:24","date_gmt":"2015-08-26T21:13:24","guid":{"rendered":"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/?p=9886"},"modified":"2015-08-26T18:13:24","modified_gmt":"2015-08-26T21:13:24","slug":"26-de-agosto-ceferino-namuncura","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/?p=9886","title":{"rendered":"26 de agosto: Ceferino Namuncur\u00e1"},"content":{"rendered":"<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-9889 aligncenter\" src=\"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/11935034_886433961438874_7326824033409943197_n-300x187.jpg\" alt=\"11935034_886433961438874_7326824033409943197_n\" width=\"300\" height=\"187\" srcset=\"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/11935034_886433961438874_7326824033409943197_n-300x187.jpg 300w, http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/11935034_886433961438874_7326824033409943197_n.jpg 800w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/p>\n<p><strong>Ceferino Namuncur\u00e1 (1886-1905)<\/strong><\/p>\n<p>La santidad de Ceferino es expresi\u00f3n y fruto de la espiritualidad juvenil salesiana, una espiritualidad hecha de alegr\u00eda, de amistad con Jes\u00fas y Mar\u00eda, de cumplimiento de los propios deberes y de entrega por los dem\u00e1s. Ceferino representa la prueba m\u00e1s convincente de la fidelidad con la que los primeros misioneros mandados por don Bosco lograron repetir aquello que \u00e9l hab\u00eda hecho en el Oratorio de Valdocco: formar j\u00f3venes santos. Este sigue siendo nuestro compromiso de hoy, en un mundo que necesita j\u00f3venes impulsados por un claro sentido de la vida, audaces en sus opciones y firmemente centrados en Dios mientras sirven a los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>La vida de Ceferino es una par\u00e1bola de tan s\u00f3lo 19 a\u00f1os, pero rica de ense\u00f1anzas.<\/p>\n<p>Naci\u00f3 en Chimpay el d\u00eda 25 de agosto de 1886 y fue bautizado, dos a\u00f1os m\u00e1s tarde, por el misionero salesiano don Milanesio, que hab\u00eda mediado en el acuerdo de paz entre los mapuches y el ej\u00e9rcito argentino, haciendo posible al pap\u00e1 de Ceferino conservar el t\u00edtulo de &#8220;gran cacique&#8221; para s\u00ed, y tambi\u00e9n el territorio de Chimpay para su pueblo. Ten\u00eda 11 a\u00f1os cuando su padre lo inscribi\u00f3 en una escuela estatal de Buenos Aires, pues quer\u00eda hacer del hijo el futuro defensor de su pueblo. Pero Ceferino no se encontr\u00f3 a gusto en aquel centro y el padre lo pas\u00f3 al colegio salesiano &#8220;P\u00edo IX&#8221;. Aqu\u00ed inici\u00f3 la aventura de la gracia, que transformar\u00eda a un coraz\u00f3n todav\u00eda no iluminado por la fe en un testigo heroico de vida cristiana. Inmediatamente sobresali\u00f3 por su inter\u00e9s por los estudios, se enamor\u00f3 de las pr\u00e1cticas de piedad, se apasion\u00f3 del catecismo y se hizo simp\u00e1tico a todos, tanto a compa\u00f1eros como a superiores. Dos hechos lo lanzaron hacia las cimas m\u00e1s altas: la lectura de la vida de Domingo Savio, de quien fue un ardiente imitador, y la primera Comuni\u00f3n, en la que hizo un pacto de absoluta fidelidad con su gran amigo Jes\u00fas. Desde entonces este muchacho, que encontraba dif\u00edcil &#8220;ponerse en fila&#8221; y &#8220;obedecer al toque de la campana&#8221;, se convirti\u00f3 en un modelo.<\/p>\n<p>Un d\u00eda \u2014Ceferino ya era aspirante salesiano en Viedma\u2014 Francesco De Salvo, vi\u00e9ndolo llegar a caballo como un rayo, le grit\u00f3: &#8220;Ceferino, \u00bfqu\u00e9 es lo que m\u00e1s te gusta?&#8221;. Se esperaba una respuesta que guardara relaci\u00f3n con la equitaci\u00f3n, arte en el que los araucanos eran maestros, pero el muchacho, frenando al caballo, dijo: &#8220;Ser sacerdote&#8221;, y continu\u00f3 corriendo.<\/p>\n<p>Fue precisamente durante aquellos a\u00f1os de crecimiento interior cuando enferm\u00f3 de tuberculosis. Lo hicieron volver a su clima natal, pero no bast\u00f3. Monse\u00f1or Cagliero pens\u00f3 entonces que en Italia encontrar\u00eda mejores atenciones m\u00e9dicas. Su presencia no pas\u00f3 inadvertida en la naci\u00f3n, pues los peri\u00f3dicos hablaron con admiraci\u00f3n del pr\u00edncipe de las pampas. Don R\u00faa lo hizo sentar a la mesa con el consejo general. P\u00edo X lo recibi\u00f3 en audiencia privada, escuch\u00e1ndole con inter\u00e9s y regal\u00e1ndole su medalla &#8220;ad principes&#8221;. El d\u00eda 28 de marzo de 1905 tuvo que ser internado en el Fatebenefratelli (Hermanos de San Juan de Dios) de la isla Tiberina, donde muri\u00f3 el d\u00eda 11 de mayo siguiente, dejando tras de s\u00ed una impronta de voluntad, diligencia, pureza y alegr\u00eda envidiables.<br \/>\nEra un fruto maduro de espiritualidad juvenil salesiana. Sus restos se encuentran ahora en el santuario de Fort\u00edn Mercedes, de Argentina, y su tumba es meta de peregrinaciones ininterrumpidas, porque goza de una gran fama de santidad entre el pueblo argentino.<\/p>\n<p>Ceferino encarna en s\u00ed los sufrimientos, las angustias y las aspiraciones de su gente mapuche, la misma gente que a lo largo de los a\u00f1os de su adolescencia encontr\u00f3 el Evangelio y se abri\u00f3 al don de la fe bajo la gu\u00eda de sabios educadores salesianos. Hay una expresi\u00f3n que recoge todo su programa: &#8220;Quiero estudiar para ser \u00fatil a mi pueblo&#8221;. En efecto, Ceferino quer\u00eda estudiar, ser sacerdote y volver entre su gente para contribuir al crecimiento cultural y espiritual de su pueblo, como hab\u00eda visto hacer a los primeros misioneros salesianos.<\/p>\n<p>Al santo nunca se le puede comparar con un meteoro que atraviesa imprevistamente el cielo de la humanidad, sino que m\u00e1s bien es el fruto de un largo y silencioso engendro de una familia y de un pueblo que quieren plasmar en aquel hijo sus mejores cualidades.<\/p>\n<p>La beatificaci\u00f3n de Ceferino es una invitaci\u00f3n a creer en los j\u00f3venes, tambi\u00e9n en los que apenas han sido evangelizados, y a descubrir la fecundidad de Evangelio, que no destruye nada de aquello que es verdaderamente humano, y la aportaci\u00f3n metodol\u00f3gica de la educaci\u00f3n en este estupendo trabajo de configuraci\u00f3n de la persona humana que llega a reproducir en s\u00ed la imagen de Cristo.<\/p>\n<p>Quien piense que la fe religiosa es una forma de adaptaci\u00f3n o de falta de compromiso por el cambio social, se equivoca, pues es totalmente lo contrario, ya que se convierte en la energ\u00eda que hace posible la transformaci\u00f3n de la historia. La santidad, que para algunos evoca la singularidad de una condici\u00f3n considerada poco adherente a la vida cotidiana, significa, por el contrario, la plenitud de la humanidad puesta en pr\u00e1ctica. El santo es una persona aut\u00e9ntica, realizada y feliz. Los testimonios de los contempor\u00e1neos de Ceferino son un\u00e1nimes al afirmar la voluntad de su coraz\u00f3n y la seriedad de su compromiso. &#8220;Sonr\u00ede con los ojos&#8221;, dec\u00edan los compa\u00f1eros. Era un adolescente admirable, santo, que hoy puede \u2014debe\u2014 ser propuesto como modelo y ejemplo a los j\u00f3venes. Toda la Familia Salesiana de Argentina, reconocida a Dios por el extraordinario don que le ha concedido en Ceferino, tiene la obligaci\u00f3n de sentirse responsable de mantener viva su memoria, y de estar convencida de que puede continuar proponiendo a los j\u00f3venes itinerarios concretos de santidad.<\/p>\n<p>Mientras alabamos y damos gracias al Se\u00f1or por este nuevo peque\u00f1o baldos\u00edn del bello mosaico de la santidad salesiana, renovemos nuestra fe en los j\u00f3venes, en la inculturaci\u00f3n del Evangelio y en el sistema preventivo.<\/p>\n<p>Fuente: www.vatican.va<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ceferino Namuncur\u00e1 (1886-1905) La santidad de Ceferino es expresi\u00f3n y fruto de la espiritualidad juvenil salesiana, una espiritualidad hecha de alegr\u00eda, de amistad con Jes\u00fas [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":9889,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[166],"tags":[],"class_list":["post-9886","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-santoral"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9886","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=9886"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9886\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":9890,"href":"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9886\/revisions\/9890"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/9889"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=9886"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=9886"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=9886"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}