{"id":9654,"date":"2015-08-10T20:15:51","date_gmt":"2015-08-10T23:15:51","guid":{"rendered":"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/?p=9654"},"modified":"2015-08-10T20:15:51","modified_gmt":"2015-08-10T23:15:51","slug":"11-de-agosto-santa-clara-de-asis","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/?p=9654","title":{"rendered":"&#8211; 11 de agosto: Santa Clara de As\u00eds  &#8211;"},"content":{"rendered":"<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-9655 aligncenter\" src=\"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/images-300x164.jpg\" alt=\"images\" width=\"467\" height=\"229\" \/><\/p>\n<p>Naci\u00f3 en As\u00eds, Italia, en 1193. Su conversi\u00f3n hacia la vida de plena santidad se efectu\u00f3 al o\u00edr un serm\u00f3n de San Francisco de As\u00eds. Cuando ella ten\u00eda 18 a\u00f1os San Francisco predic\u00f3 en As\u00eds los sermones de cuaresma y all\u00ed insisti\u00f3 en que para tener plena libertad para seguir a Jesucristo hay que librarse de las riquezas y bienes materiales.<\/p>\n<p>En secreto se fue a buscar al santo para pedirle que la instruyera en el modo de lograr conseguir la perfecci\u00f3n cristiana. El le dijo que hab\u00eda que desprenderse de todo, la anim\u00f3 a dejar la vida de riquezas y comodidades que llevaba y dedicarse a una vida pobre, de oraci\u00f3n y penitencia. San Francisco hizo que Clara se fuera a vivir junto a la Iglesia de San Dami\u00e1n en As\u00eds, en una pobre y humilde casita. Y he aqu\u00ed que su hermana In\u00e9s y su propia madre decidieron irse tambi\u00e9n de monjas con ella. Y muchas muchachas m\u00e1s se dejaron atraer por esa vida de oraci\u00f3n y recogimiento, y as\u00ed pronto el convento estaba lleno de mujeres dedicadas a la santidad.<\/p>\n<p>Francisco nombr\u00f3 a Clara como superiora de la comunidad, y aunque ella toda la vida trat\u00f3 de renunciara al puesto de superiora y dedicarse a ser una sencilla monjita de segundo orden, sin embargo por cuarenta a\u00f1os ser\u00e1 la priora del convento y las monjitas no aceptar\u00e1n a ninguna otra en su reemplazo mientras ella viva, y es que su modo de ejercer la autoridad era muy agradable y lleno de caridad. Serv\u00eda la mesa, lavaba los platos, atend\u00eda a las enfermas, y con todas era como una verdadera mamacita llena de compresi\u00f3n y misericordia.<\/p>\n<p>A los pocos a\u00f1os ya hab\u00eda conventos de Clarisas en Italia, Francia, Alemania y Checoslovaquia. Y estas monjitas hac\u00edan unas penitencias muy especiales, inspiradas en el ejemplo de su santa fundadora que era la primera en dedicarse a la penitencia. No usaban medias, ni calzado, se absten\u00edan perpetuamente de carne, y s\u00f3lo hablaban si las obligaba a ello alguna necesidad grave o la caridad. La fundadora les recomendaba el silencio como remedio para evitar innumerables pecados de lengua y conservarse en uni\u00f3n con Dios, y alejarse de da\u00f1osas distracciones del mundo, pues si no hay silencio, la mundanalidad se introduce inevitablemente en el convento.<\/p>\n<p>Siguiendo las ense\u00f1anzas y ejemplos de su maestro San Francisco, quiso Santa Clara que sus conventos no tuvieran riquezas ni rentas de ninguna clase. Y aunque muchas veces le ofrecieran regalos de bienes para asegurar el futuro de sus religiosas, no los quiso aceptar. Al Sumo Pont\u00edfice que le ofrec\u00eda unas rentas para su convento le escribi\u00f3: &#8220;Santo Padre: le suplico que no me absuelva ni me libre de la obligaci\u00f3n que tengo de ser pobre como lo fue Jesucristo&#8221;. A quienes le dec\u00edan que hab\u00eda que pensar en el futuro, les respond\u00eda con aquellas palabras de Jes\u00fas: &#8220;Mi padre celestial que alimenta a las avecillas del campo, nos sabr\u00e1 alimentar tambi\u00e9n a nosotros&#8221;.<\/p>\n<p>Hoy las religiosas Clarisas son 18,000 en 1,248 conventos en el mundo. 27 a\u00f1os estuvo enferma nuestra santa, pero su enfermedad la soportaba con paciencia heroica. En su lecho bordaba y hac\u00eda costuras, y oraba sin cesar. El Sumo Pont\u00edfice la visit\u00f3 dos veces y exclam\u00f3: &#8220;Ojal\u00e1 yo tuviera tan poquita necesidad de ser perdonado, como la que tiene esta santa monjita&#8221;. Cardenales y obispos iban a visitarla y a pedirle sus consejos.<\/p>\n<p>San Francisco ya hab\u00eda muerto, y tres de los disc\u00edpulos preferidos del santo, Fray Jun\u00edpero, Fray Angel y Fray Le\u00f3n, le leyeron a Clara la Pasi\u00f3n de Jes\u00fas mientras ella agonizaba. La santa repet\u00eda: &#8220;Desde que me dedique a pensar y meditar en la Pasi\u00f3n y Muerte de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo, ya los dolores y sufrimientos no me desaniman sino que me consuelan&#8221;.<\/p>\n<p>El 10 de agosto del a\u00f1o 1253 a los 60 a\u00f1os de edad y 41 a\u00f1os de ser religiosa, se fue al cielo a recibir su premio. Un d\u00eda como hoy fue sepultada. Santa Clara bendita: no dejes nunca de rogar a Dios por nosotros.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\" wp-image-9656 aligncenter\" src=\"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/santaclaracollage-300x215.jpg\" alt=\"santaclaracollage\" width=\"377\" height=\"215\" \/><\/p>\n<p><strong>LA ORACI\u00d3N EN LA VIDA DE CLARA\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Para Santa Clara la oraci\u00f3n era la alegr\u00eda, la vida; la fuente y manantial de todas las gracias, tanto para ella como para el mundo entero. La oraci\u00f3n es el fin en la vida Religiosa y su profesi\u00f3n.<\/p>\n<p>Ella acostumbraba pasar varias horas de la noche en oraci\u00f3n para abrir su coraz\u00f3n al Se\u00f1or y recoger en su silencio las palabras de amor del Se\u00f1or. Muchas veces, en su tiempo de oraci\u00f3n, se le pod\u00eda encontrar cubierta de l\u00e1grimas al sentir el gran gozo de la adoraci\u00f3n y de la presencia del Se\u00f1or en la Eucarist\u00eda, o quiz\u00e1s movida por un gran dolor por los pecados, olvidos y por las ingratitudes propias y de los hombres.<\/p>\n<p>Se postraba rostro en tierra ante el Se\u00f1or y, al meditar la pasi\u00f3n las l\u00e1grimas brotaban de lo mas \u00edntimo de su coraz\u00f3n. Muchas veces el silencio y soledad de su oraci\u00f3n se vieron invadidos de grandes perturbaciones del demonio. Pero sus hermanas dan testimonio de que, cuando Clara sal\u00eda del oratorio, su semblante irradiaba felicidad y sus palabras eran tan ardientes que mov\u00edan y despertaban en ellas ese ardiente celo y encendido amor por el Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Hizo fuertes sacrificios los cuarenta y dos a\u00f1os de su vida consagrada. Cuando le preguntaban si no se exced\u00eda, ella contestaba: Estos excesos son necesarios para la redenci\u00f3n, &#8220;Sin el derramamiento de la Sangre de Jes\u00fas en la Cruz no habr\u00eda Salvaci\u00f3n&#8221;. Ella a\u00f1ad\u00eda: &#8220;Hay unos que no rezan ni se sacrifican; hay muchos que s\u00f3lo viven para la idolatr\u00eda de los sentidos. Ha de haber compensaci\u00f3n. Alguien debe rezar y sacrificarse por los que no lo hacen. Si no se estableciera ese equilibrio espiritual la tierra ser\u00eda destrozada por el maligno&#8221;. Santa Clara aport\u00f3 de una manera generosa a este equilibrio.<\/p>\n<p><strong>MILAGROS DE SANTA CLARA\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>La Eucarist\u00eda ante los sarracenos<\/strong><\/p>\n<p>En 1241 los sarracenos atacaron la ciudad de As\u00eds. Cuando se acercaban a atacar el convento que est\u00e1 en la falda de la loma, en el exterior de las murallas de As\u00eds, las monjas se fueron a rezar muy asustadas y Santa Clara que era extraordinariamente devota al Sant\u00edsimo Sacramento, tom\u00f3 en sus manos la custodia con la hostia consagrada y se les enfrent\u00f3 a los atacantes. Ellos experimentaron en ese momento tan terrible oleada de terror que huyeron despavoridos.<\/p>\n<p>En otra ocasi\u00f3n los enemigos atacaban a la ciudad de As\u00eds y quer\u00edan destruirla. Santa Clara y sus monjas oraron con fe ante el Sant\u00edsimo Sacramento y los atacantes se retiraron sin saber por qu\u00e9.<\/p>\n<p><strong>El milagro de la multiplicaci\u00f3n de los panes<\/strong><\/p>\n<p>Cuando solo ten\u00edan un pan para que comieran cincuenta hermanas, Santa Clara lo bendijo y, rezando todas un Padre Nuestro, parti\u00f3 el pan y envi\u00f3 la mitad a los hermanos menores y la otra mitad se la reparti\u00f3 a las hermanas. Aquel pan se multiplic\u00f3, dando a basto para que todas comieran. Santa Clara dijo: &#8220;Aquel que multiplica el pan en la Eucarist\u00eda, el gran misterio de fe, \u00bfacaso le faltar\u00e1 poder para abastecer de pan a sus esposas pobres?&#8221;<\/p>\n<p>En una de las visitas del Papa al Convento, d\u00e1ndose las doce del d\u00eda, Santa Clara invita a comer al Santo Padre pero el Papa no accedi\u00f3. Entonces ella le pide que por favor bendiga los panes para que queden de recuerdo, pero el Papa respondi\u00f3: &#8220;quiero que seas tu la que bendigas estos panes&#8221;. Santa Clara le dice que ser\u00eda como un irespeto muy grande de su parte hacer eso delante del Vicario de Cristo. El Papa, entonces, le ordena bajo el voto de obediencia que haga la se\u00f1al de la Cruz. Ella bendijo los panes haci\u00e9ndole la se\u00f1al de la Cruz y al instante qued\u00f3 la Cruz impresa sobre todos los panes.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Naci\u00f3 en As\u00eds, Italia, en 1193. Su conversi\u00f3n hacia la vida de plena santidad se efectu\u00f3 al o\u00edr un serm\u00f3n de San Francisco de As\u00eds. 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