{"id":9549,"date":"2015-07-27T13:47:12","date_gmt":"2015-07-27T16:47:12","guid":{"rendered":"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/?p=9549"},"modified":"2015-07-27T15:44:27","modified_gmt":"2015-07-27T18:44:27","slug":"27-de-julio-san-pedro-poveda-castroverde-martir","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/?p=9549","title":{"rendered":"28 de julio: San Pedro Poveda Castroverde &#8211; M\u00e1rtir"},"content":{"rendered":"<p>San Pedro Poveda fue un hombre sencillo, humilde, dialogante y audaz, con una marcada coherencia entre su sentir, su pensar y su hacer, mantenida con serena fortaleza entre la pluralidad y la contradicci\u00f3n.\u00a0No se parec\u00eda a los que destacaron por su protagonismo en una \u00e9poca en que todos deseaban tener un papel muy importante en el complejo escenario de la vida nacional. Era de los que discretamente se tomaban en serio lo que hab\u00eda que hacer, cediendo los honores, los primeros puestos y las alabanzas a los dem\u00e1s. Pero todos le conoc\u00edan. Sab\u00edan d\u00f3nde estaba el Padre Poveda dispuesto siempre a escuchar y a animar.<\/p>\n<p>Cada \u00e9poca hist\u00f3rica tiene sus posibilidades y sus retos, y tambi\u00e9n la suya, que fue el momento en que Europa se abr\u00eda a la \u201cmodernidad\u201d. Ten\u00eda 26 a\u00f1os cuando comenz\u00f3 un siglo nuevo, el XX, nacido con el ansia de renovaci\u00f3n que suele acompa\u00f1ar a esta circunstancia. Joven, animoso, decidido, a Poveda le parec\u00eda entonces que todo se pod\u00eda conseguir y, entusiasmado a fondo con el propio ideal, m\u00e1s que lamentar lo mucho que estaba por hacer, prefiri\u00f3 comprometerse con lo que ten\u00eda a su alcance.\u00a0As\u00ed lo hizo siempre. Y triunf\u00f3 del todo, pero con un triunfo muy particular: llegar a ser un gran santo. Un santo de los que ense\u00f1an c\u00f3mo se vive, y c\u00f3mo se muere, por amor a Jesucristo.<\/p>\n<p>Cuando el Papa le proclam\u00f3 Santo en la Plaza de Col\u00f3n de Madrid el d\u00eda 4 de mayo de 2003, dej\u00f3 constancia de este acto, como en todo caso semejante, en un documento muy solemne: una Bula pontificia. Esta Bula, que est\u00e1 escrita a mano en pergamino y firmada de pu\u00f1o y letra por Juan Pablo II, despu\u00e9s de la solemne f\u00f3rmula de canonizaci\u00f3n y antes de los p\u00e1rrafos finales dice as\u00ed:\u00a0\u201cConcluida la oraci\u00f3n acostumbrada, hemos venerado a este var\u00f3n excepcional y admirando su heroica laboriosidad y sus maravillosos ejemplos de fe, hemos invocado su patrocinio en ayuda de toda la Iglesia\u201d. Es muy importante este\u00a0p\u00e1rrafo: el Papa solicita a favor de la Iglesia la intercesi\u00f3n de este gran santo, que vivi\u00f3 y muri\u00f3 por y para la Iglesia de Jesucristo.<\/p>\n<p><strong>Llamado a ser sacerdote<\/strong><\/p>\n<p>Pedro Poveda Castroverde naci\u00f3 Linares (Ja\u00e9n) el 3 diciembre del 1874 y fue bautizado en la Parroquia de Santa Mar\u00eda\u00a0\u00a0una semana despu\u00e9s. Era el hijo mayor de don Jos\u00e9 Poveda Montes y de do\u00f1a Mar\u00eda Linarejos Castroverde, un matrimonio profundamente cristiano y que participaba mucho en el complejo ambiente local.<\/p>\n<p>Linares era un n\u00facleo urbano importante, porque estaban en plena explotaci\u00f3n sus minas de plomo que incluso atra\u00edan a emigrantes para trabajar en ellas, aunque tuvieran que vivir en condiciones muy duras, como por desgracia entonces suced\u00eda en muchos lugares. Tambi\u00e9n hubo quien acumul\u00f3 grandes fortunas. Llena de contrastes, esta ciudad era un muestrario de todas las clases sociales, de los distintos partidos pol\u00edticos del momento y de las tendencias culturales que se estaban dibujando o debatiendo en Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>La familia Poveda pertenec\u00eda a una clase media culta, sensible a los problemas sociales, y con amigos entre los pobres y entre los ricos. Don Jos\u00e9, el padre, era qu\u00edmico de una importante Sociedad minera y la madre se ocupaba de la numerosa familia, con cinco hijos varones.<\/p>\n<p>Pedro, que vivi\u00f3 su infancia en el amplio ambiente familiar, donde se integraban bien los abuelos, los t\u00edos, los primos y dem\u00e1s parientes, manifest\u00f3 pronto gran atracci\u00f3n por el sacerdocio. \u00c9l mismo cuenta su afici\u00f3n a las \u201cmisas\u201d de ni\u00f1o, y nosotros podemos ver hoy los vestidos y ornamentos que cari\u00f1osamente le hac\u00edan las t\u00edas para celebrarlas<em>.\u00a0<\/em>Sin embargo, aunque era muy buen cristiano, el padre no accedi\u00f3 inmediatamente a que cumpliera su deseo, porque prefer\u00eda que consolidara bien esta vocaci\u00f3n. Al fin, tras prolongada insistencia, le autoriz\u00f3 a que ingresara en el Seminario de Ja\u00e9n cuando contaba quince a\u00f1os de edad, pero con la condici\u00f3n de que continuara a la vez los estudios de Bachillerato como, en efecto, ocurri\u00f3. Realiz\u00f3 este examen el 20 y 30 de septiembre de 1893. Pedro lo narraba despu\u00e9s de este modo:<\/p>\n<p>\u201cTuve que librar una batalla para que me dejaran ir al Seminario; mi padre se opon\u00eda porque ten\u00eda pensado que hiciera el grado de bachiller y cre\u00eda que al ingresar en el Seminario dejar\u00eda el grado. No fue as\u00ed, y el a\u00f1o que curs\u00e9 en el Seminario el 6\u00ba, o sea, el 3\u00ba de Filosof\u00eda, termin\u00e9 mi Bachillerato en el Instituto de Baeza con nota de sobresaliente en los dos ejercicios\u201d.<\/p>\n<p>Prepararse para ser sacerdote,\u00a0\u201cfue la mayor alegr\u00eda que pudieron darme. Yo so\u00f1aba con el Seminario y me pasaba la vida haciendo planes\u201d, escribi\u00f3 tambi\u00e9n. En estos a\u00f1os de seminarista, que \u00e9l record\u00f3 siempre con mucho cari\u00f1o y gratitud, se esmer\u00f3 en cumplir con sus obligaciones de estudiante y\u00a0\u00a0en la caridad con los pobres. Fue elegido para comisiones y servicios, por considerarlo responsable y de gran confianza.<\/p>\n<p>Las dificultades econ\u00f3micas en que se vio la familia por la prolongada enfermedad reum\u00e1tica del padre, le obligaron a solicitar una beca, que le fue concedida en el Seminario de Guadix (Granada) por el nuevo Obispo de la di\u00f3cesis, don Maximiliano Fern\u00e1ndez del Rinc\u00f3n. Se traslad\u00f3 all\u00ed en 1894. \u201cFui a Guadix con un entusiasmo loco \u2500dec\u00eda despu\u00e9s\u2500 y con unos deseos de ser santo y de copiar de aquel var\u00f3n insigne que mejores no pod\u00edan ser\u201d.<\/p>\n<p>En Guadix termin\u00f3 sus estudios a la vez que cumpl\u00eda algunos servicios en la di\u00f3cesis y el 17 de abril de 1897, S\u00e1bado Santo, fue ordenado sacerdote en la capilla del Obispado, donde tambi\u00e9n celebr\u00f3 su primera Misa solemne el d\u00eda 21, Mi\u00e9rcoles de Pascua.\u00a0En adelante fueron estas las fechas personales que m\u00e1s record\u00f3 y celebr\u00f3.\u00a0En su agenda, al llegar estos d\u00edas, aparecen expresiones como estas: \u201cAniversario\u201d, \u201cBendito d\u00eda\u201d. Y sol\u00eda repetir: \u201c\u00a1Se\u00f1or! Que yo sea sacerdote siempre: en pensamientos, palabras y obras\u201d.<\/p>\n<p>Permaneci\u00f3 en la di\u00f3cesis de Guadix ejerciendo su ministerio de presb\u00edtero como Vicesecretario del Obispo y Secretario del Gobierno Eclesi\u00e1stico, Profesor y Director espiritual del Seminario, Presidente de las Conferencias de San Vicente de Pa\u00fal y de la Obra de la Propagaci\u00f3n de la Fe y, sobre todo, como persona de confianza del Obispo, que le encomendaba diversas misiones.\u00a0Tambi\u00e9n dedic\u00f3 tiempo al estudio y en 1900 obtuvo en Sevilla el t\u00edtulo de Licenciado en Teolog\u00eda.<\/p>\n<p><strong>En la ciudad y en las cuevas:\u00a0<\/strong><strong>la formaci\u00f3n de las personas<\/strong><\/p>\n<p>Durante estos intensos a\u00f1os en cuanto a su formaci\u00f3n y experiencia sacerdotal, interesado por grandes y peque\u00f1os, fue tomando conciencia no s\u00f3lo de la necesidad de evangelizaci\u00f3n, sino de los problemas sociales del contexto en que viv\u00eda.<\/p>\n<p>Con motivo de la misi\u00f3n predicada por \u00e9l en la cuaresma de 1902 en el barrio de las cuevas que rodean la ciudad de Guadix, desde esta fecha incorpor\u00f3 a sus actividades habituales en el Obispado y en Seminario, la de promover humana e cristianamente a los habitantes de esta zona marginada que padec\u00edan paro, hambre, analfabetismo y pobreza, y comenz\u00f3 a establecer relaciones entre la ciudad y la periferia, que rec\u00edprocamente tend\u00edan a ignorarse.<\/p>\n<p>Impresionado por el abandono en que viv\u00edan los numeros\u00edsimos habitantes de las cuevas, pens\u00f3 que lo mejor pod\u00eda hacer en favor de los grandes y los peque\u00f1os era facilitarles medios para su educaci\u00f3n personal y profesional, de modo que pudieran llegar a ser personas preparadas y, por lo tanto, capaces de desempe\u00f1ar un trabajo que les permitiera una vida digna. Por eso, seg\u00fan escrib\u00eda entonces, \u201cComo el fundamento de la educaci\u00f3n y la base de todo progreso moral y material es Jesucristo, lo primero que hicimos fue instalar el Sant\u00edsimo Sacramento en nuestra Ermita. Pero \u00bfd\u00f3nde dir\u00e9is que hemos tenido que colocar al Rey de cielos y tierra?, pues en una cueva, parecida a las antiguas catacumbas\u201d. Y es que, desde hac\u00eda siglos, una de las cuevas, situada en un lugar c\u00e9ntrico del barrio, hab\u00eda sido convertida en ermita. La presid\u00eda un hermoso cuadro de la Virgen de Gracia, al que ten\u00edan gran devoci\u00f3n en la zona, pero aunque esa preciosa cueva era parroquia, no sol\u00eda tener culto. Por eso\u00a0<em>lo primero<\/em>\u00a0que procur\u00f3 el joven Padre Poveda es que estuviera all\u00ed el Se\u00f1or, presente en el sagrario. Para \u00e9l, Jesucristo siempre fue el centro de su persona y de toda su actividad y lo demostr\u00f3 desde el principio, en las cuevas de Guadix.<\/p>\n<p>Con ayudas de entidades p\u00fablicas y de personas particulares, en pocos meses pudo construir las\u00a0\u201cEscuelas del Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas\u201d, contratar y pagar a los maestro, dar de comer a algunos ni\u00f1os y ni\u00f1as y crear clases nocturnas y talleres para adultos, realizando as\u00ed una importante tarea de ayuda humanitaria, educativa y de formaci\u00f3n cristiana y profesional en este amplio sector de la poblaci\u00f3n, olvidado de todos y carente de recursos.\u00a0Adem\u00e1s, interes\u00f3 en esta tarea a las autoridades locales y a los centros de cultura de Guadix, acercando a los habitantes de la ciudad y de las cuevas, secularmente distanciados entre s\u00ed.\u00a0Las autoridades locales supieron reconocerle esta importante tarea humanitaria nombr\u00e1ndole en 1904\u00a0\u201cHijo adoptivo predilecto\u201d y dedic\u00e1ndole una calle y un bonito \u00e1lbum con m\u00e1s de 700 firmas, \u201ccosteado por el elemento joven de la localidad\u201d, seg\u00fan est\u00e1 escrito en la portada.<\/p>\n<p>Para entonces ya se hab\u00edan trasladado a vivir con don Pedro sus padres y Carlos, el hermano menor. Decididos a permanecer en Guadix, hab\u00edan llevado con ellos incluso un gran cuadro de la Inmaculada que ten\u00eda desde antiguo la familia, ante el cual seg\u00fan \u00e9l mismo explicaba despu\u00e9s, una t\u00eda abuela lo hab\u00eda ofrecido a la Virgen al nacer\u00a0\u201cpara que me bendijera y para pedirle que si no hab\u00eda de ser buen cristiano me quitara la vida antes de ver la luz\u201d. Siempre le tuvo un cari\u00f1o especial.<\/p>\n<p>El Padre Poveda siempre fue muy devoto de la Virgen y tambi\u00e9n se grab\u00f3 en \u00e9l de modo muy singular el aludido cuadro de Nuestra Se\u00f1ora de Gracia, que presid\u00eda la \u201cErmita Nueva\u201d de las cuevas. En 1934, dos a\u00f1os antes de su muerte, lo recordaba de esta manera:<\/p>\n<p>\u201cConfieso ingenuamente que al subir yo a las cuevas de Guadix con un grupo de mis seminaristas, no pens\u00e9 en otra cosa sino en una catequesis; que de nuestras visitas a la ermita de la Virgen de Gracia, titular de aquel sagrado recinto, medio cueva, medio capilla, surgi\u00f3 el plan de las escuelas y que la vocaci\u00f3n a este g\u00e9nero de apostolado tuvo su origen all\u00ed y las cambiantes posteriores, hasta llegar a la realizaci\u00f3n de su \u00faltima etapa, la Instituci\u00f3n Teresiana, ante otra imagen de nuestra Se\u00f1ora, en la santa cueva de Covadonga\u201d.<\/p>\n<p><strong>Reflexi\u00f3n y oraci\u00f3n: fundador de la Instituci\u00f3n Teresiana<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de tres a\u00f1os de intens\u00edsimo trabajo, ante las inevitables dificultades que tambi\u00e9n encontr\u00f3, en 1905 se traslad\u00f3 a Madrid con el prop\u00f3sito de fundar un asilo para ni\u00f1os de la calle, que no pudo realizar. Estuvo en Linares y en Baeza, ayudando a un hermano suyo en los estudios, hasta que en 1906 fue nombrado can\u00f3nigo de la Bas\u00edlica de Nuestra Se\u00f1ora de Covadonga (Asturias), en la zona monta\u00f1osa del norte de Espa\u00f1a. All\u00ed permaneci\u00f3 hasta 1913.<\/p>\n<p>El cambio de circunstancia y de ambiente respecto a su Andaluc\u00eda natal, no modific\u00f3 su actitud. Atento al nuevo entorno en que viv\u00eda por exigencia de su fe, se preocup\u00f3 en primer lugar de los numerosos visitantes que acud\u00edan al Santuario. Para que su experiencia religiosa se prolongara algo m\u00e1s que las pocas horas de su estancia all\u00ed, edit\u00f3 libros y op\u00fasculos, con los que tambi\u00e9n pretend\u00eda colaborar a su formaci\u00f3n cristiana, como\u00a0En provecho del alma\u00a0(Linares, 1909), Para los ni\u00f1os\u00a0(Barcelona, 1910) y\u00a0Plan de vida\u00a0(Linares, 1911). En otro librito,\u00a0Visita a la Santina\u00a0(Oviedo, 1909),\u00a0ofrec\u00eda a los peregrinos sugerencias para el tiempo que permanecieran en el Santuario y, con los cinco folletos titulados\u00a0La Voz del Amado\u00a0(Vergara, 1908), pretend\u00eda facilitarles la pr\u00e1ctica de la oraci\u00f3n con base en textos de la Sagrada Escritura, lo cual entonces era una gran novedad. Tambi\u00e9n les exhortaba a la conversi\u00f3n continua, al buen uso del tiempo y a la comuni\u00f3n frecuente, bien preparada y agradecida, seg\u00fan las orientaciones pastorales que se estaban dando en ese momento en la Iglesia.<\/p>\n<p>Durante estos siete intensos a\u00f1os de Covadonga, fue profundizando en la comprensi\u00f3n de lo que ya hab\u00eda comenzado a percibir en Guadix: la importancia de atender a la educaci\u00f3n de los ni\u00f1os y j\u00f3venes para que llegaran a ser personas libres y responsables en la sociedad y, por tanto, la necesidad de que los maestros estuvieran bien preparados profesionalmente, vivieran su fe de modo coherente y responsable, fueran solidarios y supieran cooperar.<\/p>\n<p>Sus frecuentes estancias en Madrid, paso obligado en sus viajes desde Covadonga a Linares; la proximidad de Oviedo, con una prestigiosa Universidad, y la cercana ciudad de Gij\u00f3n, con un importante puerto abierto a Europa y Am\u00e9rica, le fueron ampliando horizontes y conocimientos, de modo que lleg\u00f3 a captar con gran clarividencia y profundidad los problemas que, fundamentalmente sobre educaci\u00f3n y ense\u00f1anza, se debat\u00edan en el momento.<\/p>\n<p>Gran parte de las cuestiones entonces planteadas ten\u00edan como base la relaci\u00f3n entre la fe y la ciencia, conflictiva para quienes se consideraban m\u00e1s renovadores, y esto incid\u00eda de modo decisivo en el campo de la escuela. Es lo que analiz\u00f3 en algunos art\u00edculos que dio a conocer a trav\u00e9s de la prensa, recogidos poco despu\u00e9s en el folleto\u00a0Alrededor de un proyecto\u00a0(Linares, 1913). Adem\u00e1s, era el momento en que, a partir de distintas experiencias aisladas, se esta\u00f1a sistematizando la pedagog\u00eda cient\u00edfica, y cuando el Estado intentaba adue\u00f1arse de la escuela, antes principalmente en manos de la Iglesia.<\/p>\n<p>La etapa de Covadonga fue decisiva en su biograf\u00eda. Intensa en reflexi\u00f3n y proyectos, en ella madur\u00f3 su ideal apost\u00f3lico y educativo, orientado ya de por vida hacia la formaci\u00f3n y coordinaci\u00f3n de los educadores.<\/p>\n<p>En los amplios tiempos dedicados a la oraci\u00f3n\u00a0\u201cmirando a la Santina\u201d, profundiz\u00f3 en el misterio de la Encarnaci\u00f3n del Verbo y, por tanto, en la implicaci\u00f3n de los creyentes en la obra de la Redenci\u00f3n. Y de su propia identificaci\u00f3n con Jesucristo Crucificado y de la reflexi\u00f3n, desde la fe, sobre la realidad que progresivamente iba descubriendo, le fueron surgiendo nuevos proyectos de acci\u00f3n. Para llevarlos a la pr\u00e1ctica escribi\u00f3 y public\u00f3 art\u00edculos y op\u00fasculos program\u00e1ticos, como el conocido\u00a0Ensayo de Proyectos Pedag\u00f3gicos\u00a0(Gij\u00f3n, 1911 y Sevilla, 1912),\u00a0Simulacro pedag\u00f3gico\u00a0(Sevilla 1912)\u00a0y\u00a0Diario de una Fundaci\u00f3n\u00a0(Sevilla, 1912).\u00a0En estos folletos tuvo la clarividencia y la audacia de proponer un amplio plan de formaci\u00f3n y coordinaci\u00f3n del profesorado, que poco despu\u00e9s dio lugar a la \u201cFederaci\u00f3n Nacional de Maestros Cat\u00f3licos\u201d. Y, dispuesto siempre a \u201ccomenzar haciendo\u201d, a partir de 1911 fund\u00f3 Academias para estudiantes de Magisterio, Centros Pedag\u00f3gicos y Revistas, germen de su principal obra, la Instituci\u00f3n Teresiana. Para las Academias escribi\u00f3 los\u00a0Avisos Espirituales de Santa Teresa de Jes\u00fas,\u00a0veinte breves cap\u00edtulos con textos escogidos de las obras de la Santa, y unos originales\u00a0Consejos\u00a0(Covadonga, 1911) dirigidos a las Profesoras y Alumnas, futuras maestras, en los que dej\u00f3 claramente esbozadas las l\u00edneas pedag\u00f3gicas que hab\u00eda de desarrollar despu\u00e9s.<\/p>\n<p>En la I Asamblea General de la Instituci\u00f3n Teresiana, celebrada en 1928, el fundador plante\u00f3 la pregunta: \u00bfpodr\u00eda desidentificarse la Obra? Y volviendo los ojos al origen, clave siempre de renovada identidad, escribi\u00f3 estas y otras consideraciones al respecto:<\/p>\n<p>\u201cCovadonga es para la Instituci\u00f3n algo singular, \u00fanico, y para m\u00ed algo m\u00e1s singular y m\u00e1s \u00fanico.<\/p>\n<p>La santa Cueva ser\u00e1 siempre la cuna de nuestra amad\u00edsima Obra.<\/p>\n<p>Ante la imagen de la Santina se or\u00f3, se proyecto, se vio, por decirlo as\u00ed, el desarrollo de la Obra.<\/p>\n<p>En fin, siete a\u00f1os de vida intensa en aquel bendito recinto dan mucho de s\u00ed, y todo lo que dieron fue en torno del ideal de mi vida, que surgi\u00f3 y cristaliz\u00f3 mirando a la Santina\u201d.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo pudo afirmar San Pedro Poveda que la Instituci\u00f3n Teresiana hab\u00eda nacido en Covadonga y no en Gij\u00f3n, donde en agosto de 1911 fund\u00f3 la primera Academia para maestros, o en Oviedo, donde en diciembre del mismo a\u00f1o dio vida a la primera Academia femenina para estudiantes de Magisterio? Resulta evidente que, en coherencia con su pensar y su sentir, el fundador no relacionaba el origen de su Obra con las actividades concretas a que inicialmente dio lugar el nuevo carisma, sino con su momento fontal, genuino, germinal; con la inspiraci\u00f3n nacida de la oraci\u00f3n y el estudio que alent\u00f3 aqu\u00e9llas y todas las actividades que vendr\u00edan despu\u00e9s. Porque la Instituci\u00f3n Teresiana, en su peculiar identidad, no hace referencia a una actividad concreta, sino a un proyecto de formaci\u00f3n y coordinaci\u00f3n de educadores, animado por el Esp\u00edritu, que\u00a0surgi\u00f3\u00a0y\u00a0cristaliz\u00f3 mirando a la Santina.<\/p>\n<p>De aqu\u00ed tambi\u00e9n que, para el fundador, la devoci\u00f3n a Nuestra Se\u00f1ora fuera algo sustancial, irrenunciable, por constituir un elemento de su identidad. Hab\u00eda escrito en 1927 refiri\u00e9ndose al evidente marianismo que caracterizaba a la Instituci\u00f3n: \u201cTan de Dios me parece esta se\u00f1al que, os lo confieso sinceramente, preferir\u00eda ver desaparecer la Obra a ver disminuir en ella la devoci\u00f3n mariana\u201d. Porque, en ese caso, se estar\u00eda debilitando su identidad. E insist\u00eda: la Instituci\u00f3n Teresiana \u201ces una asociaci\u00f3n eminentemente mariana por su origen, por su historia y por su propia elecci\u00f3n. Naci\u00f3 en la cueva de Covadonga\u201d.<\/p>\n<p><strong>Impulso a la Instituci\u00f3n Teresiana y compromiso con su ambiente<\/strong><\/p>\n<p>\u201cSent\u00ed much\u00edsimo salir de Covadonga, pero fue mayor la alegr\u00eda que me produjo la esperanza de ver progresar mi Obra en muchas partes. Desde Ja\u00e9n pod\u00eda servir mejor a la Obra\u201d. As\u00ed explicaba don Pedro su traslado a Ja\u00e9n en 1913.<\/p>\n<p>El Obispo de esta di\u00f3cesis lo recibi\u00f3 complacido, tal como expresaba unos a\u00f1os despu\u00e9s, en enero de 1917, en una carta dirigida a Poveda:<\/p>\n<p>\u201cCuando usted fue nombrado can\u00f3nigo de la Catedral de Ja\u00e9n, recib\u00ed una carta del se\u00f1or Abad de la Colegiata de Covadonga, en donde usted era prebendado, d\u00e1ndome la enhora\u00adbuena por su traslado a Ja\u00e9n y haci\u00e9ndome el elogio de su Obra, de su esp\u00edritu de propaganda cat\u00f3lica y de sus aptitu\u00addes pedag\u00f3gicas para tan importante objeto [&#8230;].<\/p>\n<p>En suma: mi juicio sobre la Obra de usted es, que la considero como bajada del Cielo, de oportunidad extraordinaria para atender a las necesidades que exigen los tiempos presentes [&#8230;] y, por consiguiente, Obra de grande y dilatada trascendencia. Concluyo alent\u00e1ndolo a seguir adelante\u201d.<\/p>\n<p>Para mejor impulsar, pues, esta Obra que agrupaba a personas dedicadas a evangelizar en el mundo de la educaci\u00f3n y la cultura, principalmente en el campo de del magisterio, decidi\u00f3 regresar a su di\u00f3cesis de origen, teniendo en cuenta, adem\u00e1s, que, en cumplimiento de un reciente decreto, en el curso 1913-1914 estaba previsto crear Escuelas Normales de Maestras en las capitales de provincia que no la tuvieran, como era el caso de Ja\u00e9n, donde s\u00f3lo hab\u00eda Normal para Maestros.<\/p>\n<p>All\u00ed fue can\u00f3nigo de la Catedral, obtuvo el t\u00edtulo de Maestro, trabaj\u00f3 como profesor del Seminario y de ambas Escuelas Normales y particip\u00f3 activamente en la vida de la ciudad, prestando siempre notable atenci\u00f3n a los sectores m\u00e1s necesitados y a las nuevas corrientes educativas y culturales del ambiente local. Muy pronto fue reclamada su presencia en diversas iniciativas ciudadanas, como la Asociaci\u00f3n de la Prensa, la Academia de Estudios Superiores y la Real Sociedad Econ\u00f3mica de Amigos del Pa\u00eds. Fue tambi\u00e9n director espiritual del Centro Catequ\u00edstico de Obreros, miembro de la Junta de Reclusos y Libertos y Vocal de la Junta Provincial de Beneficencia. Y desde 1912 pertenec\u00eda a la Uni\u00f3n Apost\u00f3lica de Sacerdotes Seculares, de car\u00e1cter internacional.<\/p>\n<p>En Ja\u00e9n public\u00f3 el folleto\u00a0El estudio de la Pedagog\u00eda en los Seminarios\u00a0(1917), que recoge la lecci\u00f3n inaugural del curso 1914-1915, que le correspondi\u00f3 dictar como \u00faltimo profesor llegado al Centro. Manifest\u00f3 de modo muy documentado su convencimiento\u00a0\u00a0convencido de que, quienes ten\u00edan por misi\u00f3n educar en la fe, deber\u00edan gozar de la preparaci\u00f3n pedag\u00f3gica adecuada, haciendo propuestas concretas.<\/p>\n<p>Apenas llegado a Ja\u00e9n, conoci\u00f3 a Mar\u00eda Josefa Segovia, entonces de 22 a\u00f1os de edad, que estaba concluyendo sus estudios en la Escuela Superior del Magisterio de Madrid y lleg\u00f3 a ser su principal colaboradora en la Instituci\u00f3n Teresiana. A ella le confi\u00f3 iniciar una Academia-Internado en dicha ciudad para las alumnas de la nueva Escuela Normal femenina, mientras hac\u00eda sus Pr\u00e1cticas y Memoria de la Escuela Superior, tarea que realiz\u00f3 con notable competencia y entusiasmo. Y desde all\u00ed continu\u00f3 don Pedro animando la creaci\u00f3n de otras Academias y Centros de formaci\u00f3n pedag\u00f3gica en distintas capitales de provincia, que eran al mismo tiempo hogares de profunda vida cristiana y presentaban una fisonom\u00eda cada vez m\u00e1s propia y definida.<\/p>\n<p>Esta Obra se extendi\u00f3 con mucha rapidez y vio crecer notablemente sus actividades y sus colaboradores, contribuyendo de modo decisivo a la promoci\u00f3n y formaci\u00f3n de la mujer. Las Academias de Santa Teresa de Jes\u00fas, la mayor\u00eda de ellas con internado para las estudiantes de las Escuelas Normales, facilitaron el acceso a los estudios de Magisterio a muchas j\u00f3venes de las ciudades y de los pueblos y su posterior ejercicio profesional.\u00a0Adem\u00e1s, en 1914 don Pedro Poveda abri\u00f3 en Madrid la primera residencia universitaria femenina de Espa\u00f1a y aglutin\u00f3 a buena parte del profesorado femenino, en particular de Escuelas Normales. La Obra Teresiana, al comienzo de los a\u00f1os veinte del siglo pasado, lleg\u00f3 a ser tal vez el grupo m\u00e1s cualificado y comprometido en la formaci\u00f3n humana y cristiana de la mujer estudiosa.<\/p>\n<p>La Instituci\u00f3n Teresiana, articulada en diversos grupos y con presencia muy activa en los diversos sectores de la cultura y de la sociedad, en 1917 fue reconocida civilmente en Ja\u00e9n seg\u00fan de la vigente Ley de Asociaciones y obtuvo aprobaci\u00f3n eclesi\u00e1stica diocesana como Asociaci\u00f3n de Fieles, una \u201cP\u00eda Uni\u00f3n\u201d seg\u00fan el reci\u00e9n promulgado C\u00f3digo de Derecho Can\u00f3nico.\u00a0Qued\u00f3 constituida desde el principio como una Instituci\u00f3n de fieles laicos compleja, con un \u00fanico esp\u00edritu y misi\u00f3n y diversos modos de ser miembro de ella.\u00a0Se acog\u00eda a la titularidad de Santa Teresa de Jes\u00fas, mujer de amplia cultura y de s\u00f3lida vida de oraci\u00f3n, adoptaba como estilo de vida el de los primeros cristianos, e identificaba la educaci\u00f3n y la cultura como el \u00e1mbito espec\u00edfico de su misi\u00f3n.<\/p>\n<p>En los \u00faltimos a\u00f1os de su estancia en Ja\u00e9n, el Padre Poveda \u2015como todos le llamaban\u2015 escribi\u00f3 y dio a la imprenta\u00a0Consideraciones\u00a0(1920) y, principalmente, el folleto y el libro titulados\u00a0Jes\u00fas, Maestro de oraci\u00f3n\u00a0(C\u00f3rdoba, 1922), hoy publicado en edici\u00f3n cr\u00edtica en la Biblioteca de Autores Cristianos (Madrid, 1997 y 2000). Tambi\u00e9n vieron nuevas ediciones sus escritos de la etapa de Covadonga y a\u00f1adi\u00f3 una nueva e importante serie a sus\u00a0Consejos.<\/p>\n<p>Desde que viera la luz el primer n\u00famero de la \u201cPrimera \u00c9poca\u201d en octubre de 1913, don Pedro Poveda anim\u00f3 siempre el\u00a0Bolet\u00edn de las Academias Teresianas,\u00a0revista pionera en su g\u00e9nero en cuanto a la formaci\u00f3n pedag\u00f3gica de los educadores, formaci\u00f3n en consonancia con la tambi\u00e9n deseada profundizaci\u00f3n en su fe. \u00c9l escribi\u00f3 con frecuencia en las p\u00e1ginas del\u00a0Bolet\u00edn\u00a0y anim\u00f3 a las profesoras de las Academias a que lo hicieran, logrando mantener viva, y cada vez m\u00e1s lograda, la presencia de esta publicaci\u00f3n en los ambientes educativos.<\/p>\n<p><strong>Una Obra de Iglesia abierta al futuro. Intensa actividad apost\u00f3lica<\/strong><\/p>\n<p>En 1921 don Pedro Poveda fij\u00f3 su residencia en Madrid, por haber sido nombrado uno de los seis capellanes de la real capilla. En esta ciudad desempe\u00f1\u00f3 diversos encargos, entre ellos el de formar parte, en 1922, de la reci\u00e9n creada Comisi\u00f3n Central contra el Analfabetismo. En este mismo a\u00f1o fue nombrado Arcipreste de Vic (Barcelona), y enseguida de El Burgo de Osma (Soria), por permuta de su cargo en la catedral de Ja\u00e9n, con dispensa de residencia para poder atender a los servicios que le hab\u00edan sido solicitados en Madrid.<\/p>\n<p>Buena parte de su actividad en la Capital consisti\u00f3 en consolidar la Obra Teresiana, que continuaba extendi\u00e9ndose. En 1919 Mar\u00eda Josefa Segovia hab\u00eda sido nombrada por \u00e9l primera directora general y, en esos a\u00f1os, qued\u00f3 definitivamente configurada en sus fines y en su compleja organizaci\u00f3n, que articula, en una sola Instituci\u00f3n,\u00a0un n\u00facleo de mujeres plenamente comprometidas con la Obra y su misi\u00f3n en entrega total a Jesucristo, y diversas asociaciones cooperadoras.\u00a0La finalidad educativa y cultural tiene como base la especial atenci\u00f3n a la formaci\u00f3n cristiana, humana y profesional de todos los miembros y, como caracter\u00edstica principal, la presencia en puestos que permiten la relaci\u00f3n de y con todos los grupos sociales, como son los de car\u00e1cter p\u00fablico.<\/p>\n<p>Alcanzado un considerable desarrollo geogr\u00e1fico y organizativo, bien precisado el esp\u00edritu que hab\u00eda de animarla y los modos y formas de realizar la misi\u00f3n, a instancias del Nuncio de Su Santidad en Espa\u00f1a, la Asociaci\u00f3n de Fieles \u201cInstituci\u00f3n Teresiana\u201d, fue presentada a Roma por algunos de sus miembros en solicitud de aprobaci\u00f3n pontificia. La obtuvo a perpetuidad mediante el Breve\u00a0Inter frugiferas,\u00a0del Papa P\u00edo XI,\u00a0\u00a0el 11 de enero de 1924. Se daba as\u00ed estabilidad a un nuevo carisma en la Iglesia y en mundo, que requer\u00eda a los fieles laicos un exigente compromiso de vida evang\u00e9lica y una peculiar responsabilidad en algunos aspectos concretos de la misi\u00f3n eclesial, carisma iniciador de un camino que luego se ha hecho m\u00e1s amplio y com\u00fan.<\/p>\n<p>Pedagogo de la vida cristiana y de las relaciones entre la fe y la ciencia, hombre de profunda oraci\u00f3n y solidario con los m\u00e1s necesitados, el Padre Poveda estaba convencido de que los cristianos deb\u00edan aportar su esfuerzo para la construcci\u00f3n de un mundo m\u00e1s fraterno para todos, seg\u00fan el plan de Dios, por lo que, ratificado el carisma de la Instituci\u00f3n Teresiana con la reciente aprobaci\u00f3n del Papa, a trav\u00e9s de esta Obra y de otras actividades se lanz\u00f3 a\u00fan m\u00e1s decididamente a promover la presencia de hombres y mujeres de fe en los distintos \u00e1mbitos culturales y de la sociedad.<\/p>\n<p>Continu\u00f3 poniendo creciente\u00a0empe\u00f1o en alentar proyectos de car\u00e1cter educativo. As\u00ed,\u00a0en 1925 contribuy\u00f3 a realizar y apoy\u00f3 un plan de la Escuela de Estudios Superiores del Magisterio en favor de los maestros de las escuelas rurales de las zonas m\u00e1s desfavorecidas;\u00a0en 1926 atendi\u00f3 el ruego del Obispo de Madrid-Alcal\u00e1 de fundar una Academia para maestros, base de la Instituci\u00f3n del Divino Maestro, que reun\u00eda a educadores varones; en estas mismas fechas, alentados por la Instituci\u00f3n Teresiana,\u00a0inici\u00f3 programas de avanzada en favor de la mujer campesina y\u00a0en 1927 formaliz\u00f3 la creaci\u00f3n del Instituto Cat\u00f3lico Femenino de Madrid, ensayado desde 1923, primer centro de Ense\u00f1anza Media de iniciativa privada con estudios de validez oficial, con el que se propon\u00eda facilitar el acceso de la mujer a la Universidad. En\u00a01928 y 1930 favoreci\u00f3 la presencia de maestras de la Instituci\u00f3n Teresiana en las campa\u00f1as misionales para los emigrantes en el sur de Francia promovidas por el episcopado espa\u00f1ol; en 1929, junto con los PP. Enrique Herrera Oria, SJ, y Domingo L\u00e1zaro, SM, fund\u00f3 la F.A.E. (Federaci\u00f3n de Amigos de la Ense\u00f1anza), con el prop\u00f3sito de alentar a personas, grupos y asociaciones comprometidas en el \u00e1mbito educativo, y form\u00f3 parte de la primera Junta de gobierno y del Consejo de Redacci\u00f3n de su revista,\u00a0Atenas. Por estas mismas fechas, difundi\u00f3 la enc\u00edclica de P\u00edo XI\u00a0Divini illius Magistri\u00a0(1929), sobre la cristiana educaci\u00f3n de la juventud,<\/p>\n<p>Trabaj\u00f3 tambi\u00e9n, y muy activamente, con la Acci\u00f3n Cat\u00f3lica. En este mismo a\u00f1o 1929 el Obispo de Madrid-Alcal\u00e1 y el Cardenal Primado le encargaron la organizaci\u00f3n de las Estudiantes Universitarias Cat\u00f3licas, para las que abri\u00f3 una sede en Madrid, animada por miembros de la Instituci\u00f3n Teresiana. Tambi\u00e9n en 1929 particip\u00f3 en el I Congreso Nacional de la Acci\u00f3n Cat\u00f3lica como Consiliario de la Asociaci\u00f3n de Padres de Familia, y en 1930 en la I Asamblea de la Acci\u00f3n Cat\u00f3lica Nacional, como Presidente de las Juventudes y Estudiantes. En 1930 fue invitado por la Junta Central de Acci\u00f3n Cat\u00f3lica a formar parte de una comisi\u00f3n encargada de estudiar un proyecto de Universidad Cat\u00f3lica para Espa\u00f1a, como exist\u00edan en otros pa\u00edses europeos, comprometi\u00e9ndose en el plan para la Facultad de Pedagog\u00eda de dicha Universidad.<\/p>\n<p>En estos a\u00f1os, cuando la mujer se iba incorporando a las tareas de la sociedad contempor\u00e1nea, la Instituci\u00f3n Teresiana, en progresivo desarrollo, supon\u00eda no solo un movimiento de avanzada, sino que estaba siendo capaz de dise\u00f1ar programas de acci\u00f3n y de ofrecer recursos formativos capaces de dar respuesta a los nuevos retos del cambiante contexto.<\/p>\n<p>Atento como siempre al \u00e1mbito de la educaci\u00f3n y la cultura, al percibir el considerable aumento del n\u00famero de estudiantes universitarios en la tercera d\u00e9cada del siglo XX, don Pedro Poveda se interes\u00f3 activamente por ese sector. Adem\u00e1s de asumir la aludida organizaci\u00f3n de las Estudiantes universitarias de la Acci\u00f3n Cat\u00f3lica, y potenciar el reci\u00e9n\u00a0creado el Instituto Cat\u00f3lico Femenino,\u00a0abri\u00f3 nuevas residencias de la Instituci\u00f3n Teresiana para la mujer que acud\u00eda a la Universidad y, en los a\u00f1os dif\u00edciles de la II Rep\u00fablica, ide\u00f3 medios para mantener Asociaciones de estudiantes y licenciadas j\u00f3venes, como la Liga Femenina de Orientaci\u00f3n y Cultura.<\/p>\n<p>Convencido de que la piedad y la cultura estaban llamadas a convivir en buena armon\u00eda en la mente y el coraz\u00f3n de los creyentes, y que la fe no pon\u00eda en conflicto la dedicaci\u00f3n a los m\u00e1s altos estudios, como algunos no cesaban de afirmar, de este modo se dirig\u00eda a las universitarias en 1930, expres\u00e1ndoles lo m\u00e1s genuino del carisma de la Instituci\u00f3n Teresiana:<\/p>\n<p>\u201cEn nuestro programa, despu\u00e9s de la fe, mejor dicho, con la fe, ponemos la ciencia.\u00a0Somos hijos del Dios de las Ciencias, de quien dice la Sagrada Escritura: \u2018Deus Scientiarum, Dominus est\u2019. El autor de la fe y de la ciencia es uno mismo, Dios, y el sujeto de la fe y de la ciencia,\u00a0\u00a0la criatura humana. As\u00ed como os dec\u00eda el otro d\u00eda que se\u00e1is mujeres de mucha fe, de fe viva, de fe sentida, y que nunca dig\u00e1is: no m\u00e1s fe, as\u00ed os digo hoy: desead la ciencia, trabajad por conseguirla y no os cans\u00e9is nunca, ni dig\u00e1is jam\u00e1s: no m\u00e1s ciencia. La mucha ciencia lleva a Dios, la poca nos separa de \u00c9l\u201d.<\/p>\n<p>O dicho de otro modo, en 1932: \u201cHay que demostrar con los hechos que la ciencia hermana bien con la santidad de vida\u201d.<\/p>\n<p>Pero una fe y una ciencia cuyo fin no es cualificar a quien las posee, sino ser verdadero y humilde signo del Reino de Dios.\u00a0Tambi\u00e9n de estas fechas, y dirigida a los mismos destinatarios, es esta otra afirmaci\u00f3n muy suya, que repite y subraya en el folleto\u00a0Hablemos de las alumnas,\u00a0publicado en 1933:<\/p>\n<p>\u201cJuzgo como un error el af\u00e1n desmedido de rodear a la joven estudiante de todo g\u00e9nero de comodidades y de aislarla de todo contacto con la humanidad pobre y necesitada para evitarle sufrimientos y disgustos.\u00a0\u00bfPara qu\u00e9 servir\u00e1 despu\u00e9s una joven as\u00ed educada? \u00bfQu\u00e9 papel har\u00e1 en la sociedad, qu\u00e9 remediar\u00e1 con su ciencia?\u201d.<\/p>\n<p>No era f\u00e1cil la propuesta, y menos para los que, con la mejor intenci\u00f3n, pensaban que los estudios superiores pod\u00edan incluso ser perjudiciales para las j\u00f3venes estudiantes. O que poseer un t\u00edtulo acad\u00e9mico superior significaba colocarse por encima de los dem\u00e1s. Suenan casi a justificaci\u00f3n las palabras de don Pedro en 1927, apoyando el programa del Instituto Cat\u00f3lico Femenino: \u201cque educar a la mujer, aunque sea para la universidad, no es deformarla, sino perfeccionarla\u201d. Era bien consciente de la dificultad, no s\u00f3lo ambiental o de contexto, sino porque intentaba relacionar t\u00e9rminos que pod\u00edan parecer antin\u00f3micos, aunque, adecuadamente relacionados, llegaran a reclamarse entre s\u00ed.<\/p>\n<p>Se trataba, en realidad, de un nuevo carisma en la Iglesia y para el mundo, que entra\u00f1aba en s\u00ed no s\u00f3lo la articulaci\u00f3n fe-ciencia o piedad-estudio, sino la mayor exigencia de vida cristiana en los miembros de una Instituci\u00f3n aprobada por el Papa con la sencilla forma jur\u00eddica de una \u201cP\u00eda Uni\u00f3n\u201d de fieles laicos. Escrib\u00eda en 1929:<\/p>\n<p>\u201cHemos inaugurado un camino nuevo en el Derecho Can\u00f3nico y hemos dado la pauta para otras obras, pero \u00bfhabremos dado el ejemplo de virtud, de perfecci\u00f3n? [&#8230;]. Para la Obra grande que realizamos, esta Obra audaz, atrevid\u00edsima, si vale la frase \u2500casi temeraria\u2500, se necesita extraordinaria vocaci\u00f3n, santa chifladura de perfecci\u00f3n, prurito de exquisitez espiritual, temple de m\u00e1rtir, celo de ap\u00f3stol, monoman\u00eda de ciencia, obsesi\u00f3n de edificaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>A\u00fan sin formar parte de los organismos directivos de la Instituci\u00f3n Teresiana, en los \u00faltimos a\u00f1os de su vida se dedic\u00f3 intensamente, como fundador, a abrir nuevos campos a los diferentes aspectos de su misi\u00f3n, a impulsar decididamente esta Obra que, como decimos, estaba aportando a la Iglesia un carisma muy nuevo y eficaz, y a tomar las adecuadas previsiones para impedir que el paso del tiempo, o diferentes circunstancias, la pudieran desidentificar. \u201cLa Obra ha de ser ahora y siempre como se pens\u00f3 en un principio \u2500dec\u00eda\u2500.\u00a0Santidad m\u00e1s que nunca; virtudes s\u00f3lidas a costa de la vida\u201d.\u00a0Y se reafirmaba en lo expresado poco despu\u00e9s de la aprobaci\u00f3n pontificia de la Instituci\u00f3n Teresiana:\u00a0\u201cP\u00eda Uni\u00f3n Primaria.\u00a0Una m\u00ednima asociaci\u00f3n en el orden can\u00f3nico, pero \u00a1cu\u00e1n grande es su misi\u00f3n!\u00a0\u00a1cu\u00e1nta santidad se les pide! \u00a1qu\u00e9 Madre \u2500Santa Teresa\u2500 tan excelsa tienen!\u201d.<\/p>\n<p>Con clara conciencia de la identidad y de la universalidad de este carisma, alent\u00f3 tambi\u00e9n la expansi\u00f3n geogr\u00e1fica de la Obra, intensificando la relaci\u00f3n con diversas organizaciones internacionales, e iniciando la presencia de la Instituci\u00f3n Teresiana fuera de Espa\u00f1a: en 1928 en Santiago de Chile y en 1934 en Roma, \u201cen pro de la mayor identificaci\u00f3n con la Iglesia\u201d.<\/p>\n<p>Para dejar bien identificada y consolidada la Obra en su m\u00e1s genuina identidad, en 1935 obtuvo de la Santa sede el Breve\u00a0Litteris Apostolicis, que afirmaba el origen de la Instituci\u00f3n Teresiana en Covadonga, a don Pedro Poveda como su fundador y el car\u00e1cter universal de esta Obra.<\/p>\n<p>Por su parte, para mejor cumplir sus obligaciones de presb\u00edtero y atento siempre a los m\u00e1s necesitados, adem\u00e1s de seguir perteneciendo a la Uni\u00f3n Apost\u00f3lica de sacerdotes Seculares, desde 1930 se incorpor\u00f3 a la Hermandad del Refugio y Piedad de Madrid, destinada a atender a pobres, vagabundos y enfermos.<\/p>\n<p>Reconocido como hombre prudente y de concordia, de probada virtud y de consejo, con heroica caridad, sencillo, dialogante y profundamente humilde, San Pedro Poveda supo tambi\u00e9n acoger y ofrecer su madura experiencia a j\u00f3venes sacerdotes, religiosos y seglares, algunos de ellos iniciadores de obras que se consolidaron despu\u00e9s, que acud\u00edan a \u00e9l en b\u00fasqueda de orientaciones, sugerencias y apoyos. \u201cTodos hemos de cooperar\u201d; \u201chay en el campo lugar para todos, puesto para cada uno y esfera de acci\u00f3n donde moverse\u201d, son frases de sus escritos primeros, cuyo contenido supo llevar siempre a la pr\u00e1ctica, y que explican y dan pleno sentido a su invariable actitud de \u201cunir fuerzas\u201d, colaborar con otros y suscitar cooperaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>La Encarnaci\u00f3n del Verbo como llamada a la santidad<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong>La m\u00e1s genuina formulaci\u00f3n del carisma que sustenta la Instituci\u00f3n Teresiana, del don de Dios para la Iglesia y para el mundo recibido por quien desde muy pronto se defini\u00f3 a s\u00ed mismo como\u00a0\u201cinstrumento\u201d\u00a0en manos del Se\u00f1or, est\u00e1 condensada en este breve texto, tempranamente redactado por san Pedro Poveda:<\/p>\n<p>\u201cLa Encarnaci\u00f3n bien entendida, la persona de Cristo, su naturaleza y su vida dan, para quien lo entiende, la norma segura para llegar a ser santo con la santidad m\u00e1s verdadera, siendo al propio tiempo humano, con el humanismo verdad\u201d.<\/p>\n<p>Corresponde a la parte final, conclusiva, de un breve escrito de 1915, hecho p\u00fablico en el\u00a0Bolet\u00edn de las Academias Teresianas\u00a0de 15 de octubre de 1916 que, refiri\u00e9ndose a Santa Teresa de Jes\u00fas, se propon\u00eda explicar el\u00a0\u201ccar\u00e1cter eminentemente humano\u201d\u00a0\u00a0de \u201caquella vida toda de Dios\u201d.<\/p>\n<p>Esta rotunda y contundente llamada a la santidad, fruto de haber\u00a0entendido bien\u00a0el misterio de la Encarnaci\u00f3n del Verbo, que percibe, por tanto, en la persona de Cristo la clave de una vida\u00a0plenamente humana y toda de Dios, constituye el n\u00facleo de la espiritualidad del sacerdote Pedro Poveda y del carisma de la asociaci\u00f3n de fieles laicos fundada por \u00e9l, que es la Instituci\u00f3n Teresiana.\u00a0Lo dem\u00e1s, es desarrollo y explicitaci\u00f3n de este pensamiento primero, fundamental, b\u00e1sico, que presenta, tambi\u00e9n desde el principio, un subrayado esencial.\u00a0\u201cFe y ciencia\u201d, o \u201cesp\u00edritu y ciencia\u201d, \u201coraci\u00f3n y estudio\u201d, \u201cprofesorado virtuoso y sabio\u201d, \u201cpiedad y cultura\u201d\u2026, son algunas de las variantes del repetido binomio povedano, cuyos t\u00e9rminos se reclaman entre s\u00ed, definido por \u00e9l como \u201cforma sustancial\u201d, \u201cdogma\u201d o voluntad fundacional de su Instituci\u00f3n Teresiana.<\/p>\n<p>Estaba convencido de que los cristianos, llamados a la santidad en su compromiso con la fe y la cultura, pod\u00edan y deb\u00edan aportar a la sociedad pluralista contempor\u00e1nea valores y orientaciones para la construcci\u00f3n de un mundo m\u00e1s humano, m\u00e1s justo y solidario. Si proporcion\u00f3 a los habitantes de las cuevas de Guadix los mejores m\u00e9todos pedag\u00f3gicos del momento, era porque en su modo primero y permanente de entender la conjunci\u00f3n fe-ciencia subyac\u00eda un sentido de comuni\u00f3n, de solidaridad y de justicia que obliga a dar lo mejor al m\u00e1s necesitado de ello, y que es capaz encauzar los esfuerzos comunes hacia un futuro m\u00e1s acorde con la verdadera voluntad del Se\u00f1or.\u00a0Por eso, el estilo\u00a0de esta espiritualidad se caracteriza por la sencillez, la alegr\u00eda, la mansedumbre, la responsabilidad en el trabajo, la capacidad de colaborar y la constante exigencia en el estudio.\u00a0Y tiene como meta la m\u00e1s aut\u00e9ntica santidad.<\/p>\n<p>Convencido de que es obligaci\u00f3n ineludible del creyente cumplir con el propio deber, y m\u00e1s cuando goza de una preparaci\u00f3n a la que no todos han tenido acceso, o entra\u00f1a una seria responsabilidad respecto a los otros, escrib\u00eda en 1930 a las universitarias:<\/p>\n<p>\u201cSi sois mujeres de fe estimar\u00e9is como deber primordial el cumplimiento de vuestras obligaciones y una de ellas, y sacrat\u00edsima por cierto, es el estudio, el trabajo, el asiduo trabajo para capacitaros y ostentar dignamente un t\u00edtulo que, si os da acceso a puestos sociales de importancia y honor, os obliga a adquirir el bagaje cient\u00edfico necesario para desempe\u00f1arlos dignamente y para no enga\u00f1ar a la sociedad que, si os otorga esos puestos, es porque os supone preparadas para desempe\u00f1arlos\u201d.<\/p>\n<p>Los numerosos escritos dedicados a la Instituci\u00f3n Teresiana por su fundador trazan, pues, un itinerario que tiene como eje un profundo cristocentrismo \u2500 \u201cla Encarnaci\u00f3n bien entendida\u201d \u2500, requiere la vida en el Esp\u00edritu, considera esencial la s\u00f3lida devoci\u00f3n mariana y el profundo sentido de Iglesia, y hace de la educaci\u00f3n y la cultura un verdadero signo del Reino de Dios. Una aut\u00e9ntica vida cristiana, en suma, con los subrayados de un carisma que tiene una responsabilidad espec\u00edfica en la Iglesia y en la sociedad.<\/p>\n<p>En lo que respecta a su propia persona, su espiritualidad como sacerdote tuvo siempre como centro una profunda vida eucar\u00edstica, de la cual brotaba su intensa actividad apost\u00f3lica.\u00a0La intimidad y la identificaci\u00f3n con Cristo crucificado, su heroica caridad con todos, la profund\u00edsima humildad y la aut\u00e9ntica mansedumbre son los rasgos que m\u00e1s caracterizaron a este inconfundible hombre de Dios.<\/p>\n<p>Y, como s\u00edntesis o consolidada actitud en \u00e9l y propuesta a los dem\u00e1s, la importancia del buen obrar, del elocuente testimonio de los hechos, de las realidades. De 1935, un a\u00f1os antes de sus muerte, son estas afirmaciones, expresadas desde el principio de modos muy diversos:<\/p>\n<p>\u201cLa verdad est\u00e1 en los hechos, no en las palabras, como dec\u00eda San Juan con esta frase:\u00a0Hijitos m\u00edos, no amemos solamente con la lengua y con las palabras, sino con las obras, porque \u00e9ste es el verdadero amor. Las obras, s\u00ed; ellas son las que dan testimonio de nosotros y las que dicen con elocuencia incomparable lo que somos\u201d.<\/p>\n<p><strong>Entregado del todo, hasta el martirio<\/strong><\/p>\n<p>El deseo de vivir su fe hasta la donaci\u00f3n de la propia vida si fuera necesario, manifestado en algunas ocasiones, hab\u00eda ido generando en san Pedro Poveda una aut\u00e9ntica espiritualidad martirial. \u201cHumillaciones, abatimientos, contrariedades, persecuciones, sufrimientos, martirio, todo ello viene como consecuencia leg\u00edtima\u201d \u2500hab\u00eda escrito en 1920\u2500 de ser coherente con la fe.\u00a0La circunstancia concreta, la dura persecuci\u00f3n religiosa en Espa\u00f1a a partir de 1931 y, m\u00e1s a\u00fan en 1936, s\u00f3lo fue una ocasi\u00f3n que puso en evidencia lo que ya se hab\u00eda ido consolidando en su interior.<\/p>\n<p>En esos a\u00f1os dif\u00edciles, de tanto extremismo y dolor, insisti\u00f3 continuamente en la no violencia.\u00a0Afirmaba sin cesar:\u00a0\u201cNo hay que hacerse ilusiones; la mansedumbre, la afabilidad, la dulzura son las virtudes que conquistan al mundo\u201d. Y tambi\u00e9n:<\/p>\n<p>\u201cAhora es tiempo de redoblar la oraci\u00f3n, de sufrir mejor, de derrochar caridad, de hablar menos, de vivir muy unidos a nuestro Se\u00f1or, de ser muy prudentes, de con solar al pr\u00f3jimo, de alentar a los pusil\u00e1nimes, de prodigar misericordia, de vivir pendientes de la Providencia, de tener y dar paz\u201d.<\/p>\n<p>El P. Agostino Gemelli, OFM, fundador y rector de la Universidad Cat\u00f3lica de Mil\u00e1n, que en sus repetidos viajes a Espa\u00f1a convers\u00f3 varias veces con don Pedro Poveda, nos ha ofrecido un importante testimonio sobre sus actitudes en ese momento crucial:<\/p>\n<p>\u201cConoc\u00ed al Padre Pedro Poveda con motivo de mis tres\u00a0viajes a Espa\u00f1a, durante los cuales cada vez permanec\u00ed\u00a0aproximadamente una semana en Madrid. Adem\u00e1s he\u00a0mantenido con \u00e9l frecuente e intenso intercambio de\u00a0correspondencia [\u2026].<\/p>\n<p>Mi tercer viaje tuvo lugar, si no me equivoco, en 1935;\u00a0entonces ya eran numerosos y frecuentes los signos de la gran\u00a0perturbaci\u00f3n que agitaba a todas las clases sociales.<\/p>\n<p>Un d\u00eda, con mucho candor, y con gran sencillez me dijo que\u00a0si fuera necesario derramar la sangre por la Iglesia, estaba\u00a0dispuesto a hacerlo con \u00e1nimo no s\u00f3lo resignado, sino gozoso,\u00a0no temiendo nada para s\u00ed mismo y con la seguridad de que la\u00a0Providencia de Dios salvar\u00eda a los miembros de su Instituci\u00f3n.\u00a0Estas expresiones sencillas, sinceras, manifestaci\u00f3n de un\u00a0profundo convencimiento, me admiraron tanto que cuando\u00a0lleg\u00f3\u00a0a Italia la noticia de su muerte atroz, no tard\u00e9 en decir a mis amigos y conocidos que, salvo el juicio de la Iglesia, pod\u00eda ser\u00a0considerado m\u00e1rtir. La narraci\u00f3n de los sufrimientos padecidos\u00a0y del modo como fue ejecutado me pareci\u00f3 una consecuencia\u00a0l\u00f3gica de su estado de \u00e1nimo\u201d.<\/p>\n<p>El 27 de julio de 1936, cuando acababa de celebrar la santa Misa, fue detenido en su casa de la calle de La Alameda de Madrid.\u00a0No ocult\u00f3 su identidad ante quienes fueron a buscarlo: \u201cSoy sacerdote de Jesucristo\u201d, afirm\u00f3 sin titubear.\u00a0Unas horas despu\u00e9s, al ser separado de su hermano, que voluntariamente le hab\u00eda acompa\u00f1ado, le dijo despidi\u00e9ndose de \u00e9l:\u00a0\u201cSerenidad, Carlos,\u00a0se ve que el Se\u00f1or, que me ha querido fundador, me quiere tambi\u00e9n m\u00e1rtir\u201d.\u00a0Y no se supo m\u00e1s con certeza de \u00e9l.<\/p>\n<p>A la ma\u00f1ana siguiente, una profesora y una joven doctora de la Instituci\u00f3n Teresiana encontraron su cad\u00e1ver, con signos recientes de haber recibido disparos de bala, junto a la capilla del cementerio de Nuestra Se\u00f1ora de La Almudena de Madrid.\u00a0Sobre su pecho aparec\u00eda, atravesado por el proyectil y empapado en sangre, el escapulario de la Virgen del Carmen. Ten\u00eda sesenta y un a\u00f1os de edad.\u00a0Trasladaron su cad\u00e1ver al cementerio de la sacramental de San Lorenzo, donde recibi\u00f3 sepultura el d\u00eda 29, junto a su madre que, tras largos a\u00f1os de vivir con \u00e9l, hab\u00eda fallecido el a\u00f1o anterior.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n una joven maestra perteneciente a la Instituci\u00f3n Teresiana, la Beata Victoria D\u00edez y Bustos de Molina, sufri\u00f3 el martirio en Hornachuelos (C\u00f3rdoba) pocos d\u00edas despu\u00e9s, el 12 agosto del mismo a\u00f1o 1936.<\/p>\n<p>La gran fama de santidad gozada por don Pedro Poveda ya en vida y despu\u00e9s de la muerte, que se consider\u00f3 desde el principio verdadero martirio, indujo a la Instituci\u00f3n Teresiana a solicitar la instrucci\u00f3n de su Causa de canonizaci\u00f3n por esta v\u00eda en 1955. Concluidos todos los procesos, incluido el de pr\u00e1ctica heroica de la virtud, que tambi\u00e9n se realiz\u00f3, fue beatificado por el Papa Juan Pablo II en Roma el d\u00eda 10 de octubre de 1993 por sus virtudes y su martirio. Diez a\u00f1os despu\u00e9s, el 4 de mayo de 2003, como ya hemos indicado, ha sido canonizado en Madrid, durante la V visita apost\u00f3lica del Papa Juan Pablo II a Espa\u00f1a. Sus venerados restos se encuentran en la Casa de Espiritualidad \u201cSanta Mar\u00eda\u201d, de la Instituci\u00f3n Teresiana, en Los Negrales (Madrid).<\/p>\n<p><strong>\u201cHago justicia al Padre Poveda\u201d<\/strong><\/p>\n<p>As\u00ed se expresaba el P. Jes\u00fas Castellano, eminente te\u00f3logo, profesor de Espiritualidad en el Pontificio Instituto de Espiritualidad\u00a0Theresianum\u00a0de Roma celebrando all\u00ed, el 17 de mayo de 2003, la reciente canonizaci\u00f3n de san Pedro Poveda:<\/p>\n<p>\u201cComo estudioso que soy de la espiritualidad del siglo XX, debo afirmar que una lectura de los escritos del Padre Poveda me resulta de grand\u00edsimo inter\u00e9s.<\/p>\n<p>Hay que hacer justicia a este hombre por algunas razones fundamentales. La primera porque la espiritualidad del Padre Poveda tiene todos los t\u00edtulos para ser considerada anticipadora de toda una serie de valores que constituye la trama de la espiritualidad del siglo XX, con el Concilio Vaticano II y con la espiritualidad que \u00e9l anticipa\u201d.<\/p>\n<p>Sin duda alguna, el humanismo povedano, con amplia ra\u00edz b\u00edblica, y que encuentra \u201cla norma segura para llegar a ser santo\u201d en \u201cla Encarnaci\u00f3n bien entendida\u201d, es claramente anticipador de la serie de valores que asume, concreta y propone el Concilio Vaticano II. Insiste P. Jes\u00fas Castellano:<\/p>\n<p>\u201cEncuentro verdaderamente en Pedro Poveda un anticipador y un forjador de la espiritualidad del siglo XX, incluso antes que los\u00a0grandes\u00a0autores, reconocidos hasta hoy en los manuales de historia de la espiritualidad contempor\u00e1nea.<\/p>\n<p>Es un anticipador de una espiritualidad que estaba para nacer como espiritualidad: abierta, evang\u00e9lica, que vuelve a las fuentes, de gran apertura al mundo necesitado de un cristianismo vivo y adaptado a las nuevas condiciones de un contexto que est\u00e1 cambiando.<\/p>\n<p>Hago, pues, justicia al Padre Poveda: debemos verdaderamente considerarlo entre los testigos, maestros y fundadores que pertenecen a la formaci\u00f3n de la espiritualidad, con intuiciones anticipadoras, de la primera mitad del siglo XX. Que esto quede para la historia de la espiritualidad de la Iglesia\u201d.<\/p>\n<p>Y, bas\u00e1ndose en los escritos de san Pedro Poveda, en la novedad del carisma que entra\u00f1a la Instituci\u00f3n Teresiana y en impulso que durante su vida dio a esta Obra, lo explica as\u00ed:<\/p>\n<p>\u201cBastar\u00eda retomar toda la tem\u00e1tica de\u00a0Jes\u00fas Maestro de Oraci\u00f3n, de \u2018la Vid y los sarmientos\u2019 y de otras ideas cristol\u00f3gicas para ver su modernidad evang\u00e9lica. Es una espiritualidad que anticipa en la Espa\u00f1a de la primera mitad del siglo XX el retorno a las fuentes, caracter\u00edstico de algunos decenios posteriores, con su apasionada consideraci\u00f3n de la vida de los primeros cristianos como modelo; una especie de anticipaci\u00f3n del gran movimiento de retorno a los Padres en la teolog\u00eda de la espiritualidad.<\/p>\n<p>La de Poveda es una espiritualidad que revalora, con la ayuda de los textos b\u00edblicos del Nuevo Testamento, la dimensi\u00f3n prof\u00e9tica, sacerdotal y real del pueblo de Dios. Una espiritualidad, adem\u00e1s, que conecta con otra parte de la espiritualidad del siglo XX que se forja sobre todo despu\u00e9s de la primera y de la segunda guerras mundiales: la espiritualidad del compromiso en el mundo, de la revaloraci\u00f3n de las realidades creadas, en relaci\u00f3n con la cultura y con la promoci\u00f3n de la mujer. Es la suya una espiritualidad, adem\u00e1s, viva, concreta, con grandes intuiciones pedag\u00f3gicas y con inmediatas aplicaciones vitales.<\/p>\n<p>No es un escritor de grandes tratados; es el hombre concreto, que transmite experiencia; un verdadero mistagogo \u2500dir\u00edamos hoy\u2500 de la vida evang\u00e9lica, del compromiso apost\u00f3lico. Un verdadero maestro espiritual\u201d.<\/p>\n<p>En este sentido, el P. Castellano destaca la se\u00f1ala referencia de San Pedro Poveda a los primeros cristianos, presente en sus escritos desde fechas bien tempranas. Incluso las cuevas de Guadix le recordaban las antiguas catacumbas, que esos momentos estaban saliendo a la luz. La referencia a la primitiva iglesia, a los primeros seguidores de Jes\u00fas, es uno de los signos m\u00e1s claros de la novedad del carisma recibido por \u00e9l, carisma llamado a impregnar el momento presente de la originaria pureza evang\u00e9lica:<\/p>\n<p>\u201cEs viva su esencialidad cristol\u00f3gica, de matriz jo\u00e1nica y paulina por tanto. La eclesialidad viva y esencial de la comunidad de los Hechos de los Ap\u00f3stoles, recuperando espiritual y concretamente la imagen arquetipo de la comunidad de Jerusal\u00e9n, a la que, seg\u00fan una famosa expresi\u00f3n de L. Cerfaux, todos los siglos miran. Cuando comienza una nueva realidad pujante en la Iglesia, todos los siglos miran a esa obra maestra del Esp\u00edritu que es la primitiva comunidad, del mismo modo que todos los artistas tratan de inspirarse en las obras maestras que encuentran en los museos. Tambi\u00e9n el Padre Poveda ha tenido esta intuici\u00f3n: un retorno constante al momento en que comienza la vida nueva, a cuando nace la Iglesia. Por eso su modelo es la primitiva comunidad cristiana, plasmada por la palabra de Jes\u00fas y la acci\u00f3n del Esp\u00edritu.<\/p>\n<p>San Pedro Poveda ha llegado incluso, como pocos santos, a sentir como suya la oraci\u00f3n sacerdotal de Jes\u00fas. V\u00e9ase el cap. 17 de Juan, comentado por \u00e9l en\u00a0Jes\u00fas, Maestro de oraci\u00f3n, como v\u00e9rtice del ideal de la vida cristiana en la comuni\u00f3n con Dios y entre nosotros, con la clara visi\u00f3n de la espiritualidad de las bienaventuranzas y la fuerza arrolladora de la alegr\u00eda como virtud netamente cristiana. Lo que \u00e9l propone es una especie de humanismo de las bienaventuranzas. Me gusta la acentuaci\u00f3n de la alegr\u00eda cristiana que tiene lugar hacia el fin, en la\u00a0\u00a0cercan\u00eda del martirio, porque yo considero la alegr\u00eda como un \u201cvalor trascendental\u201d de la vida cristiana: junto al amor-verdad, al amor-bondad al amor-belleza, al amor que es alegr\u00eda. Tambi\u00e9n en esto Pedro Poveda es un profeta anticipador\u201d.<\/p>\n<p>Subraya tambi\u00e9n su dimensi\u00f3n de fundador no s\u00f3lo como quien ha formulado una doctrina sino como quien la ha ratificado con su vida. Una vida coherente con su vocaci\u00f3n espec\u00edfica al sacerdocio, capaz de generar algo distinto de \u00e9l, enraizado en el evangelio y llamado a hacerlo presente en la realidad actual:<\/p>\n<p>\u201c\u00c9l es maestro y fundador. Es maestro con su doctrina y testigo con su vida. Ha dejado una semilla fecunda, fecundada por el Esp\u00edritu Santo, que ha producido un gran movimiento de espiritualidad. \u00c9l ha dado a la Instituci\u00f3n Teresiana la capacidad de mantener su vocaci\u00f3n laical y la capacidad de implicar a otros laicos y laicas en el proyecto de una presencia viva en el mundo, con las caracter\u00edsticas de internacionalidad y de vocaci\u00f3n misionera y apost\u00f3lica y, sobre todo, con la dimensi\u00f3n cultural que son propias del carisma del Padre Poveda, infundido en su Obra\u201d.<\/p>\n<p><strong>Signos antiguos y nuevos para la Iglesia de hoy<\/strong><\/p>\n<p>La memoria de San Pedro Poveda ha quedado, sobre todo, unida a la fama de su santidad de vida, a la novedad de haber dado un decisivo y concreto est\u00edmulo a la misi\u00f3n de los fieles laicos en la Iglesia y en mundo, a su cualificada contribuci\u00f3n a la espiritualidad y a la educaci\u00f3n, y a la posibilidad de generar proyectos apost\u00f3licos din\u00e1micos, capaces de responder desde el propio carisma a las demandas de cada circunstancia, tiempo y lugar.<\/p>\n<p>La Instituci\u00f3n Teresiana fundada por San Pedro Poveda, que contin\u00faa siendo una Asociaci\u00f3n de fieles laicos, de derecho pontificio, presente hoy en un buen n\u00famero de pa\u00edses de cuatro continentes, ofrece una posibilidad de formaci\u00f3n s\u00f3lida para vivir a fondo las exigencias del bautismo, incluso en entrega total a Jesucristo, y para realizar una misi\u00f3n como Iglesia al servicio del Reino de Dios.\u00a0Pretende la promoci\u00f3n humana y la transformaci\u00f3n social mediante la educaci\u00f3n y la cultura y, del mismo modo que las primeras comunidades de seguidores de Jes\u00fas, sus miembros iluminan su vida con la Palabra de Dios, la alimentan con la Eucarist\u00eda, viven el amor fraterno y hacen del compartir solidario una norma de vida.<\/p>\n<p>Se han cumplido ya los cien a\u00f1os de cuando el joven sacerdote Pedro Poveda comenzaba su acci\u00f3n evangelizadora en las cuevas de Guadix. Entonces, \u201clo primero que hicimos fue instalar el Sant\u00edsimo Sacramento en nuestra ermita\u201d, seg\u00fan escrib\u00eda en 1904, porque \u201cel fundamento de todo progreso moral y material es Jesucristo\u201d.\u00a0Y despu\u00e9s, en cabal coherencia con la vocaci\u00f3n recibida ante la Virgen de Gracia de aquella Ermita Nueva, afirmaba con vigor a los miembros de la Instituci\u00f3n Teresiana fundada por \u00e9l:<\/p>\n<p>\u201cNadie, por mas autoridad que tenga, por m\u00e1s ilustrado que sea, por m\u00e1s virtud de que est\u00e9 adornado, nadie puede ni podr\u00e1 jam\u00e1s poner otro cimiento que el puesto desde el principio, que es Cristo.\u00a0Esta es nuestra Obra, esta es la doctrina que hemos profesado, y bajo ning\u00fan pretexto debemos admitir elementos humanos en lo que en Cristo, por Cristo y para Cristo se fund\u00f3\u201d.<\/p>\n<p>Nos encontramos en el entorno del centenario de la fundaci\u00f3n de la Instituci\u00f3n Teresiana. Cuando en 1974 se cumpl\u00edan los cien a\u00f1os del nacimiento de san Pedro Poveda, la UNESCO lo present\u00f3 al mundo en su calendario bienal sobre la celebraci\u00f3n de aniversarios de \u201cpersonajes ilustres en el campo de la educaci\u00f3n, la ciencia y la cultura que han influido profundamente en el desarrollo de la sociedad humana y de la cultura mundial\u201d, como \u201cPedagogo y humanista espa\u00f1ol\u201d. A la vez, en la plaza mayor de Linares, sus paisanos le estaban dedicando un monumento con una l\u00e1pida en la escribieron la mejor s\u00edntesis de su biograf\u00eda: \u201cAl hombre bueno, al fundador, su pueblo agradecido\u201d.<\/p>\n<p>Este hombre bueno, este fundador, este pedagogo y humanista, dej\u00f3 muy claramente escrito a su fundaci\u00f3n en 1929 en qu\u00e9 consiste la mayor bondad, la mejor pedagog\u00eda y el m\u00e1s pleno humanismo:<\/p>\n<p>\u201cPorque tengo el convencimiento de que todo es obra de Dios y de que el camino que Dios traza a la Instituci\u00f3n es este, quisiera inculcar de tal modo estas verdades en el \u00e1nimo [de los miembros de esta Obra] que ni ahora ni nunca se les ocurriera pensar en la pr\u00e1ctica de medios humanos, ni desear otros que la oraci\u00f3n y la mortificaci\u00f3n, ni poner su confianza en nada humano, sino en la misericordia del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 se me diga: \u00bfpero a qu\u00e9 viene esto? Responder\u00e9 que si al presente no se os ocurre pensar de manera distinta, podr\u00eda acontecer que, pasando el tiempo, os olvidarais de estas verdades y llegarais a pensar que es cosa humana lo que es obra de Dios\u201d.<\/p>\n<p>A los sacerdotes, a quienes, como \u00e9l, han sido llamados a una particular configuraci\u00f3n con Jesucristo, el \u00fanico mediador, San Pedro Poveda contin\u00faa ofreci\u00e9ndoles el testimonio de su propia actitud, expresada en un apunte personal de 1933:<\/p>\n<p>\u201cSe\u00f1or, que yo piense lo que tu quieres que piense; que yo quiera lo que tu quieres que quiera; que yo hable lo que tu quieres que hable; que yo obre como tu quieres que obre.Esta es mi \u00fanica aspiraci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>O dicho, en m\u00faltiples ocasiones, de modo m\u00e1s breve: \u201cCada d\u00eda deseo m\u00e1s cumplir la voluntad del Se\u00f1or en todo\u201d; \u201cC\u00famplase en mi tu Voluntad siempre y en todas las cosas\u201d; \u201cTodas mis oraciones se encaminan al\u00a0\u2018doce me facere voluntatem tuam\u2019\u00a0(ens\u00e9\u00f1ame a hacer tu voluntad)\u201d.<\/p>\n<p>La Eucarist\u00eda constitu\u00eda, como no pod\u00eda ser de otra manera, el aut\u00e9ntico centro de su vida sacerdotal, por lo que abundan en sus escritos s\u00faplicas como estas:<\/p>\n<p>\u201cSe\u00f1or, que cada d\u00eda celebre mejor el Santo Sacrificio\u201d.<\/p>\n<p>\u201cHace 36 a\u00f1os que recib\u00ed la ordenaci\u00f3n de Presb\u00edtero.\u00a0\u00bfCu\u00e1ntos m\u00e1s vivir\u00e9? S\u00f3lo Dios lo sabe.\u00a0A \u00c9l pido la gracia de no dejar de celebrar con fervor ni un solo d\u00eda la Santa Misa\u201d.<\/p>\n<p>En 1933, cuando formula esta oraci\u00f3n, no le quedaban muchos a\u00f1os de vida, pero en ellos se cumpli\u00f3 cabalmente lo que hab\u00eda constituido para \u00e9l una actitud invariablemente mantenida, porque el sacerdote es un hombre de Dios para los dem\u00e1s:<\/p>\n<p>\u201cHay que hacerse todo para todos, a fin de ganarlos a todos para Cristo.\u00a0Si hay que velar, se vela; si hay que sufrir, se sufre; si hay que humillarse, se humilla; si hay que pedir limosna, se pide; si hay que enfermar, se enferma; si hay que morir, se muere\u201d.<\/p>\n<p>A los educadores, a los profesores, a los maestros, a quienes hab\u00edan constituido el centro de sus proyectos y actividad, les repet\u00eda estas o parecidas palabras: \u201cYo os pido un sistema nuevo; un nuevo m\u00e9todo; unos procedimientos tan nuevos como antiguos inspirados en el amor\u201d. Y tambi\u00e9n, ya al final de su vida, en 1935:<\/p>\n<p>\u201cCon dulzura se educa, con dulzura se ense\u00f1a, con dulzura se consigue la enmienda, con dulzura se evitan muchos pecados, con dulzura se gobierna bien, con dulzura se hace todo lo bueno\u201d.<\/p>\n<p>Esta es la clave de m\u00e1s genuina pedagog\u00eda povedana, el \u00fanico m\u00e9todo que \u00e9l quiso y supo ofrecer, y que plante\u00f3 desde el comienzo \u25001912\u2500 en t\u00e9rminos como estos:<\/p>\n<p>\u201cHa de procurarse que cada disc\u00edpulo d\u00e9 de s\u00ed todo lo bueno que puede dar, y no es f\u00e1cil conseguirlo sin darle expansi\u00f3n.\u00a0Para educar hay que conocer a la persona que se educa; sin este conocimiento, los medios m\u00e1s excelentes ser\u00e1n infructuosos\u201d.<\/p>\n<p>San Pedro Poveda, educador convencido y eficaz, con un tino muy certero para orientar, prudentemente audaz, amable y cercano, confi\u00f3 siempre en los j\u00f3venes.<\/p>\n<p>\u201c\u00bfQui\u00e9nes son los m\u00e1s valientes, intr\u00e9pidos, temerarios, arriesgados?\u00a0Los j\u00f3venes. \u00bfQui\u00e9nes son los que tienen ideales, los que se olvidan de s\u00ed? Los j\u00f3venes. Me preguntar\u00e9is ahora qu\u00e9 pod\u00e9is hacer. \u00a1Oh juventud, arma poderosa, brazo casi omnipotente, fuerza del mundo! Sea vuestra primera meditaci\u00f3n \u00e9sta. Somos j\u00f3venes: todo lo podemos. Somos de Dios: todo lo bueno podemos\u201d.<\/p>\n<p>Escrib\u00eda estas palabras en 1933, casi al final de su vida, sintetizando toda una trayectoria en la que la juventud hab\u00eda ocupado siempre su afecto y actividad.<\/p>\n<p>\u201cCreer bien y enmudecer no es posible.\u00a0Cre\u00ed, por esto habl\u00e9. Es decir, mi creencia, mi fe no es vacilante, es firme, inquebrantable, y por eso hablo. Los que pretenden armonizar el silencio reprobable con la fe sincera pretenden un imposible\u201d, advert\u00eda en 1920 a todos los que se consideraban seguidores de Cristo Jes\u00fas. Y a\u00f1ad\u00eda:\u00a0\u201cLos verdaderos creyentes hablan para confesar la verdad que profesan, cuando deben, como deben, ante quienes deben y para decir lo que deben\u201d.\u00a0De este modo:<\/p>\n<p>\u201cSeriamente, sin provocacio\u00adnes, pero sin cobard\u00edas; sin petulancias, pero sin pusilanimidad; con caridad, pero sin adulacio\u00adnes; con respeto, pero sin timidez; sin ira, pero con dignidad; sin terquedad, pero con firmeza; con valor, pero sin ser temerarios\u201d. Pod\u00eda expresarse as\u00ed porque \u00e9sta hab\u00eda sido, y estaba siendo, su propia experiencia personal. Se refer\u00eda a una manifestaci\u00f3n de la propia fe que en muchas ocasiones deber\u00e1 ser con palabras y hechos, y siempre, como el sarmiento que est\u00e1 unido a la vid, dejando brotar la vida que circula en su interior. Como aseguraba en 1925:<\/p>\n<p>\u201cLos hombres y las mujeres de Dios son inconfundibles.\u00a0No se distinguen porque sean brillantes, ni porque deslumbren, ni por su fortaleza humana, sino por los frutos santos, por aquello que sent\u00edan los ap\u00f3stoles en el camino de Ema\u00fas cuando iban en compa\u00f1\u00eda de Cristo resucitado, a quien no conoc\u00edan, pero sent\u00edan los efectos de su presencia\u201d.<\/p>\n<p>Lo mismo podr\u00eda decirnos a los cristianos de hoy.<\/p>\n<p>Fuente: clerus.org<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>\u00a0<img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-9553 aligncenter\" src=\"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/pedro_poveda.jpg\" alt=\"pedro_poveda\" width=\"293\" height=\"427\" \/><\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>San Pedro Poveda fue un hombre sencillo, humilde, dialogante y audaz, con una marcada coherencia entre su sentir, su pensar y su hacer, mantenida con [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":9553,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[166],"tags":[],"class_list":["post-9549","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-santoral"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9549","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=9549"}],"version-history":[{"count":5,"href":"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9549\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":9565,"href":"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9549\/revisions\/9565"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/9553"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=9549"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=9549"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=9549"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}