{"id":9527,"date":"2015-07-24T08:47:54","date_gmt":"2015-07-24T11:47:54","guid":{"rendered":"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/?p=9527"},"modified":"2015-07-24T08:47:54","modified_gmt":"2015-07-24T11:47:54","slug":"fiesta-de-santiago-apostol-25-de-julio","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/?p=9527","title":{"rendered":"+Fiesta de Santiago Ap\u00f3stol+  25 de julio"},"content":{"rendered":"<p><strong>Semblanza del Santo, por nuestro Papa Em\u00e9rito Benedicto XVI, Audiencia general 21-6-2006<\/strong><\/p>\n<p>BENEDICTO XVI &#8211; AUDIENCIA GENERAL<\/p>\n<p>Mi\u00e9rcoles 21 de junio de 2006<\/p>\n<p>Santiago el Mayor<\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas:<\/p>\n<p>Proseguimos la serie de retratos de los Ap\u00f3stoles elegidos directamente por Jes\u00fas durante su vida terrena. Hemos hablado de san Pedro y de su hermano Andr\u00e9s. Hoy hablamos del ap\u00f3stol Santiago.<\/p>\n<p>Las listas b\u00edblicas de los Doce mencionan dos personas con este nombre: Santiago, el hijo de Zebedeo, y Santiago, el hijo de Alfeo (cf. Mc 3, 17-18; Mt 10, 2-3), que por lo general se distinguen con los apelativos de Santiago el Mayor y Santiago el Menor. Ciertamente, estas designaciones no pretenden medir su santidad, sino s\u00f3lo constatar la diversa importancia que reciben en los escritos del Nuevo Testamento y, en particular, en el marco de la vida terrena de Jes\u00fas. Hoy dedicamos nuestra atenci\u00f3n al primero de estos dos personajes hom\u00f3nimos.<\/p>\n<p>El nombre Santiago es la traducci\u00f3n de I\u00e1kobos, trasliteraci\u00f3n griega del nombre del c\u00e9lebre patriarca Jacob. El ap\u00f3stol as\u00ed llamado es hermano de Juan, y en las listas a las que nos hemos referido ocupa el segundo lugar inmediatamente despu\u00e9s de Pedro, como en el evangelio seg\u00fan san Marcos (cf. Mc 3, 17), o el tercer lugar despu\u00e9s de Pedro y Andr\u00e9s en los evangelios seg\u00fan san Mateo (cf. Mt 10, 2) y san Lucas (cf. Lc 6, 14), mientras que en los Hechos de los Ap\u00f3stoles es mencionado despu\u00e9s de Pedro y Juan (cf. Hch 1, 13). Este Santiago, juntamente con Pedro y Juan, pertenece al grupo de los tres disc\u00edpulos privilegiados que fueron admitidos por Jes\u00fas a los momentos importantes de su vida.<\/p>\n<p>Dado que hace mucho calor, quisiera abreviar y mencionar ahora s\u00f3lo dos de estas ocasiones. Santiago pudo participar, juntamente con Pedro y Juan, en el momento de la agon\u00eda de Jes\u00fas en el huerto de Getseman\u00ed y en el acontecimiento de la Transfiguraci\u00f3n de Jes\u00fas. Se trata, por tanto, de situaciones muy diversas entre s\u00ed: en un caso, Santiago, con los otros dos Ap\u00f3stoles, experimenta la gloria del Se\u00f1or, lo ve conversando con Mois\u00e9s y El\u00edas, y ve c\u00f3mo se trasluce el esplendor divino en Jes\u00fas; en el otro, se encuentra ante el sufrimiento y la humillaci\u00f3n, ve con sus propios ojos c\u00f3mo el Hijo de Dios se humilla haci\u00e9ndose obediente hasta la muerte.<\/p>\n<p>Ciertamente, la segunda experiencia constituy\u00f3 para \u00e9l una ocasi\u00f3n de maduraci\u00f3n en la fe, para corregir la interpretaci\u00f3n unilateral, triunfalista, de la primera: tuvo que vislumbrar que el Mes\u00edas, esperado por el pueblo jud\u00edo como un triunfador, en realidad no s\u00f3lo estaba rodeado de honor y de gloria, sino tambi\u00e9n de sufrimientos y debilidad. La gloria de Cristo se realiza precisamente en la cruz, participando en nuestros sufrimientos.<\/p>\n<p>Esta maduraci\u00f3n de la fe fue llevada a cabo en plenitud por el Esp\u00edritu Santo en Pentecost\u00e9s, de forma que Santiago, cuando lleg\u00f3 el momento del testimonio supremo, no se ech\u00f3 atr\u00e1s. Al inicio de los a\u00f1os 40 del siglo I, el rey Herodes Agripa, nieto de Herodes el Grande, como nos informa san Lucas, \u201cpor aquel tiempo ech\u00f3 mano a algunos de la Iglesia para maltratarlos e hizo morir por la espada a Santiago, el hermano de Juan\u201d (Hch 12, 1-2). La concisi\u00f3n de la noticia, que no da ning\u00fan detalle narrativo, pone de manifiesto, por una parte, que para los cristianos era normal dar testimonio del Se\u00f1or con la propia vida; y, por otra, que Santiago ocupaba una posici\u00f3n destacada en la Iglesia de Jerusal\u00e9n, entre otras causas por el papel que hab\u00eda desempe\u00f1ado durante la existencia terrena de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Una tradici\u00f3n sucesiva, que se remonta al menos a san Isidoro de Sevilla, habla de una estancia suya en Espa\u00f1a para evangelizar esa importante regi\u00f3n del imperio romano. En cambio, seg\u00fan otra tradici\u00f3n, su cuerpo habr\u00eda sido trasladado a Espa\u00f1a, a la ciudad de Santiago de Compostela.<br \/>\nComo todos sabemos, ese lugar se convirti\u00f3 en objeto de gran veneraci\u00f3n y sigue siendo meta de numerosas peregrinaciones, no s\u00f3lo procedentes de Europa sino tambi\u00e9n de todo el mundo. As\u00ed se explica la representaci\u00f3n iconogr\u00e1fica de Santiago con el bast\u00f3n del peregrino y el rollo del Evangelio, caracter\u00edsticas del ap\u00f3stol itinerante y dedicado al anuncio de la \u201cbuena nueva\u201d, y caracter\u00edsticas de la peregrinaci\u00f3n de la vida cristiana.<\/p>\n<p>Por consiguiente, de Santiago podemos aprender muchas cosas: la prontitud para acoger la llamada del Se\u00f1or incluso cuando nos pide que dejemos la \u201cbarca\u201d de nuestras seguridades humanas, el entusiasmo al seguirlo por los caminos que \u00e9l nos se\u00f1ala m\u00e1s all\u00e1 de nuestra presunci\u00f3n ilusoria, la disponibilidad para dar testimonio de \u00e9l con valent\u00eda, si fuera necesario hasta el sacrificio supremo de la vida. As\u00ed, Santiago el Mayor se nos presenta como ejemplo elocuente de adhesi\u00f3n generosa a Cristo. \u00c9l, que al inicio hab\u00eda pedido, a trav\u00e9s de su madre, sentarse con su hermano junto al Maestro en su reino, fue precisamente el primero en beber el c\u00e1liz de la pasi\u00f3n, en compartir con los Ap\u00f3stoles el martirio.<\/p>\n<p>Y al final, resumiendo todo, podemos decir que el camino no s\u00f3lo exterior sino sobre todo interior, desde el monte de la Transfiguraci\u00f3n hasta el monte de la agon\u00eda, simboliza toda la peregrinaci\u00f3n de la vida cristiana, entre las persecuciones del mundo y los consuelos de Dios, como dice el concilio Vaticano II. Siguiendo a Jes\u00fas como Santiago, sabemos, incluso en medio de las dificultades, que vamos por el buen camino.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Semblanza del Santo, por nuestro Papa Em\u00e9rito Benedicto XVI, Audiencia general 21-6-2006 BENEDICTO XVI &#8211; AUDIENCIA GENERAL Mi\u00e9rcoles 21 de junio de 2006 Santiago el [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":9529,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[166],"tags":[],"class_list":["post-9527","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-santoral"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9527","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=9527"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9527\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":9530,"href":"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9527\/revisions\/9530"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/9529"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=9527"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=9527"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=9527"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}