{"id":16055,"date":"2019-06-02T16:41:03","date_gmt":"2019-06-02T19:41:03","guid":{"rendered":"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/?p=16055"},"modified":"2019-06-02T16:41:03","modified_gmt":"2019-06-02T19:41:03","slug":"mensaje-del-santo-padre-francisco-jornada-mundial-de-las-comunicaciones-sociales","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/?p=16055","title":{"rendered":"MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO JORNADA MUNDIAL  DE LAS COMUNICACIONES SOCIALES"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #993366;\"><strong>MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #993366;\"><strong>PARA LA 53 JORNADA MUNDIAL<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #993366;\"><strong>DE LAS COMUNICACIONES SOCIALES<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #993366;\"><strong>\u00ab \u201cSomos miembros unos de otros\u201d (Ef 4,25).<\/strong><\/span><br \/>\n<span style=\"color: #993366;\"><strong>De las comunidades en las redes sociales a la comunidad humana \u00bb<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #993366;\"><a href=\"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/62209354_349205619126617_3148252001956003840_n.jpg\"><span style=\"color: #993366;\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"alignnone  wp-image-16056\" src=\"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/62209354_349205619126617_3148252001956003840_n-181x300.jpg\" alt=\"62209354_349205619126617_3148252001956003840_n\" width=\"259\" height=\"335\" \/><\/span><\/a><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #993366;\">Queridos hermanos y hermanas:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #993366;\">Desde que internet ha estado disponible, la Iglesia siempre ha intentado promover su uso al servicio del encuentro entre las personas y de la solidaridad entre todos. Con este Mensaje, quisiera invitarles una vez m\u00e1s a reflexionar sobre el fundamento y la importancia de nuestro estar-en-relaci\u00f3n; y a redescubrir, en la vastedad de los desaf\u00edos del contexto comunicativo actual, el deseo del hombre que no quiere permanecer en su propia soledad.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #993366;\">Las met\u00e1foras de la \u201cred\u201d y de la \u201ccomunidad\u201d<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #993366;\">El ambiente medi\u00e1tico es hoy tan omnipresente que resulta muy dif\u00edcil distinguirlo de la esfera de la vida cotidiana. La red es un recurso de nuestro tiempo. Constituye una fuente de conocimientos y de relaciones hasta hace poco inimaginable. Sin embargo, a causa de las profundas transformaciones que la tecnolog\u00eda ha impreso en las l\u00f3gicas de producci\u00f3n, circulaci\u00f3n y disfrute de los contenidos, numerosos expertos han subrayado los riesgos que amenazan la b\u00fasqueda y la posibilidad de compartir una informaci\u00f3n aut\u00e9ntica a escala global. Internet representa una posibilidad extraordinaria de acceso al saber; pero tambi\u00e9n es cierto que se ha manifestado como uno de los lugares m\u00e1s expuestos a la desinformaci\u00f3n y a la distorsi\u00f3n consciente y planificada de los hechos y de las relaciones interpersonales, que a menudo asumen la forma del descr\u00e9dito.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #993366;\">Hay que reconocer que, por un lado, las redes sociales sirven para que estemos m\u00e1s en contacto, nos encontremos y ayudemos los unos a los otros; pero por otro, se prestan tambi\u00e9n a un uso manipulador de los datos personales con la finalidad de obtener ventajas pol\u00edticas y econ\u00f3micas, sin el respeto debido a la persona y a sus derechos. Entre los m\u00e1s j\u00f3venes, las estad\u00edsticas revelan que uno de cada cuatro chicos se ha visto envuelto en episodios de acoso cibern\u00e9tico[1].<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #993366;\">Ante la complejidad de este escenario, puede ser \u00fatil volver a reflexionar sobre la met\u00e1fora de la red que fue propuesta al principio como fundamento de internet, para redescubrir sus potencialidades positivas. La figura de la red nos invita a reflexionar sobre la multiplicidad de recorridos y nudos que aseguran su resistencia sin que haya un centro, una estructura de tipo jer\u00e1rquico, una organizaci\u00f3n de tipo vertical. La red funciona gracias a la coparticipaci\u00f3n de todos los elementos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #993366;\">La met\u00e1fora de la red, trasladada a la dimensi\u00f3n antropol\u00f3gica, nos recuerda otra figura llena de significados: la comunidad. Cuanto m\u00e1s cohesionada y solidaria es una comunidad, cuanto m\u00e1s est\u00e1 animada por sentimientos de confianza y persigue objetivos compartidos, mayor es su fuerza. La comunidad como red solidaria precisa de la escucha rec\u00edproca y del di\u00e1logo basado en el uso responsable del lenguaje.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #993366;\">Es evidente que, en el escenario actual, la social network community no es autom\u00e1ticamente sin\u00f3nimo de comunidad. En el mejor de los casos, las comunidades de las redes sociales consiguen dar prueba de cohesi\u00f3n y solidaridad; pero a menudo se quedan solamente en agregaciones de individuos que se agrupan en torno a intereses o temas caracterizados por v\u00ednculos d\u00e9biles. Adem\u00e1s, la identidad en las redes sociales se basa demasiadas veces en la contraposici\u00f3n frente al otro, frente al que no pertenece al grupo: este se define a partir de lo que divide en lugar de lo que une, dejando espacio a la sospecha y a la explosi\u00f3n de todo tipo de prejuicios (\u00e9tnicos, sexuales, religiosos y otros). Esta tendencia alimenta grupos que excluyen la heterogeneidad, que favorecen, tambi\u00e9n en el ambiente digital, un individualismo desenfrenado, terminando a veces por fomentar espirales de odio. Lo que deber\u00eda ser una ventana abierta al mundo se convierte as\u00ed en un escaparate en el que exhibir el propio narcisismo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #993366;\">La red constituye una ocasi\u00f3n para favorecer el encuentro con los dem\u00e1s, pero puede tambi\u00e9n potenciar nuestro autoaislamiento, como una telara\u00f1a que atrapa. Los j\u00f3venes son los m\u00e1s expuestos a la ilusi\u00f3n de pensar que las redes sociales satisfacen completamente en el plano relacional; se llega as\u00ed al peligroso fen\u00f3meno de los j\u00f3venes que se convierten en \u201cermita\u00f1os sociales\u201d, con el consiguiente riesgo de apartarse completamente de la sociedad. Esta dram\u00e1tica din\u00e1mica pone de manifiesto un grave desgarro en el tejido relacional de la sociedad, una laceraci\u00f3n que no podemos ignorar.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #993366;\">Esta realidad multiforme e insidiosa plantea diversas cuestiones de car\u00e1cter \u00e9tico, social, jur\u00eddico, pol\u00edtico y econ\u00f3mico; e interpela tambi\u00e9n a la Iglesia. Mientras los gobiernos buscan v\u00edas de reglamentaci\u00f3n legal para salvar la visi\u00f3n original de una red libre, abierta y segura, todos tenemos la posibilidad y la responsabilidad de favorecer su uso positivo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #993366;\">Est\u00e1 claro que no basta con multiplicar las conexiones para que aumente la comprensi\u00f3n rec\u00edproca. \u00bfC\u00f3mo reencontrar la verdadera identidad comunitaria siendo conscientes de la responsabilidad que tenemos unos con otros tambi\u00e9n en la red?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #993366;\">\u201cSomos miembros unos de otros\u201d<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #993366;\">Se puede esbozar una posible respuesta a partir de una tercera met\u00e1fora, la del cuerpo y los miembros, que san Pablo usa para hablar de la relaci\u00f3n de reciprocidad entre las personas, fundada en un organismo que las une. \u00abPor lo tanto, dejaos de mentiras, y hable cada uno con verdad a su pr\u00f3jimo, que somos miembros unos de otros\u00bb (Ef 4,25). El ser miembros unos de otros es la motivaci\u00f3n profunda con la que el Ap\u00f3stol exhorta a abandonar la mentira y a decir la verdad: la obligaci\u00f3n de custodiar la verdad nace de la exigencia de no desmentir la rec\u00edproca relaci\u00f3n de comuni\u00f3n. De hecho, la verdad se revela en la comuni\u00f3n. En cambio, la mentira es el rechazo ego\u00edsta del reconocimiento de la propia pertenencia al cuerpo; es el no querer donarse a los dem\u00e1s, perdiendo as\u00ed la \u00fanica v\u00eda para encontrarse a uno mismo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #993366;\">La met\u00e1fora del cuerpo y los miembros nos lleva a reflexionar sobre nuestra identidad, que est\u00e1 fundada en la comuni\u00f3n y la alteridad. Como cristianos, todos nos reconocemos miembros del \u00fanico cuerpo del que Cristo es la cabeza. Esto nos ayuda a ver a las personas no como competidores potenciales, sino a considerar incluso a los enemigos como personas. Ya no hay necesidad del adversario para autodefinirse, porque la mirada de inclusi\u00f3n que aprendemos de Cristo nos hace descubrir la alteridad de un modo nuevo, como parte integrante y condici\u00f3n de la relaci\u00f3n y de la proximidad.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #993366;\">Esta capacidad de comprensi\u00f3n y de comunicaci\u00f3n entre las personas humanas tiene su fundamento en la comuni\u00f3n de amor entre las Personas divinas. Dios no es soledad, sino comuni\u00f3n; es amor, y, por ello, comunicaci\u00f3n, porque el amor siempre comunica, es m\u00e1s, se comunica a s\u00ed mismo para encontrar al otro. Para comunicar con nosotros y para comunicarse a nosotros, Dios se adapta a nuestro lenguaje, estableciendo en la historia un verdadero di\u00e1logo con la humanidad (cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. Dei Verbum, 2).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #993366;\">En virtud de nuestro ser creados a imagen y semejanza de Dios, que es comuni\u00f3n y comunicaci\u00f3n-de-s\u00ed, llevamos siempre en el coraz\u00f3n la nostalgia de vivir en comuni\u00f3n, de pertenecer a una comunidad. \u00abNada es tan espec\u00edfico de nuestra naturaleza \u2013afirma san Basilio\u2013 como el entrar en relaci\u00f3n unos con otros, el tener necesidad unos de otros\u00bb[2].<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #993366;\">El contexto actual nos llama a todos a invertir en las relaciones, a afirmar tambi\u00e9n en la red y mediante la red el car\u00e1cter interpersonal de nuestra humanidad. Los cristianos estamos llamados con mayor raz\u00f3n, a manifestar esa comuni\u00f3n que define nuestra identidad de creyentes. Efectivamente, la fe misma es una relaci\u00f3n, un encuentro; y mediante el impulso del amor de Dios podemos comunicar, acoger, comprender y corresponder al don del otro.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #993366;\">La comuni\u00f3n a imagen de la Trinidad es lo que distingue precisamente la persona del individuo. De la fe en un Dios que es Trinidad se sigue que para ser yo mismo necesito al otro. Soy verdaderamente humano, verdaderamente personal, solamente si me relaciono con los dem\u00e1s. El t\u00e9rmino persona, de hecho, denota al ser humano como \u2018rostro\u2019 dirigido hacia el otro, que interact\u00faa con los dem\u00e1s. Nuestra vida crece en humanidad al pasar del car\u00e1cter individual al personal. El aut\u00e9ntico camino de humanizaci\u00f3n va desde el individuo que percibe al otro como rival, hasta la persona que lo reconoce como compa\u00f1ero de viaje.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #993366;\">Del \u201clike\u201d al \u201cam\u00e9n\u201d<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #993366;\">La imagen del cuerpo y de los miembros nos recuerda que el uso de las redes sociales es complementario al encuentro en carne y hueso, que se da a trav\u00e9s del cuerpo, el coraz\u00f3n, los ojos, la mirada, la respiraci\u00f3n del otro. Si se usa la red como prolongaci\u00f3n o como espera de ese encuentro, entonces no se traiciona a s\u00ed misma y sigue siendo un recurso para la comuni\u00f3n. Si una familia usa la red para estar m\u00e1s conectada y luego se encuentra en la mesa y se mira a los ojos, entonces es un recurso. Si una comunidad eclesial coordina sus actividades a trav\u00e9s de la red, para luego celebrar la Eucarist\u00eda juntos, entonces es un recurso. Si la red me proporciona la ocasi\u00f3n para acercarme a historias y experiencias de belleza o de sufrimiento f\u00edsicamente lejanas de m\u00ed, para rezar juntos y buscar juntos el bien en el redescubrimiento de lo que nos une, entonces es un recurso.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #993366;\">Podemos pasar as\u00ed del diagn\u00f3stico al tratamiento: abriendo el camino al di\u00e1logo, al encuentro, a la sonrisa, a la caricia&#8230; Esta es la red que queremos. Una red hecha no para atrapar, sino para liberar, para custodiar una comuni\u00f3n de personas libres. La Iglesia misma es una red tejida por la comuni\u00f3n eucar\u00edstica, en la que la uni\u00f3n no se funda sobre los \u201clike\u201d sino sobre la verdad, sobre el \u201cam\u00e9n\u201d con el que cada uno se adhiere al Cuerpo de Cristo acogiendo a los dem\u00e1s.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #993366;\">Vaticano, 24 de enero de 2019, fiesta de san Francisco de Sales.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #993366;\">Franciscus<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<span style=\"color: #993366;\">[1] Para reaccionar ante este fen\u00f3meno, se instituir\u00e1 un Observador internacional sobre el acoso cibern\u00e9tico con sede en el Vaticano.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #993366;\">[2] Regole ampie, III, 1: PG 31, 917; cf. Benedicto XVI, Mensaje para la 43 Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales (2009).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<span style=\"color: #993366;\">\u00a9 Copyright &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO PARA LA 53 JORNADA MUNDIAL DE LAS COMUNICACIONES SOCIALES \u00ab \u201cSomos miembros unos de otros\u201d (Ef 4,25). 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