{"id":13492,"date":"2017-01-10T11:38:24","date_gmt":"2017-01-10T14:38:24","guid":{"rendered":"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/?p=13492"},"modified":"2017-01-18T10:06:08","modified_gmt":"2017-01-18T13:06:08","slug":"10-de-enero-san-gregorio-de-nisa","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/?p=13492","title":{"rendered":"10 de enero: San Gregorio de Nisa"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong>San Gregorio de Nisa, obispo y confesor<\/strong><\/p>\n<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-13493 aligncenter\" src=\"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/gregorio-300x225.jpg\" alt=\"gregorio\" width=\"300\" height=\"225\" srcset=\"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/gregorio-300x225.jpg 300w, http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/gregorio.jpg 638w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la ciudad de Nisa, en la regi\u00f3n de Capadocia, san Gregorio, obispo, hermano de san Basilio Magno, admirable por su vida y doctrina, que por haber confesado la recta fe fue expulsado de su sede por el emperador arriano Valente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">San Gregorio de Nisa (o Nissa), a quien el s\u00e9ptimo Concilio ecum\u00e9nico y segundo de Nicea llamaron \u00abPadre de los Padres\u00bb, era hermano de los santos Basilio el Grande, Pedro de Sebaste y de Macrina e hijo de los santos Basilio y Emelia; esta \u00faltima era, a su vez, hija de un m\u00e1rtir. Gregorio naci\u00f3 en Ces\u00e1rea de Capadocia. Probablemente qued\u00f3 hu\u00e9rfano muy pronto, pues sus hermanos mayores Basilio y Macrina, se encargaron de su educaci\u00f3n. En una carta a su hermano menor, Pedro, san Gregorio nombra a Basilio \u00abnuestro hermano y maestro\u00bb. La veneraci\u00f3n que ten\u00eda por \u00e9l dur\u00f3 toda la vida. Terminada su excelente preparaci\u00f3n en las letras sagradas y profanas, Gregorio tom\u00f3 el oficio de ret\u00f3rico y se cas\u00f3 con una joven llamada Teosebeia. Cuando era ya lector en la Iglesia, acept\u00f3 el puesto de profesor de ret\u00f3rica, disciplina en la que era muy versado. Gregorio no encontr\u00f3 el cargo muy de su gusto, pues sus alumnos se interesaban m\u00e1s en las glorias militares, que en las acad\u00e9micas. San Gregorio de Nazianzo le escribi\u00f3 una dura carta, en la que le exhortaba a renunciar a \u00abese infame honor\u00bb. La carta tuvo el efecto apetecido. Gregorio volvi\u00f3 al servicio de la Iglesia y fue ordenado sacerdote. Algunos autores llegan a decir que dej\u00f3 de vivir con su esposa, pero la afirmaci\u00f3n carece de fundamento. En aquella \u00e9poca, el celibato sacerdotal no era de precepto ni siquiera en la Iglesia de Occidente; en todo caso, no sabemos con certeza si Teosebeia sigui\u00f3 viviendo con san Gregorio o si entr\u00f3 en el convento de santa Macrina. San Gregorio de Nazianzo, que profesaba el mayor respeto a Teosebeia, la llamaba su \u00absanta y bendita hermana\u00bb y en el paneg\u00edrico que pronunci\u00f3 a su muerte, la califica de \u00abgloria de la Iglesia y bendici\u00f3n de nuestra generaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan parece, san Gregorio pas\u00f3 sus primeros a\u00f1os de sacerdocio en el retiro, tal vez en Iris del Ponto. Entre tanto, su hermano Basilio, que era obispo de Ces\u00e1rea, ten\u00eda que hacer frente a la herej\u00eda y a la oposici\u00f3n; entre sus enemigos se contaba su propio t\u00edo, Gregorio, obispo del Ponto. Esta divisi\u00f3n en el seno de la familia escandaliz\u00f3 profundamente al joven Gregorio, el cual, con la intenci\u00f3n de hacer la paz, falsific\u00f3 una carta de reconciliaci\u00f3n de su t\u00edo a su hermano. Naturalmente el fraude se descubri\u00f3 pronto; san Basilio reprendi\u00f3 a su hermano, por m\u00e1s que el incidente no dej\u00f3 de divertirle un tanto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Parece que san Basilio fue quien sugiri\u00f3 el nombre de su hermano para que ocupase la sede de Nisa en 372, pues su pol\u00edtica consist\u00eda en hacer nombrar prelados ortodoxos en las regiones cercanas a su di\u00f3cesis para combatir eficazmente la herej\u00eda. As\u00ed pues, el mismo san Basilio consagr\u00f3 a su hermano, muy contra la voluntad de \u00e9ste, como obispo de la sede en los confines de la Baja Armenia. Las dificultades empezaron a surgir cuando san Gregorio lleg\u00f3 a Nisa. La ciudad estaba llena de arrianos y uno de los miembros de la corte del emperador hab\u00eda tratado de hacer que se nombrara obispo de la di\u00f3cesis a un amigo suyo. A pesar de toda su buena voluntad, san Gregorio carec\u00eda de tacto y no ten\u00eda la menor noci\u00f3n de c\u00f3mo se gobernaba una di\u00f3cesis. Con la intenci\u00f3n de ayudar a su hermano Basilio, convoc\u00f3 un s\u00ednodo de obispos de la provincia de Ancira; pero como Gregorio no supo manejar a los delegados, el s\u00ednodo hizo m\u00e1s mal que bien a su hermano. Nada tiene, pues, de extra\u00f1o que Basilio se haya opuesto al nombramiento de san Gregorio como delegado ante el papa san D\u00e1maso, diciendo que carec\u00eda de experiencia en los asuntos eclesi\u00e1sticos y era muy mal diplom\u00e1tico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Apoyado por los arrianos, Dem\u00f3stenes, gobernador del Ponto, convoc\u00f3 a una reuni\u00f3n, en la que un tal Filocarres acus\u00f3 a san Gregorio de abuso de las propiedades de la Iglesia y de irregularidad en su elecci\u00f3n episcopal. Este se dej\u00f3 arrestar por los soldados, sin oponer resistencia, pero despu\u00e9s consigui\u00f3 escapar de la brutalidad de sus carceleros y refugiarse en sitio seguro. Sus enemigos alegaron que su fuga era la se\u00f1al de su culpabilidad; pero san Basilio escribi\u00f3 una violenta carta para hacer notar que el tesorero de la Iglesia hab\u00eda declarado inocente a Gregorio. No obstante eso, un s\u00ednodo de obispos de Galacia y del Ponto depuso a san Gregorio, quien anduvo errante hasta el a\u00f1o 378, cuando el emperador Graciano arroj\u00f3 de la sede al usurpador y llam\u00f3 al desterrado. El pueblo le recibi\u00f3 con un gran j\u00fabilo, que poco despu\u00e9s qued\u00f3 empa\u00f1ado por la muerte de san Basilio y la de santa Macrina. San Gregorio presinti\u00f3 la muerte de su hermana y, la v\u00edspera, tuvo con ella una larga conversaci\u00f3n, que m\u00e1s tarde relat\u00f3 en sus escritos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A la muerte de san Basilio, la influencia de san Gregorio empez\u00f3 a aumentar, lo mismo que su actividad; asisti\u00f3 al Concilio de Antioqu\u00eda, convocado contra los errores de los melecianos; los obispos all\u00ed reunidos le enviaron a Palestina y Arabia con la misi\u00f3n de poner fin a los des\u00f3rdenes que la herej\u00eda meleciana hab\u00eda provocado. Para facilitar su trabajo, el emperador le concedi\u00f3 el libre uso de los caballos y carruajes del correo imperial. San Gregorio ocup\u00f3 un sitio muy destacado en el Concilio ecum\u00e9nico de Constantinopla, el a\u00f1o 381. Era considerado como \u00abla columna de la Iglesia\u00bb; estar de su parte era estar con la ortodoxia. El Concilio, que hab\u00eda sido convocado por el emperador Teodosio, manifest\u00f3 su conformidad con el credo de Nicea y combati\u00f3 el arrianismo. La asamblea confi\u00f3 a san Gregorio una especie de derecho inquisitorial sobre el Ponto. Hacia el fin de su vida, el santo visit\u00f3 nuevamente Palestina; los abusos de los peregrinos y la atm\u00f3sfera her\u00e9tica que encontr\u00f3 all\u00ed le llevaron a la conclusi\u00f3n de que, en tales condiciones, las peregrinaciones no constitu\u00edan una devoci\u00f3n recomendable. En una carta o tratado sobre las peregrinaciones a Jerusal\u00e9n hace notar que \u00e9stas no constituyen un precepto evang\u00e9lico y a\u00f1ade que \u00e9l personalmente no hab\u00eda sacado ning\u00fan provecho de la visita a los Santos Lugares.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El emperador design\u00f3 tres di\u00f3cesis supremas en Oriente: la de Gregorio de Nisa, la de Heladio de Ces\u00e1rea y la de Otreyo de Mitilene. Este honor gan\u00f3 a san Gregorio la envidia y mala voluntad de Heladio, quien se consideraba como obispo metropolitano y llev\u00f3 a mal que otro prelado fuese su igual. En una de sus cartas, el santo describe la falta de cortes\u00eda con que Heladio le hab\u00eda tratado. Pero en Constantinopla era muy honrado y consultado. All\u00ed predic\u00f3 las oraciones f\u00fanebres de san Melecio de Antioqu\u00eda, de la princesa Pulqueria y de la emperatriz Flaccila, as\u00ed como un serm\u00f3n con motivo de la entronizaci\u00f3n de san Gregorio de Nazianzo. M\u00e1s tarde predic\u00f3 tambi\u00e9n el serm\u00f3n de la dedicaci\u00f3n de la gran iglesia que el prefecto Rufino hab\u00eda erigido cerca de Calcedonia. Es cosa cierta que san Gregorio vivi\u00f3 hasta edad muy avanzada, pero ignoramos la fecha exacta de su muerte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">San Gregorio de Nisa, obispo y confesor<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la ciudad de Nisa, en la regi\u00f3n de Capadocia, san Gregorio, obispo, hermano de san Basilio Magno, admirable por su vida y doctrina, que por haber confesado la recta fe fue expulsado de su sede por el emperador arriano Valente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">San Gregorio de Nisa (o Nissa), a quien el s\u00e9ptimo Concilio ecum\u00e9nico y segundo de Nicea llamaron \u00abPadre de los Padres\u00bb, era hermano de los santos Basilio el Grande, Pedro de Sebaste y de Macrina e hijo de los santos Basilio y Emelia; esta \u00faltima era, a su vez, hija de un m\u00e1rtir. Gregorio naci\u00f3 en Ces\u00e1rea de Capadocia. Probablemente qued\u00f3 hu\u00e9rfano muy pronto, pues sus hermanos mayores Basilio y Macrina, se encargaron de su educaci\u00f3n. En una carta a su hermano menor, Pedro, san Gregorio nombra a Basilio \u00abnuestro hermano y maestro\u00bb. La veneraci\u00f3n que ten\u00eda por \u00e9l dur\u00f3 toda la vida. Terminada su excelente preparaci\u00f3n en las letras sagradas y profanas, Gregorio tom\u00f3 el oficio de ret\u00f3rico y se cas\u00f3 con una joven llamada Teosebeia. Cuando era ya lector en la Iglesia, acept\u00f3 el puesto de profesor de ret\u00f3rica, disciplina en la que era muy versado. Gregorio no encontr\u00f3 el cargo muy de su gusto, pues sus alumnos se interesaban m\u00e1s en las glorias militares, que en las acad\u00e9micas. San Gregorio de Nazianzo le escribi\u00f3 una dura carta, en la que le exhortaba a renunciar a \u00abese infame honor\u00bb. La carta tuvo el efecto apetecido. Gregorio volvi\u00f3 al servicio de la Iglesia y fue ordenado sacerdote. Algunos autores llegan a decir que dej\u00f3 de vivir con su esposa, pero la afirmaci\u00f3n carece de fundamento. En aquella \u00e9poca, el celibato sacerdotal no era de precepto ni siquiera en la Iglesia de Occidente; en todo caso, no sabemos con certeza si Teosebeia sigui\u00f3 viviendo con san Gregorio o si entr\u00f3 en el convento de santa Macrina. San Gregorio de Nazianzo, que profesaba el mayor respeto a Teosebeia, la llamaba su \u00absanta y bendita hermana\u00bb y en el paneg\u00edrico que pronunci\u00f3 a su muerte, la califica de \u00abgloria de la Iglesia y bendici\u00f3n de nuestra generaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan parece, san Gregorio pas\u00f3 sus primeros a\u00f1os de sacerdocio en el retiro, tal vez en Iris del Ponto. Entre tanto, su hermano Basilio, que era obispo de Ces\u00e1rea, ten\u00eda que hacer frente a la herej\u00eda y a la oposici\u00f3n; entre sus enemigos se contaba su propio t\u00edo, Gregorio, obispo del Ponto. Esta divisi\u00f3n en el seno de la familia escandaliz\u00f3 profundamente al joven Gregorio, el cual, con la intenci\u00f3n de hacer la paz, falsific\u00f3 una carta de reconciliaci\u00f3n de su t\u00edo a su hermano. Naturalmente el fraude se descubri\u00f3 pronto; san Basilio reprendi\u00f3 a su hermano, por m\u00e1s que el incidente no dej\u00f3 de divertirle un tanto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Parece que san Basilio fue quien sugiri\u00f3 el nombre de su hermano para que ocupase la sede de Nisa en 372, pues su pol\u00edtica consist\u00eda en hacer nombrar prelados ortodoxos en las regiones cercanas a su di\u00f3cesis para combatir eficazmente la herej\u00eda. As\u00ed pues, el mismo san Basilio consagr\u00f3 a su hermano, muy contra la voluntad de \u00e9ste, como obispo de la sede en los confines de la Baja Armenia. Las dificultades empezaron a surgir cuando san Gregorio lleg\u00f3 a Nisa. La ciudad estaba llena de arrianos y uno de los miembros de la corte del emperador hab\u00eda tratado de hacer que se nombrara obispo de la di\u00f3cesis a un amigo suyo. A pesar de toda su buena voluntad, san Gregorio carec\u00eda de tacto y no ten\u00eda la menor noci\u00f3n de c\u00f3mo se gobernaba una di\u00f3cesis. Con la intenci\u00f3n de ayudar a su hermano Basilio, convoc\u00f3 un s\u00ednodo de obispos de la provincia de Ancira; pero como Gregorio no supo manejar a los delegados, el s\u00ednodo hizo m\u00e1s mal que bien a su hermano. Nada tiene, pues, de extra\u00f1o que Basilio se haya opuesto al nombramiento de san Gregorio como delegado ante el papa san D\u00e1maso, diciendo que carec\u00eda de experiencia en los asuntos eclesi\u00e1sticos y era muy mal diplom\u00e1tico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Apoyado por los arrianos, Dem\u00f3stenes, gobernador del Ponto, convoc\u00f3 a una reuni\u00f3n, en la que un tal Filocarres acus\u00f3 a san Gregorio de abuso de las propiedades de la Iglesia y de irregularidad en su elecci\u00f3n episcopal. Este se dej\u00f3 arrestar por los soldados, sin oponer resistencia, pero despu\u00e9s consigui\u00f3 escapar de la brutalidad de sus carceleros y refugiarse en sitio seguro. Sus enemigos alegaron que su fuga era la se\u00f1al de su culpabilidad; pero san Basilio escribi\u00f3 una violenta carta para hacer notar que el tesorero de la Iglesia hab\u00eda declarado inocente a Gregorio. No obstante eso, un s\u00ednodo de obispos de Galacia y del Ponto depuso a san Gregorio, quien anduvo errante hasta el a\u00f1o 378, cuando el emperador Graciano arroj\u00f3 de la sede al usurpador y llam\u00f3 al desterrado. El pueblo le recibi\u00f3 con un gran j\u00fabilo, que poco despu\u00e9s qued\u00f3 empa\u00f1ado por la muerte de san Basilio y la de santa Macrina. San Gregorio presinti\u00f3 la muerte de su hermana y, la v\u00edspera, tuvo con ella una larga conversaci\u00f3n, que m\u00e1s tarde relat\u00f3 en sus escritos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A la muerte de san Basilio, la influencia de san Gregorio empez\u00f3 a aumentar, lo mismo que su actividad; asisti\u00f3 al Concilio de Antioqu\u00eda, convocado contra los errores de los melecianos; los obispos all\u00ed reunidos le enviaron a Palestina y Arabia con la misi\u00f3n de poner fin a los des\u00f3rdenes que la herej\u00eda meleciana hab\u00eda provocado. Para facilitar su trabajo, el emperador le concedi\u00f3 el libre uso de los caballos y carruajes del correo imperial. San Gregorio ocup\u00f3 un sitio muy destacado en el Concilio ecum\u00e9nico de Constantinopla, el a\u00f1o 381. Era considerado como \u00abla columna de la Iglesia\u00bb; estar de su parte era estar con la ortodoxia. El Concilio, que hab\u00eda sido convocado por el emperador Teodosio, manifest\u00f3 su conformidad con el credo de Nicea y combati\u00f3 el arrianismo. La asamblea confi\u00f3 a san Gregorio una especie de derecho inquisitorial sobre el Ponto. Hacia el fin de su vida, el santo visit\u00f3 nuevamente Palestina; los abusos de los peregrinos y la atm\u00f3sfera her\u00e9tica que encontr\u00f3 all\u00ed le llevaron a la conclusi\u00f3n de que, en tales condiciones, las peregrinaciones no constitu\u00edan una devoci\u00f3n recomendable. En una carta o tratado sobre las peregrinaciones a Jerusal\u00e9n hace notar que \u00e9stas no constituyen un precepto evang\u00e9lico y a\u00f1ade que \u00e9l personalmente no hab\u00eda sacado ning\u00fan provecho de la visita a los Santos Lugares.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El emperador design\u00f3 tres di\u00f3cesis supremas en Oriente: la de Gregorio de Nisa, la de Heladio de Ces\u00e1rea y la de Otreyo de Mitilene. Este honor gan\u00f3 a san Gregorio la envidia y mala voluntad de Heladio, quien se consideraba como obispo metropolitano y llev\u00f3 a mal que otro prelado fuese su igual. En una de sus cartas, el santo describe la falta de cortes\u00eda con que Heladio le hab\u00eda tratado. Pero en Constantinopla era muy honrado y consultado. All\u00ed predic\u00f3 las oraciones f\u00fanebres de san Melecio de Antioqu\u00eda, de la princesa Pulqueria y de la emperatriz Flaccila, as\u00ed como un serm\u00f3n con motivo de la entronizaci\u00f3n de san Gregorio de Nazianzo. M\u00e1s tarde predic\u00f3 tambi\u00e9n el serm\u00f3n de la dedicaci\u00f3n de la gran iglesia que el prefecto Rufino hab\u00eda erigido cerca de Calcedonia. Es cosa cierta que san Gregorio vivi\u00f3 hasta edad muy avanzada, pero ignoramos la fecha exacta de su muerte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La veneraci\u00f3n de que san Gregorio fue objeto durante su vida y despu\u00e9s de su muerte, no tiene eco entre los escritores eclesi\u00e1sticos modernos, quienes ven en \u00e9l menos al enemigo del arrianismo, que al causante principal de las cl\u00e1usulas que el Concilio de Constantinopla insert\u00f3 en el Credo de Nicea. En todo caso, debemos reconocer que san Gregorio ejerci\u00f3 una gran influencia sobre el segundo Concilio ecum\u00e9nico y que su ortodoxia es indiscutible. Pero hay que admitir igualmente que se inclinaba a la doctrina universalista, donde se sostiene que todas las cosas ser\u00e1n restauradas en Cristo al fin del mundo. Los escritos del santo demuestran que conoc\u00eda a fondo a los fil\u00f3sofos paganos. San Gregorio utiliz\u00f3 a Plat\u00f3n, de la misma manera que los escol\u00e1sticos usaron a Arist\u00f3teles. La influencia de Or\u00edgenes se deja sentir en sus escritos para los que adopt\u00f3, en gran parte, las interpretaciones aleg\u00f3ricas de la Sagrada Escritura. Sus obras literarias, admirables por la elegancia del lenguaje, ofrecen una s\u00edntesis exacta de la fe cristiana y son particularmente interesantes por la mezcla de ideas ordinarias con especulaciones m\u00edsticas y po\u00e9ticas muy complicadas. Entre las numerosas obras del santo, se destacan el \u00abDiscurso Catequ\u00e9tico\u00bb o instrucci\u00f3n sobre le fe, dos libros contra Eunomio y Apolinar, que constituyen una fuente muy importante para el estudio de las doctrinas de esos dos herejes y muchos comentarios sobre la Sagrada Escritura. Entre las obras asc\u00e9ticas, hay que mencionar el libro sobre la virginidad, muchos sermones sobre la vida y la conducta del cristiano, as\u00ed como numerosos paneg\u00edricos. Uno de \u00e9stos narra la vida y la muerte de santa Macrina; otro, la de tres damas de Jerusal\u00e9n y un tercero describe en forma muy moderna las bellezas de una \u00abvilla\u00bb en Galacia donde estuvo san Gregorio. Tanto san Gregorio como san Basilio pose\u00edan un sentido de las bellezas naturales que se encuentra muy de cuando en cuando entre los escritores de los primeros siglos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">fuente: \u00abVidas de los santos de A. Butler\u00bb, Herbert Thurston, SI<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La veneraci\u00f3n de que san Gregorio fue objeto durante su vida y despu\u00e9s de su muerte, no tiene eco entre los escritores eclesi\u00e1sticos modernos, quienes ven en \u00e9l menos al enemigo del arrianismo, que al causante principal de las cl\u00e1usulas que el Concilio de Constantinopla insert\u00f3 en el Credo de Nicea. En todo caso, debemos reconocer que san Gregorio ejerci\u00f3 una gran influencia sobre el segundo Concilio ecum\u00e9nico y que su ortodoxia es indiscutible. Pero hay que admitir igualmente que se inclinaba a la doctrina universalista, donde se sostiene que todas las cosas ser\u00e1n restauradas en Cristo al fin del mundo. Los escritos del santo demuestran que conoc\u00eda a fondo a los fil\u00f3sofos paganos. San Gregorio utiliz\u00f3 a Plat\u00f3n, de la misma manera que los escol\u00e1sticos usaron a Arist\u00f3teles. La influencia de Or\u00edgenes se deja sentir en sus escritos para los que adopt\u00f3, en gran parte, las interpretaciones aleg\u00f3ricas de la Sagrada Escritura. Sus obras literarias, admirables por la elegancia del lenguaje, ofrecen una s\u00edntesis exacta de la fe cristiana y son particularmente interesantes por la mezcla de ideas ordinarias con especulaciones m\u00edsticas y po\u00e9ticas muy complicadas. Entre las numerosas obras del santo, se destacan el \u00abDiscurso Catequ\u00e9tico\u00bb o instrucci\u00f3n sobre le fe, dos libros contra Eunomio y Apolinar, que constituyen una fuente muy importante para el estudio de las doctrinas de esos dos herejes y muchos comentarios sobre la Sagrada Escritura. Entre las obras asc\u00e9ticas, hay que mencionar el libro sobre la virginidad, muchos sermones sobre la vida y la conducta del cristiano, as\u00ed como numerosos paneg\u00edricos. Uno de \u00e9stos narra la vida y la muerte de santa Macrina; otro, la de tres damas de Jerusal\u00e9n y un tercero describe en forma muy moderna las bellezas de una \u00abvilla\u00bb en Galacia donde estuvo san Gregorio. Tanto san Gregorio como san Basilio pose\u00edan un sentido de las bellezas naturales que se encuentra muy de cuando en cuando entre los escritores de los primeros siglos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">fuente: \u00abVidas de los santos de A. 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