{"id":11249,"date":"2016-02-14T18:45:40","date_gmt":"2016-02-14T21:45:40","guid":{"rendered":"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/?p=11249"},"modified":"2016-02-14T18:45:40","modified_gmt":"2016-02-14T21:45:40","slug":"francisco-a-los-obispos-de-mexico-tienen-la-mision-de-cenir-toda-la-nacion-mexicana-con-la-fecundidad-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/?p=11249","title":{"rendered":"Francisco a los obispos de M\u00e9xico: Tienen la misi\u00f3n de ce\u00f1ir toda la Naci\u00f3n mexicana con la fecundidad de Dios."},"content":{"rendered":"<p>Ciudad del Vaticano, 14 de febrero de 2016 (Vis).-Desde el Palacio Nacional el Papa se traslad\u00f3 ayer en papam\u00f3vil a la cercana Plaza de la Constituci\u00f3n -conocida tambi\u00e9n como &#8221;Z\u00f3calo&#8221; y lugar altamente simb\u00f3lico porque surge sobre los restos del antiguo centro pol\u00edtico y religioso de la capital del imperio azteca Tenochtitl\u00e1n- donde est\u00e1 la Catedral de la Asunci\u00f3n. El templo, construido en roca volc\u00e1nica, se yergue sobre el lugar ocupado por un templo dedicado a la divinidad azteca Xipe. Hern\u00e1n Cort\u00e9s hizo construir alli una iglesia con el material de los antiguos santuarios y el Papa Clemente VII la declara catedral en 1530, mientras su sucesor, Pablo III la eleva a &#8221;metropolitana&#8221; en 1567. La construcci\u00f3n del templo actual comienza en 1657 pero se concluye solamente en 1813.<\/p>\n<p>El Santo Padre habl\u00f3 a los obispos manifestando ante todo su alegr\u00eda por poder posar la propia mirada sobre la &#8221;Virgen Morenita&#8221; y por encontrarse en la catedral &#8221;casita&#8221; prolongada, pero siempre &#8221;sagrada&#8221;, dijo, que pidi\u00f3 la Virgen de Guadalupe.<\/p>\n<p>&#8221;Porque s\u00e9 que aqu\u00ed se halla el coraz\u00f3n secreto de cada mexicano -afirm\u00f3- entro con pasos suaves como corresponde entrar en la casa y en el alma de este pueblo y estoy profundamente agradecido por abrirme la puerta. S\u00e9 que mirando los ojos de la Virgen alcanzo la mirada de su gente que, en Ella, ha aprendido a manifestarse. S\u00e9 que ninguna otra voz puede hablar as\u00ed tan profundamente del coraz\u00f3n mexicano como me puede hablar la Virgen; Ella custodia sus m\u00e1s altos deseos y sus m\u00e1s rec\u00f3nditas esperanzas. Ella recoge sus alegr\u00edas y sus l\u00e1grimas.Ella comprende sus numerosos idiomas y les responde con ternura de Madre porque son sus propios hijos&#8221;.<\/p>\n<p>El Papa pidi\u00f3 a los presentes que le permitieran hablar partiendo de la Guadalupana, de la mirada de la Virgen de Guadalupe: una mirada de ternura, una mirada capaz de tejer, una mirada atenta y cercana, no adormecida y tambi\u00e9n una mirada de conjunto y unidad. As\u00ed, todo el discurso de Francisco al episcopado parti\u00f3 de estas caracter\u00edsticas, aplicadas de vez en vez a las necesidades y esperanzas de los mexicanos, desde la reconciliaci\u00f3n del pasado con un futuro relegado a un &#8221;ma\u00f1ana que se escabulle&#8221;, hasta la denuncia de la violencia y el narcotr\u00e1fico, sin olvidar la mirada especial para las poblaciones amerindias ni la que sigue a los miles de migrantes.<\/p>\n<p><strong>Sigue el texto del discurso del Papa:<\/strong><\/p>\n<p>Una mirada de ternura<\/p>\n<p>Ante todo, la &#8221;Virgen Morenita&#8221; nos ense\u00f1a que la \u00fanica fuerza capaz de conquistar el coraz\u00f3n de los hombres es la ternura de Dios. Aquello que encanta y atrae, aquello que doblega y vence, aquello que abre y desencadena no es la fuerza de los instrumentos o la dureza de la ley, sino la debilidad omnipotente del amor divino, que es la fuerza irresistible de su dulzura y la promesa irreversible de su misericordia.<\/p>\n<p>Un inquieto y notable literato de esta tierra dijo que en Guadalupe ya no se pide la abundancia de las cosechas o la fertilidad de la tierra, sino que se busca un regazo en el cual los hombres, siempre hu\u00e9rfanos y desheredados, est\u00e1n en la b\u00fasqueda de un resguardo, de un hogar.Transcurridos siglos del evento fundante de este Pa\u00eds y de la evangelizaci\u00f3n del Continente, \u00bfacaso se ha diluido, se ha olvidado, la necesidad de regazo que anhela el coraz\u00f3n del pueblo que se les ha confiado a ustedes?<\/p>\n<p>Conozco la larga y dolorosa historia que han atravesado, no sin derramar tanta sangre, no sin impetuosas y desgarradoras convulsiones, no sin violencia e incomprensiones. Con raz\u00f3n mi venerado y santo Predecesor, que en M\u00e9xico estaba como en su casa, ha querido recordar que: &#8221;Como r\u00edos a veces ocultos y siempre caudalosos, tres realidades que unas veces se encuentran y otras revelan sus diferencias complementarias, sin jam\u00e1s confundirse del todo: la antigua y rica sensibilidad de los pueblos ind\u00edgenas que amaron Juan de Zum\u00e1rraga y Vasco de Quiroga, a quienes muchos de estos pueblos siguen llamando padres; el cristianismo arraigado en el alma de los mexicanos; y la moderna racionalidad de corte europeo que tanto ha querido enaltecer la independencia y la libertad&#8221;. Y en esta historia, el regazo materno que continuamente ha generado a M\u00e9xico, aunque a veces pareciera una &#8221;red que recog\u00eda ciento cincuenta y tres peces&#8221; no se demostr\u00f3 jam\u00e1s infecundo, y las amenazantes fracturas se recompusieron siempre.<\/p>\n<p>Por eso, les invito a partir nuevamente de esta necesidad de regazo que promana del alma de vuestro pueblo. El regazo de la fe cristiana es capaz de reconciliar el pasado, frecuentemente marcado por la soledad, el aislamiento y la marginaci\u00f3n, con el futuro continuamente relegado a un ma\u00f1ana que se escabulle. S\u00f3lo en aquel regazo se puede, sin renunciar a la propia identidad, &#8221;descubrir la profunda verdad de la nueva humanidad, en la cual todos est\u00e1n llamados a ser hijos de Dios&#8221;.<\/p>\n<p>Recl\u00ednense pues, hermanos, con delicadeza y respeto, sobre el alma profunda de su gente, desciendan con atenci\u00f3n y descifren su misterioso rostro. El presente, frecuentemente disuelto en dispersi\u00f3n y fiesta, \u00bf acaso no es tambi\u00e9n proped\u00e9utico a Dios que es s\u00f3lo y pleno presente? \u00bfLa familiaridad con el dolor y la muerte no son formas de coraje y caminos hacia la esperanza? La percepci\u00f3n de que el mundo sea siempre y solamente para redimir, \u00bfno es ant\u00eddoto a la autosuficiencia prepotente de cuantos creen poder prescindir de Dios?<\/p>\n<p>Naturalmente, por todo esto se necesita una mirada capaz de reflejar la ternura de Dios. Sean por lo tanto Obispos de mirada limpia, de alma trasparente, de rostro luminoso. No tengan miedo a la transparencia. La Iglesia no necesita de la oscuridad para trabajar. Vigilen para que sus miradas no se cubran de las penumbras de la niebla de la mundanidad; no se dejen corromper por el materialismo trivial ni por las ilusiones seductoras de los acuerdos debajo de la mesa; no pongan su confianza en los &#8221;carros y caballos&#8221; de los faraones actuales, porque nuestra fuerza es la &#8221;columna de fuego&#8221; que rompe dividiendo en dos las marejadas del mar, sin hacer grande rumor.<\/p>\n<p>El mundo en el cual el Se\u00f1or nos llama a desarrollar nuestra misi\u00f3n se ha vuelto muy complejo. Y aunque la prepotente idea del &#8221;cogito&#8221;, que no negaba que hubiese al menos una roca sobre la arena del ser, hoy est\u00e1 dominada por una concepci\u00f3n de la vida, considerada por muchos, m\u00e1s que nunca, vacilante, errabunda y an\u00f3mica, porque carece de sustrato s\u00f3lido. Las fronteras, tan intensamente invocadas y sostenidas, se han vuelto permeables a la novedad de un mundo en el cual la fuerza de algunos ya no puede sobrevivir sin la vulnerabilidad de otros. La irreversible hibridaci\u00f3n de la tecnolog\u00eda hace cercano lo que est\u00e1 lejano pero, lamentablemente, hace distante lo que deber\u00eda estar cerca. Y, precisamente en este mundo as\u00ed, Dios les pide tener una mirada capaz de interceptar la pregunta que grita en el coraz\u00f3n de vuestra gente, la \u00fanica que posee en el propio calendario una &#8221;fiesta del grito&#8221;. A ese grito es necesario responder que Dios existe y est\u00e1 cerca a trav\u00e9s de Jes\u00fas. Que s\u00f3lo Dios es la realidad sobre la cual se puede construir, porque &#8221;Dios es la realidad fundante, no un Dios s\u00f3lo pensado o hipot\u00e9tico, sino el Dios de rostro humano&#8221;.<\/p>\n<p>En las miradas de ustedes, el Pueblo mexicano tiene el derecho de encontrar las huellas de quienes &#8221;han visto al Se\u00f1or&#8221; , de quienes han estado con Dios. Esto es lo esencial. No pierdan, entonces, tiempo y energ\u00edas en las cosas secundarias, en las habladur\u00edas e intrigas, en los vanos proyectos de carrera, en los vac\u00edos planes de hegemon\u00eda, en los infecundos clubs de intereses o de consorter\u00edas. No se dejen arrastrar por las murmuraciones y las maledicencias. Introduzcan a sus sacerdotes en esta comprensi\u00f3n del sagrado ministerio. A nosotros, ministros de Dios, basta la gracia de &#8221;beber el c\u00e1liz del Se\u00f1or&#8221;, el don de custodiar la parte de su heredad que se nos ha confiado, aunque seamos inexpertos administradores. Dejemos al Padre asignarnos el puesto que nos tiene preparado . \u00bfAcaso podemos estar de verdad ocupados en otras cosas si no es en las del Padre? Fuera de las &#8221;cosas del Padre&#8221; perdemos nuestra identidad y, culpablemente, hacemos vana su gracia.<\/p>\n<p>Si nuestra mirada no testimonia haber visto a Jes\u00fas, entonces las palabras que recordamos de \u00c9l resultan solamente figuras ret\u00f3ricas vac\u00edas. Quiz\u00e1s expresen la nostalgia de aquellos que no pueden olvidar al Se\u00f1or, pero de todos modos son s\u00f3lo el balbucear de hu\u00e9rfanos junto al sepulcro. Palabras finalmente incapaces de impedir que el mundo quede abandonado y reducido a la propia potencia desesperada. Pienso en la necesidad de ofrecer un regazo materno a los j\u00f3venes. Que vuestras miradas sean capaces de cruzarse con las miradas de ellos, de amarlos y de captar lo que ellos buscan, con aquella fuerza con la que muchos como ellos han dejado barcas y redes sobre la otra orilla del mar, han abandonado bancos de extorsiones con tal de seguir al Se\u00f1or de la verdadera riqueza. Me preocupan tantos que, seducidos por la potencia vac\u00eda del mundo, exaltan las quimeras y se revisten de sus macabros s\u00edmbolos para comercializar la muerte en cambio de monedas que, al final, &#8221;la polilla y el \u00f3xido echan a perder, y por lo que los ladrones perforan muros y roban&#8221; . Les ruego no minusvalorar el desaf\u00edo \u00e9tico y antic\u00edvico que el narcotr\u00e1fico representa para la juventud y para la entera sociedad mexicana, comprendida la Iglesia.<\/p>\n<p>La proporci\u00f3n del fen\u00f3meno, la complejidad de sus causas, la inmensidad de su extensi\u00f3n, como met\u00e1stasis que devora, la gravedad de la violencia que disgrega y sus trastornadas conexiones, no nos consienten a nosotros, Pastores de la Iglesia, refugiarnos en condenas gen\u00e9ricas, formas de nominalismo, sino que exigen un coraje prof\u00e9tico y un serio y cualificado proyecto pastoral para contribuir, gradualmente, a entretejer aquella delicada red humana, sin la cual todos ser\u00edamos desde el inicio derrotados por tal insidiosa amenaza. S\u00f3lo comenzando por las familias; acerc\u00e1ndonos y abrazando la periferia humana y existencial de los territorios desolados de nuestras ciudades; involucrando las comunidades parroquiales, las escuelas, las instituciones comunitarias, la comunidades pol\u00edticas, las estructuras de seguridad; s\u00f3lo as\u00ed se podr\u00e1 liberar totalmente de las aguas en las cuales lamentablemente se ahogan tantas vidas, sea la vida de quien muere como v\u00edctima, sea la de quien delante de Dios tendr\u00e1 siempre las manos manchadas de sangre, aunque tenga los bolsillos llenos de dinero s\u00f3rdido y la conciencia anestesiada.<\/p>\n<p>Una mirada capaz de tejer<\/p>\n<p>En el manto del alma mexicana Dios ha tejido, con el hilo de las huellas mestizas de su gente, el rostro de su manifestaci\u00f3n en la &#8221;Morenita&#8221;. Dios no necesita de colores apagados para dise\u00f1ar su rostro. Los dise\u00f1os de Dios no est\u00e1n condicionados por los colores y por los hilos, sino que est\u00e1n determinados por la irreversibilidad de su amor que quiere persistentemente imprimirse en nosotros. Sean, por tanto, Obispos capaces de imitar esta libertad de Dios eligiendo cuanto es humilde para hacer visible la majestad de su rostro y de copiar esta paciencia divina en tejer, con el hilo fino de la humanidad que encuentren, aquel hombre nuevo que su pa\u00eds espera. No se dejen llevar por la vana b\u00fasqueda de cambiar de pueblo, como si el amor de Dios no tuviese bastante fuerza para cambiarlo.<\/p>\n<p>Redescubran pues la sabia y humilde constancia con que los Padres de la fe de esta Patria han sabido introducir a las generaciones sucesivas en la sem\u00e1ntica del misterio divino. Primero aprendiendo y, luego, ense\u00f1ando la gram\u00e1tica necesaria para dialogar con aquel Dios, escondido en los siglos de su b\u00fasqueda y hecho cercano en la persona de su Hijo Jes\u00fas, que hoy tantos reconocen en la imagen ensangrentada y humillada, como figura del propio destino. Imiten su condescendencia y su capacidad de reclinarse. No comprenderemos jam\u00e1s bastante el hecho de que con los hilos mestizos de nuestra gente Dios entreteji\u00f3 el rostro con el cual se da a conocer. Nunca seremos suficientemente agradecidos a este inclinarse a esta &#8221;sincat\u00e1basis&#8221;.<\/p>\n<p>Una mirada de singular delicadeza les pido para los pueblos ind\u00edgenas, para ellos y sus fascinantes, y no pocas veces masacradas culturas. M\u00e9xico tiene necesidad de sus ra\u00edces amerindias para no quedarse en un enigma irresuelto. Los ind\u00edgenas de M\u00e9xico a\u00fan esperan que se les reconozca efectivamente la riqueza de su contribuci\u00f3n y la fecundidad de su presencia, para heredar aquella identidad que les convierte en una Naci\u00f3n \u00fanica y no solamente una entre otras.<\/p>\n<p>Se ha hablado muchas veces del presunto destino incumplido de esta Naci\u00f3n, del &#8221;laberinto de la soledad&#8221; en el cual estar\u00eda aprisionada, de la geograf\u00eda como destino que la entrampa. Para algunos, todo esto ser\u00eda obst\u00e1culo para el dise\u00f1o de un rostro unitario, de una identidad adulta, de una posici\u00f3n singular en el concierto de las naciones y de una misi\u00f3n compartida. Para otros, tambi\u00e9n la Iglesia en M\u00e9xico estar\u00eda condenada a escoger entre sufrir la inferioridad en la cual fue relegada en algunos per\u00edodos de su historia, como cuando su voz fue silenciada y se busc\u00f3 amputar su presencia, o aventurarse en los fundamentalismos para volver a tener certezas provisorias, -como aquel &#8221;cogito&#8221; famoso- olvid\u00e1ndose de tener anidada en su coraz\u00f3n la sed de Absoluto y ser llamada en Cristo a reunir a todos y no s\u00f3lo una parte. No se cansen en cambio de recordarle a su Pueblo cu\u00e1nto son potentes las ra\u00edces antiguas, que han permitido la viva s\u00edntesis cristiana de comuni\u00f3n humana, cultural y espiritual que se forj\u00f3 aqu\u00ed. Recuerden que las alas de su Pueblo ya se han desplegado varias veces por encima de no pocas vicisitudes. Custodien la memoria del largo camino hasta ahora recorrido -sean deuteron\u00f3micos- y sepan suscitar la esperanza de nuevas metas, porque el ma\u00f1ana ser\u00e1 una tierra &#8221;rica de frutos&#8221; aunque nos plantee desaf\u00edos no indiferentes.<\/p>\n<p>Que las miradas de ustedes, reposadas siempre y solamente en Cristo, sean capaces de contribuir a la unidad de su Pueblo; de favorecer la reconciliaci\u00f3n de sus diferencias y la integraci\u00f3n de sus diversidades; de promover la soluci\u00f3n de sus problemas end\u00f3genos; de recordar la medida alta que M\u00e9xico puede alcanzar si aprende a pertenecerse a s\u00ed mismo antes que a otros; de ayudar a encontrar soluciones compartidas y sostenibles para sus miserias; de motivar a la entera Naci\u00f3n a no contentarse con menos de cuanto se espera del modo mexicano de habitar el mundo.<\/p>\n<p>Una mirada atenta y cercana, no adormecida<\/p>\n<p>Les ruego no caer en la paralizaci\u00f3n de dar viejas respuestas a las nuevas demandas. Vuestro pasado es un pozo de riquezas donde excavar, que puede inspirar el presente e iluminar el futuro. \u00a1Ay de ustedes si se duermen en sus laureles! Es necesario no desperdiciar la herencia recibida, custodi\u00e1ndola con un trabajo constante. Est\u00e1n asentados sobre espaldas de gigantes: obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos, fieles &#8221;hasta el final&#8221;, que han ofrecido la vida para que la Iglesia pudiese cumplir la propia misi\u00f3n. Desde lo alto de ese podio est\u00e1n llamados a lanzar una mirada amplia sobre el campo del Se\u00f1or para planificar la siembra y esperar la cosecha.<\/p>\n<p>Los invito a cansarse, a cansarse sin miedo en la tarea de evangelizar y de profundizar la fe mediante una catequesis mistag\u00f3gica que sepa atesorar la religiosidad popular de su gente. Nuestro tiempo requiere atenci\u00f3n pastoral a las personas y a los grupos, que esperan poder salir al encuentro del Cristo vivo. Solamente una valerosa conversi\u00f3n pastoral ? y subrayo conversi\u00f3n pastoral- de nuestras comunidades puede buscar, generar y nutrir a los actuales disc\u00edpulos de Jes\u00fas . Por tanto, es necesario para nosotros, pastores, superar la tentaci\u00f3n de la distancia, y dejo a cada uno de ustedes que haga el cat\u00e1logo de las distancias que pueden existir en esta Conferencia Episcopal; no las conozco, pero superar la tentaci\u00f3n de la distancia y del clericalismo, de la frialdad y de la indiferencia, del comportamiento triunfal y de la autoreferencialidad. Guadalupe nos ense\u00f1a que Dios es familiar, cercano, en su rostro, que la proximidad y la condescendencia, ese agacharse y acercarse, pueden m\u00e1s que la fuerza, que cualquier tipo de fuerza.<\/p>\n<p>Como ense\u00f1a la bella tradici\u00f3n guadalupana, la &#8221;Morenita&#8221; custodia las miradas de aquellos que la contemplan, refleja el rostro de aquellos que la encuentran. Es necesario aprender que hay algo de irrepetible en cada uno de aquellos que nos miran en la b\u00fasqueda de Dios. Toca a nosotros no volvernos impermeables a tales miradas. Custodiar en nosotros a cada uno de ellos, conservarlos en el coraz\u00f3n, resguardarlos.<\/p>\n<p>S\u00f3lo una Iglesia que sepa resguardar el rostro de los hombres que van a tocar a su puerta es capaz de hablarles de Dios. Si no desciframos sus sufrimientos, si no nos damos cuenta de sus necesidades, nada podremos ofrecerles. La riqueza que tenemos fluye solamente cuando encontramos la poquedad de aquellos que mendigan y, precisamente, este encuentro se realiza en nuestro coraz\u00f3n de Pastores.<\/p>\n<p>El primer rostro que les suplico custodien en su coraz\u00f3n es el de sus sacerdotes. No los dejen expuestos a la soledad y al abandono, presa de la mundanidad que devora el coraz\u00f3n. Est\u00e9n atentos y aprendan a leer sus miradas para alegrarse con ellos cuando sientan el gozo de contar cuanto &#8221;han hecho y ense\u00f1ado&#8221;, y tambi\u00e9n para no echarse atr\u00e1s cuando se sienten un poco rebajados y no puedan hacer otra cosa que llorar porque &#8221;han negado al Se\u00f1or&#8221; , y tambi\u00e9n para sostener, en comuni\u00f3n con Cristo, cuando alguno, abatido, saldr\u00e1 con Judas &#8221;en la noche&#8221; . En estas situaciones, que nunca falte la paternidad de ustedes, Obispos, para con sus sacerdotes. Animen la comuni\u00f3n entre ellos; hagan perfeccionar sus dones; int\u00e9grenlos en las grandes causas, porque el coraz\u00f3n del ap\u00f3stol no fue hecho para cosas peque\u00f1as.<\/p>\n<p>La necesidad de familiaridad habita en el coraz\u00f3n de Dios. Nuestra Se\u00f1ora de Guadalupe pide, pues, \u00fanicamente una &#8221;casita sagrada&#8221;. Nuestros pueblos latinoamericanos entienden bien el lenguaje diminutivo -una casita sagrada- y de muy buen grado lo usan. Quiz\u00e1 tienen necesidad del diminutivo porque de otra forma se sentir\u00edan perdidos. Se adaptaron a sentirse disminuidos y se acostumbraron a vivir en la modestia. La Iglesia, cuando se congrega en una majestuosa Catedral, no podr\u00e1 hacer menos que comprenderse como una &#8221;casita&#8221; en la cual sus hijos pueden sentirse a su propio gusto. Delante de Dios s\u00f3lo se permanece si se es peque\u00f1o, si se es hu\u00e9rfano, si se es mendicante. El protagonista de la salvaci\u00f3n es el mendigo.&#8221;Casita&#8221; familiar y al mismo tiempo &#8221;sagrada&#8221;, porque la proximidad se llena de la grandeza omnipotente. Somos guardianes de este misterio. Tal vez hemos perdido este sentido de la humilde medida divina y nos cansamos de ofrecer a los nuestros la &#8221;casita&#8221; en la cual se sienten \u00edntimos con Dios. Puede darse tambi\u00e9n que, habiendo descuidado un poco el sentido de su grandeza, se haya perdido parte del temor reverente hacia un tal amor. Donde Dios habita, el hombre no puede acceder sin ser admitido y entra solamente &#8221;quit\u00e1ndose las sandalias&#8221; para confesar la propia insuficiencia.<\/p>\n<p>Este habernos olvidado de este &#8221;quitarse las sandalias&#8221; para entrar, \u00bfno est\u00e1 posiblemente en la ra\u00edz de la p\u00e9rdida del sentido de la sacralidad de la vida humana, de la persona, de los valores esenciales, de la sabidur\u00eda acumulada a lo largo de los siglos, del respeto a la naturaleza? Sin rescatar, en la conciencia de los hombres y de la sociedad, estas ra\u00edces profundas, incluso al trabajo generoso en favor de los leg\u00edtimos derechos humanos le faltar\u00e1 la savia vital que puede provenir s\u00f3lo de un manantial que la humanidad no podr\u00e1 darse jam\u00e1s a s\u00ed misma.<\/p>\n<p>Una mirada de conjunto y de unidad<\/p>\n<p>S\u00f3lo mirando a la &#8221;Morenita&#8221;, M\u00e9xico se comprende por completo. Por tanto, les invito a comprender que la misi\u00f3n que la Iglesia hoy les conf\u00eda y siempre les conf\u00edo requiere esta mirada que abarque la totalidad. Y esto no puede realizarse aisladamente, sino s\u00f3lo en comuni\u00f3n. La Guadalupana est\u00e1 ce\u00f1ida de una cintura que anuncia su fecundidad. Es la Virgen que lleva ya en el vientre el Hijo esperado por los hombres. Es la Madre que ya gesta la humanidad del nuevo mundo naciente. Es la Esposa que prefigura la maternidad fecunda de la Iglesia de Cristo. Ustedes tienen la misi\u00f3n de ce\u00f1ir toda la Naci\u00f3n mexicana con la fecundidad de Dios. Ning\u00fan pedazo de esta cinta puede ser despreciado.<\/p>\n<p>El episcopado mexicano ha cumplido notables pasos en estos a\u00f1os conciliares; ha aumentado sus miembros; se ha promovido una permanente formaci\u00f3n, continua y cualificada; el ambiente fraterno no falt\u00f3; el esp\u00edritu de colegialidad ha crecido; las intervenciones pastorales han influido sobre sus Iglesias y sobre la conciencia nacional; los trabajos pastorales compartidos han sido fructuosos en los campos esenciales de la misi\u00f3n eclesial como la familia, las vocaciones, la presencia social. Mientras nos alegramos por el camino de estos a\u00f1os, les pido que no se dejen desanimar por las dificultades y de no ahorrar todo esfuerzo posible por promover, entre ustedes y en sus di\u00f3cesis, el celo misionero, sobre todo hacia las partes m\u00e1s necesitadas del \u00fanico cuerpo de la Iglesia mexicana. Redescubrir que la Iglesia es misi\u00f3n es fundamental para su futuro, porque s\u00f3lo el &#8221;entusiasmo, el estupor convencido&#8221; de los evangelizadores tiene la fuerza de arrastre. Les ruego, por tanto, cuidar especialmente la formaci\u00f3n y la preparaci\u00f3n de los laicos, superando toda forma de clericalismo e involucr\u00e1ndolos activamente en la misi\u00f3n de la Iglesia, sobre todo en el hacer presente, con el testimonio de la propia vida, el evangelio de Cristo en el mundo.<\/p>\n<p>A este Pueblo mexicano, le ayudar\u00eda mucho un testimonio unificador de la s\u00edntesis cristiana y una visi\u00f3n compartida de la identidad y del destino de su gente. En este sentido, ser\u00eda muy importante que la Pontificia Universidad de M\u00e9xico est\u00e9 cada vez m\u00e1s en el coraz\u00f3n de los esfuerzos eclesiales para asegurar aquella mirada de universalidad sin la cual la raz\u00f3n, resignada a m\u00f3dulos parciales, renuncia a su m\u00e1s alta aspiraci\u00f3n de b\u00fasqueda de la verdad. La misi\u00f3n es vasta y llevarla adelante requiere m\u00faltiples caminos. Y, con m\u00e1s viva insistencia, los exhorto a conservar la comuni\u00f3n y la unidad entre ustedes.. Esto es esencial, hermanos. Esto no est\u00e1 en el texto pero me sale ahora. Si tienen que pelearse, pel\u00e9ense; si tienen que decirse cosas, se las digan; pero como hombres, en la cara, y como hombres de Dios que despu\u00e9s van a rezar juntos, a discernir juntos. Y si se pasaron de la raya, a pedirse perd\u00f3n, pero mantengan la unidad del cuerpo episcopal. Comuni\u00f3n y unidad entre ustedes. La comuni\u00f3n es la forma vital de la Iglesia y la unidad de sus Pastores da prueba de su veracidad. M\u00e9xico, y su vasta y multiforme Iglesia, tienen necesidad de Obispos servidores y custodios de la unidad edificada sobre la Palabra del Se\u00f1or, alimentada con su Cuerpo y guiada por su Esp\u00edritu, que es el aliento vital de la Iglesia.<\/p>\n<p>No se necesitan &#8221;pr\u00edncipes&#8221;, sino una comunidad de testigos del Se\u00f1or. Cristo es la \u00fanica luz; es el manantial de agua viva; de su respiro sale el Esp\u00edritu, que despliega las velas de la barca eclesial. En Cristo glorificado, que la gente de este pueblo ama honrar como Rey, enciendan juntos la luz, c\u00f3lmense de su presencia que no se extingue; respiren a pleno pulm\u00f3n el aire bueno de su Esp\u00edritu. Toca a ustedes sembrar a Cristo sobre el territorio, tener encendida su luz humilde que clarifica sin ofuscar, asegurar que en sus aguas se colme la sed de su gente; extender las velas para que sea el soplo del Esp\u00edritu quien las despliegue y no encalle la barca de la Iglesia en M\u00e9xico. Recuerden que la Esposa, la Esposa de cada uno de ustedes, la Madre Iglesia, sabe bien que el Pastor amado ser\u00e1 encontrado s\u00f3lo donde los pastos son herbosos y los riachuelos cristalinos. La Esposa desconf\u00eda de los compa\u00f1eros del Esposo que, alguna vez por desidia o incapacidad, conducen la grey por lugares \u00e1ridos y llenos de pe\u00f1ascos. \u00a1Ay de nosotros pastores, compa\u00f1eros del Supremo Pastor, si dejamos vagar a su Esposa porque en la tienda que nos hicimos el Esposo no se encuentra!<\/p>\n<p>Perm\u00edtanme una \u00faltima palabra para expresar el aprecio del Papa por todo cuanto est\u00e1n haciendo para afrontar el desaf\u00edo de nuestra \u00e9poca representada en las migraciones. Son millones los hijos de la Iglesia que hoy viven en la di\u00e1spora o en tr\u00e1nsito, peregrinando hacia el norte en b\u00fasqueda de nuevas oportunidades. Muchos de ellos dejan atr\u00e1s las propias ra\u00edces para aventurarse, aun en la clandestinidad que implica todo tipo de riesgos, en b\u00fasqueda de la &#8221;luz verde&#8221; que juzgan como su esperanza. Tantas familias se dividen; y no siempre la integraci\u00f3n en la presunta &#8221;tierra prometida&#8221; es tan f\u00e1cil como se piensa. Hermanos, que sus corazones sean capaces de seguirlos y alcanzarlos m\u00e1s all\u00e1 de las fronteras. Refuercen la comuni\u00f3n con sus hermanos del episcopado estadounidense, para que la presencia materna de la Iglesia mantenga viva las ra\u00edces de su fe, de la fe de ese pueblo, las razones de sus esperanzas y la fuerza de su caridad. Que no les suceda a ellos que, colgando sus c\u00edtaras, se enmudezcan sus alegr\u00edas, olvid\u00e1ndose de Jerusal\u00e9n y convirti\u00e9ndose en &#8221;exilados de s\u00ed mismos&#8221;. Testimonien juntos que la Iglesia es custodia de una visi\u00f3n unitaria del hombre y no puede compartir que sea reducido a un mero &#8221;recurso&#8221; humano. No ser\u00e1 vana la premura de sus di\u00f3cesis en el echar el poco b\u00e1lsamo que tienen en los pies heridos de quien atraviesa sus territorios y de gastar por ellos el dinero duramente colectado; el Samaritano divino, al final, enriquecer\u00e1 a quien no pas\u00f3 indiferente ante \u00c9l cuando estaba ca\u00eddo sobre el camino .<\/p>\n<p>Queridos hermanos, el Papa est\u00e1 seguro de que M\u00e9xico y su Iglesia llegar\u00e1n a tiempo a la cita consigo mismos, con la historia, con Dios. Tal vez alguna piedra en el camino retrasa la marcha, y la fatiga del trayecto exigir\u00e1 alguna parada, pero no ser\u00e1 jam\u00e1s bastante para hacer perder la meta. Porque, \u00bfpuede llegar tarde quien tiene una Madre que lo espera? \u00bfQuien continuamente puede sentir resonar en el propio coraz\u00f3n &#8221;no estoy aqu\u00ed, Yo, que soy tu Madre&#8221;?.<\/p>\n<p>Fuente: NEWS.VA<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ciudad del Vaticano, 14 de febrero de 2016 (Vis).-Desde el Palacio Nacional el Papa se traslad\u00f3 ayer en papam\u00f3vil a la cercana Plaza de la [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":11250,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[161],"tags":[],"class_list":["post-11249","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-el-papa-leonxiv"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11249","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=11249"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11249\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":11251,"href":"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11249\/revisions\/11251"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/11250"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=11249"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=11249"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/obispadodezaratecampana.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=11249"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}